julio leite
a mari romeroCuando el viento / sacude las chapas / acá / en este sur, / el mismito de siempre, / siento / que las hendijas lloran / gotitas de luz / para la gente. / Mari / lava ropas de a
a miguel trafipánAparceló su corazón / en diez tremendos corazones / y los trasladó / por el río bueno / de sus brazos / hasta ese mar / de madera y cuerdas / que resuena / en la luna hueca
aceite humanoAquí / sobre la noche / y sus virtudes / deambulo / en estas líneas / pensando en tu prometido / cielo de caricias, / y ya no puedo escribir / tanta poesía / porque escribir
brindisCuando me caigan / las lágrimas, / seguro que el papel / que sostiene / estas palabras / llorará pescaditos de tinta, / que a tristes coletazos / remontarán la meseta / de
carta a luciEl canario canta / y por sus trinos / sólo logra rejas. / El hornero / no canta, / trabaja el barro / con plumitas / y pasto / hasta lograr la casa / y cielo al viento / encuen
cómo hacer un barcoArranque sus costillas / y esternón, / construya las cuadernas, / ponga su alma / de mascarón de proa, / extienda sus ganas / como velas, / gane el viento / que le deben / y
cómo hacer un panMuela los huesos / hasta lograr / la buena harina, / use la levadura / de su rabia, / amase / sobre madera de amigos, / con abrazo amase / hasta el cansancio, / después haga
cordillera fueguinaEsta potranca azuleja / con remos de piedra / atraviesa corcoveando / el gélido potrero / de la tierra, / bellaquea / entre fuegos y amarillos, / para hundir al final / cas
de límites y militanciasYo, / continente de huesos y delirios / milito al sur / con la tierra, / por eso afirmo que ando / sobre mi larga y buena madre / arrastrando un edipo / que no quiero que
en memoriaSospecho que tus huesos / no se asustan / de este frío, padre. / Agosto como siempre / y yo, vivo, / me hago el sordo, / no acepto el río / de tu sangre / desembocando / a la
interroganteCómo jugar a las escondidas / en esta Patagonia / que te alcahuetea, / dónde esconderse / en esta estepa? / Cuando niño tuve / columpios de corceles, / toboganes de nieve
lecciones de equitación para ramiroEste caballo, / Ramiro, / es de tinta negra, / oscuro como el vino / de su sangre uva, / tiene dientes / que muerden / la ternura de tus ojos, / porque el caballo, / Ramiro, /
manifiestoNo creo en los grandes / hacendados de la poesía, / en los latifundistas de la tinta. / Creo / en el ovejero de las letras, / que con los perros rigurosos / de las situ
mar sin anaTodo se mueve, / el cielo se estira, / se achica, / se anuba… / el mar no descansa, / sus negros, / sus verdes, / sus azules / se mezclan / en espuma de espera. / Soledad salad
marinaMadre, / tu gran ojo / de cíclope gatuno / me incita / a abrazarte / con su guiño / de pestañas albinas.
nuestros padresTal vez / algún gusano itinerante / cruce el mar de tierra / que separa / a esos viejos continentes / de hueso / y recorra falanges / que fueron / tus caricias / o las mías, /
paisaje invernal(no apto para turistas) / En cada chimenea / hay un puñadito / de bostezos azules / y cuchillos brillosos / por pupilas. / Invierno / rima con odio, / pega con hambre, / mata
primera impresiónEn Buenos Aires / los edificios / son árboles / cargados / de pájaros / muertos. / Mirando el techo. / Un descascarado / caballo de ajedrez / relincha desde el cielo / a la hum
reflexiónAl mirar / que nos queda / ese gris horizonte / de galpones, / con sus techos / de victoria invertida / avergonzando al río, / me pregunto / qué se han hecho / las ilusiones /
reflexiones de un náufragoEl corazón / es la isla / más antigua y sola, / los peces de siempre / lloran por ella / y en vez de salvarla / le dan / su condición / de isla.
sabotajeYo soñaba / con peces para todos, / por eso, / ante la contienda / desigual, / piedras tiraba / al espejo del agua.
solidaridad vitalA mi padre / Cuando llegaba un amigo / cerraba el mercadito / y sobre la mesa del comedor / comenzaba a llover / pan / pescado / y vino
un andénUn andén / labios, / manos que vuelan, / sale el tren / ojitos brillan… / Luego la distancia / es una paralela / que deja a los costados / agrestes caseríos. / Al fondo queda
ventana ebriaDieciocho cuadraditos / de cielo / con lombrices y cables… / —digámosle ventana— / azules, rojos, brillos—. / La noche tiene garras lentas, / Algodón de pezuñas / Que te
yarkenCuando sólo era un peñasco / prominencia oscura / y siempre, / monotonía / recortando el cielo. / Cuando la sal / y las gaviotas / no perdonaban / mi antipáramo / y competía
yo mesaEn ésta, / mi memoria de árbol, / a pesar de la tortura / de la sierra / y del darme cuenta / que al caer / el cielo se me iba / para siempre, / me han quedado / ráfagas de n