PAIS POEMA

Libros de justo jorge padrón

Autores

justo jorge padrón

algo invisible fluye a nuestro lado
Acaso despedirse de la vida / sea contar las veces que nos quedan / por habitar las cálidas costumbres. / Quizá estas tibias cosas cotidianas / ofrezcan las imágenes de lo que un día fueron: / encuentros so
desde el fondo del vino una mujer me invoca
Desde el fondo del vino una mujer me invoca / con un riesgo sinuoso. Su cuerpo se ilumina / como exaltada llama empañada de invierno, / como enterrada lluvia rompiendo sus latidos, / deshaciéndose en músi
el eros de la muerte
Crueldad, quiero tu lengua, tu inteligencia oculta / de perversión feroz y a la deriva, / contaminada en las maquinaciones / del placer que enmudece, despertando / la insidia y el peligro de tu experienci
el espectro del ansia
¡Qué sensación de nunca se hace umbría en tus ojos, / qué sinuosa evidencia desolada, / de vacío sin fin ante la posesión / entregada, desnuda e imposible! / ¿Quién puede consolar este deseo / que está perd
el sueño de sus sueños
Soñaron con el único tesoro / que alguna vez podría deslumbrarles: / ser el uno en el otro enteramente, / tornarse indestructibles para el tiempo y el mundo. / Anhelaron forjarse con poderes telúricos, / mi
en el amanecer te desvaneces
En el amanecer te desvaneces. / Sólo queda tu sombra entre mis manos, / una presencia de aire, anhelo y sueño y risa / que disipa su incendio consumido. / Con desesperación busco tu cuerpo, / el fugaz testi
es tan raro el amor por uno mismo
Sigo en la oscuridad sin rostro. Sufre / el niño solitario que palpita en mis ojos, / perdido en la espiral de la congoja. / Él nada pide, escucha un porvenir desnudo. / Está oscuro y ausente y ya no me s
hoy es tu corazón un tacto inútil
Con la certeza del que nada aguarda / abres sin prisa la cancela antigua / y escuchas los lentísimos / pasos, que no parecen tuyos, / en la escalera gris. / Ninguna voz te ofrece su calor, / andas a oscuras,
igual que el primer día
Vas cosiendo en la máquina / lentamente el vestido, / los sueños de la hija. / En tus manos se trenzan / el tejido y la luz. / Te miro y voy sintiendo un sobresalto / en la sangre. Te estoy / hablando sin mover
la sangre irrefenable
Avidez que descubro en mis pupilas / como fiera encerrada por un íntimo azar. / Atracción de aquel fuego, el espejismo / despliega sus arenas ante el mar del verano, / ante el vuelo de pájaros que anuncia
memoria e inventario
La memoria es un vino y un destino. / Llega como un aroma entresoñado, / me estremece, me salva del tiempo de la muerte. / Fascinada, me lleva de la mano a su historia. / Me convierte en el niño que avizo
resurrección
En mitad de la tarde soy un muerto cualquiera, / y el deseo una duna que se extiende / en su propio destierro, en su alberca sin ondas. / Por no querer saber no sueño ni el paisaje, / desoigo el territori
ritual de los esclavos
Dame lo que no tienes, pero que es tu esencia, / acaso ese deseo tan íntimo y prohibido, / lo más tuyo: tu entrega y tu renuncia. / Todo lo que has de ser cuando tu plenitud / alcance el porvenir que ha m
tu latido es el mío
Y luché contra el sueño y la fatiga, / contra la ira sin fin y el desarraigo. / Escudriñé, escarbé sin asomo de duda, / entre las débiles pavesas ciegas / de mi memoria por hallar un año, / un solitario día