julio martínez mesanza
amicitiaSi tuviese al justo de enemigo, / sería la justicia mi enemiga. / A tu lado en el campo victorioso / y junto a ti estaré cuando el fracaso. / Tus palabras tendrán t
arcoCada flecha es un día. Tiene un punto / cercano al sol, y luego, exhausta, baja. / El arco que dispara tanta flecha / pudiera ser la vida. Si quebrara / su duro ner
bateríaCuando a mi alrededor todo se hunde, / pienso en los mapas y en la artillería, / en el mundo perfecto de los mapas / y en la realidad que lo transforma. / Alguien e
cuestiones naturalesBien mirado, las plantas son monstruosas / y un bosque, una reunión de aberraciones; / y las bestias que vuelan o se arrastran, / sin saber para qué, son repugnan
cuestiones naturales (2)Vagas estrellas que arden para nada; / muertas lunas que surcan el vacío; / el cielo que vigila nuestro insomnio, / y, aquí abajo, la sucia piel del mundo / y la vi
de amicitiaA José del Río Mons / Si tuviese al justo de enemigo, / sería la justicia mi enemiga. / A tu lado en el campo victorioso / y junto a ti estaré cuando el fracaso. / Tu
después de haberme dicho muchas vecesDespués de haberme dicho muchas veces / que debía mirar de otra manera / las cosas, y que a nada conducía, / o tan sólo a pobreza y paranoia, / hacer frente al pode
egistoAquel que no merece luz ni casa, / que antes de haber nacido ya ha pecado. / Aquel que miente y sobrevive en vela, / que ama a la esposa del mejor guerrero. / El tr
el cautivoDioses bajo la luz celeste y pura / luchan en la cubierta de la nave. / Escucho sólo el ruido de las armas / mientras intento ver desde lo oscuro. / Sólo el eco mer
el ríoHacia el norte del golfo puede verse / una enorme extensión en la que pierde / su azul el mar y lo suplante el ocre. / Montañas de basura son las islas / que forma
es poder una torre sobre rocasEs poder una torre sobre rocas / cuyo interior adornan ricas telas / e inscripciones de anales y de leyes. / Una torre que guarda los despojos / de solares y eterna
han caído las torresHan caído las torres, y el desierto / es ahora tan grande como el alma: / esas torres que alcé y ese desierto / que quise mantener lejos del alma. / Los enemigos qu
heráldicaY mi alma puede ser un descampado / en el que quedan restos de unas casas / humildes junto a montes de basura. / Cuando cae la tarde, un jorobado / y un perro asust
la derrotaA Abelardo y Marie-Christine / Tuve una amarga cita en Muros Negros. / El Maligno quería mi cabeza, / y yo cerrar su boca para siempre. / Fui con todas mis armas a
la torre y los cerdosArriba, donde reza la doncella, / todo el día es de día; abajo, donde / viven los cerdos, es siempre de noche. / Hay criados que conocen ambos mundos, / pues tienen
la vida retiradaYa no salgo de casa. Otros no salen / después de haberlo visto todo; en cambio, / yo me encierro después de no ver nada, / o sólo las estrechas pasarelas, / las alt
las campañas de mayoOtros recuerdan los jardines falsos / del amor y los días en que amaron / o creyeron amar, y otros, los libros / leían de niños y marcaron / su vida para siempre, y
níniveNo soy feliz, ni lo seré venciendo. / Ya no quiero vencer. Lanzo la flecha, / pero la estéril ansiedad persiste. / Mando romper el nervio de los arcos / y la ansied
no deja de lloverNo deja de llover sobre las ruinas / que rodean mi casa, vieja y pobre, / aislada en medio de este descampado. / No llueve igual más lejos, en los huertos / que nun
nunca he visto gozosa a la discordiaNunca he visto gozosa a la discordia. / No conozco el olor que tiene el campo / después de la batalla. Nunca he visto / caballos sin jinete entre las picas / vagar
nunca he visto gozosa la victoriaNunca he visto gozosa la discordia, / no conozco el olor que tiene el campo / después de la batalla. Nunca he visto / caballos sin jinete entre las picas / vagar y
preferenciasNi las cumbres sublimes ni los ríos / que no han sido ensuciados por los hombres; / ni los palacios ni las blancas ruinas / de los templos antiguos, ni los dioses
remedia amoris iAmigos, el amor me perjudica: / no permitáis que caiga nuevamente. / Podemos emprender una campaña / o el estudio de textos olvidados: / algo que me mantenga distra
retiradaA Lorenzo Martín del Burgo / Él era de una raza de gigantes. / Mirábamos sus ojos, y su orgullo / nos sojuzgaba. Mucho ponderamos / su grandeza de espíritu, su form
rusiaMe puse a divagar y pensé en Rusia; / también pensé que el alma es como Rusia / y que son sus fronteras las de Rusia, / amenazadas por las mismas hordas. / Después
san luisA Violeta / Hay algo noble en todas las espadas. / Hay algo noble en todos los jinetes. / Y espadas nobles hay en manos regias, / y audaces horas y monarcas santos /
sancta maríaVirgen, Madre de Dios y Madre nuestra, / Majestad y Humildad, impera siempre. / Tiro como si fuera un trapo viejo / la razón inestable que ayer dijo / y dirá lo con
santo oficioHay una casa que no roza el tiempo. / Tiene torres espléndidas y oscuros / corredores. Sus salas están llenas / de claros y pacientes manuscritos. / Una raza distin
sólo quiero volver a las trincherasSólo quiero volver a las trincheras, / a las trincheras donde nunca estuve. / La mañana de nieve, el negro muro, / tus palabras de hielo en mis oídos. / Sólo quiero
también mueren caballos en combateTambién mueren caballos en combate, / y lo hacen lentamente, pues reciben / flechazos imprecisos. Se desangran / con un noble y callado sufrimiento. / De sus ojos i
tampoco tengo claro qué tareaTampoco tengo claro qué tarea / debo cumplir; si todo se reduce / a acompañar en esta pesadilla / el dolor y el orgullo de los hombres / y llegar al final sin sufri
tartariaCuando a mi estéril corazón me vuelvo, / por las eternas dudas asolado, / pienso en Tartaria, en gélidos desiertos, / y una sombra comienza a tomar forma / y una fo