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Libros de julio llamazares

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julio llamazares

de nuevo llega el mes de las avellanas y el silencio
De nuevo llega el mes de las avellanas y el silencio. / Otra vez se alargan las sombras de las torres, la plenitud azul del huerto familiar. / Y en la noche se escucha el grito desolado de las frutas
el río traía a veces zapatos de mujeres
El río traía a veces zapatos de mujeres entre las hojas tiernas / y los troncos muertos. / Pero nosotros cruzábamos los puentes con canciones y pañuelos de azafrán. / Y, en el verano, colgábamos pendien
en llamas va la leyenda creciendo
En llamas va la leyenda creciendo, en / la espiral del humo y las uvas de hierro. / Los ojos de la anciana son blancos como / nieve: cien años hace ya que no nos mira. / Sólo por no olvidar el viejo río / d
hace ya mucho tiempo
Hace ya mucho tiempo que camino hacia el norte, entre zarzas quemadas y pájaros de nieve. / Hace ya mucho tiempo que camino hacia el norte, como un viajero gris perdido entre la niebla. / La verdad ci
hay racimos de soledad en tus manos
Hay racimos de soledad en tus manos, desposesiones más antiguas / que la sangre. / Huyen los años de tus ojos como bandadas de cometas por las plazas maduras. / (Sólo quedan los bueyes rumiando su trist
inútil es volver a los lugares olvidados y perdidos
Inútil es volver a los lugares olvidados y perdidos, a los paisajes / y símbolos sin dueño. / No hay allí ya liturgias milenarias. Ni aceite fermentado en ánforas de barro. / Los ancianos han muerto. Lo
la nieve está en mi corazón
La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible. / La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones do
mi memoria es la memoria de la nieve
Mi memoria es la memoria de la nieve. Mi corazón está blanco / como un campo de urces. / En labios amarillos la negación florece. Pero existe un nogal / donde habita el invierno. / Un lejano nogal, doblad
nada trasciende la densa mansedumbre de esta tarde
Nada trasciende la densa mansedumbre de esta tarde. / Todo está en calma delante de mis ojos: las cigüeñas varadas / sobre el silencio, y los frutales florecidos más allá del tendido del ferrocar
nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora
Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora. / Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve. Todo tan blando / como las bayas rojas del acebo. / Nuestro abandono es grande como
si te pusiera copos de tierra sobre la boca
Si te pusiera copos de tierra sobre la boca, sabrías la acidez que me posee. / Si apoyase mis preguntas en tus hombros, te desmoronarías como una / estatua de sal. / (¿O acaso puede alguien soportar el
todo lo aprendí de quien nunca fue amado
Todo lo aprendí de quien nunca fue amado: la nieve y el silencio / y el grito de los bosques cuando muere el verano. / O aquella canción celta que Kerstin me cantaba: / ¿Quién puede navegar sin velas? ¿
yo no recuerdo sino el sabor de la duda
Yo no recuerdo sino el sabor de la duda como un alud de fresas / sobre las blandas escamas de mi boca. / He olvidado el lugar donde las nieves más azules consiguen resistirse / a su abandono. / He olvidad
¿qué espero aún de la espiral del tiempo
¿Qué espero aún de la espiral del tiempo, de esos cuernos epílogos / que suenan en los bosques? / ¿Quién atardece junto a mi corazón helado? / Por el paisaje gris de mi memoria, cruzan arrieros sin reto