PAIS POEMA

Libros de leopoldo panero

Autores

leopoldo panero

a mis hermanas
Estamos siempre solos. Cae el viento / entre los encinares y la vega. / A nuestro corazón el ruido llega / del campo silencioso y polvoriento. / Alguien cuenta, sin voz, el viejo cuento / de nuestra infanci
a una encina solitaria
La gracia cenicienta de la encina, / hondamente celeste y castellana, / remansa su hermosura cotidiana / en la paz otoñal de la colina. / Como el silencio de la nieve fina, / vuela la abeja y el romero mana
canción con tu humildad
¡Cómo apagas mi sed / con tu humildad! ¡Tu mano / estremece en mi pecho / la sombra del dolor, igual que un pájaro / entre las ramas verdes, junto al cielo! / ¡Cómo traes a mis labios / con tu humildad la luz
canción crédula de los ojos
Hoy te miro lentamente / como un camino al andar. / Te miro y pienso: mañana / caerá la noche en el mar. / Lentamente, poco a poco, / como se empaña el cristal, / te miro y pienso en las cosas / que no se acaba
canción de la belleza mejor
¿Tan alegre estás tú que te has quedado, / corazón, sin palabras? / ¿Ya no sabes decir? ¿Hablar no sabes / como ayer? ¿Estás mudo / para siempre y en paz? ¿No ves los ojos / más dulces cada día que cantaste
cántico
Es verdad tu hermosura. Es verdad. ¡Cómo entra / la luz al corazón! ¡Cómo aspira tu aroma / de tierra en primavera el alma que te encuentra! / Es verdad. Tu piel tiene penumbra de paloma. / Tus ojos tiene
decir con el lenguaje
En esta paz del corazón alada / descansa el horizonte de Castilla, / y el vuelo de la nube sin orilla / azula mansamente la llanada. / Solas quedan la luz y la mirada / desposando la mutua maravilla / de la t
el peso del mundo
Llenando el mundo el sol abre / la meseta más y más. / ¡Las tapias pardas, los surcos / esponjados, y el volar / de unos gorriones! / Ya todo se puede casi tocar. / La vega se azula; el vaho / y el perfume del
en tu sonrisa
Ya empieza tu sonrisa, / como el son de la lluvia en los cristales. / La tarde vibra al fondo de frescura, / y brota de la tierra un olor suave, / un olor parecido a tu sonrisa, / y a mover tu sonrisa como
escrito a cada instante
Para inventar a Dios, nuestra palabra / busca, dentro del pecho, / su propia semejanza y no la encuentra, / como las olas de la mar tranquila, / una tras otra, iguales, / quieren la exactitud de lo infinito
fluir de españa
Voy bebiendo en la luz, y desde dentro / de mi caliente amor, la tierra sola / que se entrega a mis pies como una ola / de cárdena hermosura. En mi alma entro; / hundo mis ojos hasta el vivo centro / de pie
hasta mañana dices, y tu voz
Hasta mañana dices, y tu voz / se apaga y se desprende / como la nieve. Lejos, poco a poco, / va cayendo, y se duerme, / tu corazón cansado, / donde el mañana está. Como otras veces, / hasta mañana dices, y t
hijo mío
Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento, / hacia la luz primera que toma el alma pura, / voy contigo, hijo mío, por el camino lento / de este amor que me crece como mansa locura. / Voy contigo, hijo
la melancolía
El hombre coge en sueños la mano que le tiende / un ángel, casi un ángel. Toca su carne fría, / y hasta el fondo del alma. de rodillas, desciende. / El él. Es el que espera llevarnos cada día. / Es el dul
las manos ciegas
Ignorando mi vida, / golpeado por la luz de las estrellas, / como un ciego que extiende, / al caminar, las manos en la sombra, / todo yo, Cristo mío, / todo mi corazón, sin mengua, entero, / virginal y encend
lejana como dios, pero más cerca
Lejana como Dios, pero más cerca, / más cerca, más dormida entre las horas / más alta tras la noche, como el viento / más concreta en el pecho o más remota / o más dulce en la orilla; / lejana como Dios, pe
los hijos
Cuando el cielo al morir se va espaciando / contra la tierra gris, y sólo queda / un delgado rumor, como de seda / al resbalar sobre la piel; y cuando / ligeramente el campo va callando, / y enmudecen los s
madrigal lento
Te haces al deshacerte más hermosa, / lo mismo que en la nieve derretida, / bajo su tersa limpidez dormida, / el tiempo, vuelto espíritu, reposa. / Te haces tan dulcemente tenebrosa, / lago de mi montaña en
materia transparente
Otra vez como en sueños mi corazón se empaña / de haber vivido… ¡Oh fresca materia transparente! / De nuevo como entonces siento a Dios en mi entraña. / Pero en mi pecho ahora es sed lo que era fuente. /
por donde van las águilas
Una luz vehemente y oscura, de tormenta, / flota sobre las cumbres del alto Guadarrama, / por donde van las águilas. La tarde baja, lenta, / por los senderos verdes, calientes de retama. / Entre las piedr
por la tarde
Palabra vehemente de las cosas / inanimadas; roca, pino, cumbre / solitaria de sol; silencio y lumbre; / quietud de las laderas rumorosas. / Intactas de mis manos silenciosas / entre el romero azul de manse
sola tú
Sola tú junto a mí, junto a mi pecho; / sólo tu corazón, tu mano sola, / me lleva al caminar; tus ojos solos / traen un poco de luz hasta la sombra / del recuerdo; ¡qué dulce, / qué alegre nuestro adiós! El
soneto
Señor, el viejo tronco se desgaja, / el recio amor nacido poco a poco, / se rompe. El corazón, el pobre loco, / está llorando a solas en voz baja, / del viejo tronco haciendo pobre caja / mortal. Señor, la
todos los veranos…
…Todos los veranos, / bien de madrugada, / la humilde Sequeda, / como una palabra, / saluda mis ojos / con surcos y alas; / y entre las encinas, / desde mi ventana, / Valderrey asoma, / dibuja Matanza / su fiel lejan