justo braga
al final del díaLa tarde entra pronto en la cocina: / a eso se reduce el misterio / cada día. / También hay razones suficientes / Para pensar en la inútil existencia / del párpado que cae / y ensombrece las pupilas. / Hay sueñ
belisaBelisa enmudece. / Recibe la noticia que ya espera. / Ahuyenta su mirada con natural destreza. / Aparta de su vista / la hoguera que detesta, / el fuego que la mira, / la luz que la ilumina. / Belisa palidece, /
el horizonte¿Recuerdas la playa de Poniente?. / Tú, distante de mis ojos, contemplabas / los músculos atroces de aquel negro. / Esperabas expectante / la caída de la tarde. / Absorta, mirabas, las olas de la playa de P
el pistoleroHay noticias que parecen versos: / Un pistolero a sueldo asesina a una portera. / El catedrático de química se bebe una probeta. / El lingüista se atraganta en un fonema. / Hay versos que parecen sil
el refugioRefugia su hermosura como si fuera un espejismo. / Pero no puede evitar tanta belleza. / Hay en su cuerpo llanuras y colinas. / Bosques misteriosos, / lúcidos torrentes, / grandes cataratas entre sombras, / p
el tiranoLevanta el hacha este tirano. / Esdrújulo, mandril y fiero. / Frunce el ceño / y como una rata, / se esconde antes de ir al matadero. / Con saña y arte de carnicero / asesina al alba, / a quien llama Rosa -tris
escaparatesMe gusta cuando sales de paseo / a ver escaparates -simplemente- / y te fijas en detalles inocentes / que nadie ha visto: esas medias / rojas llenas de arabescos, esos / guantes de lana tejidos con mis hues
los gimnastasAhí están los gimnastas / gastando inútilmente su energía. / ¡Cuánto mejor sería / ahorrar tanta destreza! / Se esfuerzan cada día, / en un una nueva marca. / Recorren mil metros al minuto / mientras atisban a
los poetasLos poetas se reúnen por la noches. / Beben vino y comen versos. / Buscan sentido a las palabras. / Los poetas dan un giro a los sonetos. / En este tiempo hostil, propicio al odio, / los poetas conspiran a
los que tienen suerteTienen suerte quienes miran la tragedia / desde el cielo. / En Colombia un terremoto ha matado a un millón de niños. / En otro lugar del planeta, / el dictador de turno se pasea / entre tinieblas. / Hay un ga
mi calleVivo en una calle / con nombre de Académico / mundano, / pero fino. / Arriba, / en la azotea, / anidan todavía / sus versos / que jamás he leído.
nadaEl también te esperaba / desde diciembre. / Harto como estaba de tu ausencia / se fue con mujeres malas, / -casi todas de derechas-. / Anduvo en todas las pesquisas policiales. / Delincuente común, / intransige
poetaRepróchate a ti mismo no haber ganado / un premio / literario. / Eras un autor de éxito, / un poeta en ciernes, te decían / los críticos de versos. / Acudías, / cada invierno, / a las justas poéticas de Oviedo. / Y
primera carta a fabiánMe has escrito Fabián esta mañana / preguntando por los viejos camaradas. / Yo te he dicho, / viejo colega, / que nada sé del Pigarra, / ya sabes, / el pope del partido. / Mis hijos, / sobre todo el mayor, / se par
segunda carta a fabiánTe escribo Fabián nuevamente / sorprendido / por tu ultima carta. / En ella me preguntas, / -ya sé que molesto- , / por Aurora, / la abogada. / Y no sé que decirte, / viejo amigo. / No sé si Aurora se ha muerto. / Lo
tesalinaÉl leía cartas de amor a Rosaura. / Ensalzaba su apacible hermosura. / Ella, / azorada, / tras la falda, / no perdona a Corina / el infortunio que su mirada empaña. / Él leía versos de amor y desamparo, / mientra
tus entrañasBulle en mis entrañas un suceso reciente. / Debe de ser Eloísa cultivando su conciencia. / De vez en cuando recuerdo las marismas, / el agua salada, / el sol quemándome la espalda. / Eloísa está leyendo, / tu
yo mismoEse tipo pálido y febril / Que estoy mirando / Soy yo. / Yo mismo que me miro / De un modo impertinente. / Yo mismo / vestido de primera comunión, / Feliz como unas pascuas. / Con un poco de suerte, / ese infante d