julio llinás
cholo vallejoSi el mundo fuera cuerdo, / si lo fuera -digo, es un decir- / acaso yo sabría, después de tantos años, / de tantos accidentes, catástrofes, combates, / humillaciones, navajazos, intoxicaciones, / pánicos, m
deliciasEscapaba hacia los grandes templos, / catedrales del Gin, / santuarios del comercio la política, / puentes y cárceles, delicias. / Y el astillero sagrado / de la Ciencia. / Abandonaba / algunas plantas amistosa
donde yo estoyLos ojos blancos, / la piel paralizante: / me buscaréis en vano / entre mis bestias. / Mi roja música / ha triunfado. / (Ah la frenética infancia / junto al médano / y la esmeralda polar, / surcando nuestra casa). /
festejoSeñora de alta pluma, / la noble Tierra se ha secado / bajo el orín de tus preciosas amenazas. / Mi terror es verte en los paisajes, / sobre un caballo afeminado, / desdichada y gloriosa / como una lengua her
la alondraEl niño rompe sus juguetes / en busca de la alondra. / la oveja con ruedas, / el caballo de lechero, / el oso negro de la tía Blanca, / el tíovivo con música, / la locomotora alemana / y hasta el fonógrafo infa
las ciencias naturalesJunto a las rocas, / la negra sal radiante. / ¡Oídos! / Crujen las pieles de la Tierra / gastadas por el sueño / bajo una calma infernal. / ¿Dónde está el hombre que renace / en las cenizas de una gran poesía, /
no llores, américaNo llores, América / No llores, América, no llores / por la sangre vertida en las / esquinas / del Sur, no llores por los hijos / de tus mercenarios, no llores / por tus bombas, tus cohetes, / tu napalm, / tus vi
no llores, américa (ii)Telemacus / Desde la isla de pájaros de lentes / y corbata de lazo, / la tonta dama francesa de cincuenta / metros / gobierna la ciudad de bocadillos de / pastrami / y coca cola / en los carteles de Times Square.
raícesEl hombre que habla / y devora sus palabras, / teje una fábula en su Tierra. / Y el aire invade / los verbos de su raza. / Así cayó esta zarpa / en mi inocencia. / Así creció mi orgullo / en este mundo.
rencoresPaís, / ¿quién es feroz / sino tu niño acurrucado / en la pureza del desierto? / País, ¿quién ha quemado / tu carne de luz negra, / quién es el príncipe en tu fiesta / de rencores podridos por el sol? / Yegua sag
sombrero de perroNo hemos tenido suerte, / amigo mío, / aunque haya quienes digan / que siempre la tuvimos. / Cuando miramos hacia atrás / y recordamos las calles / de ese París que se ha ido / con nosotros, / no sabemos ya qué h