julio iraheta santos
el escribaEntre ruidos y signos electrónicos / caminaste bajo el talco del tiempo. / Tu mascarilla fue teatro sin espectadores, / pusiste flores para alegrar la mesa, / pero
el llamamientoMe está llamando el ángel pendenciero / y debo encender en la consola / de mi corazón solitario / la lámpara de noche / que me acompaña en las vigilias / que compara
el poeta y la esposaMira mis ojos, esposa. / Mira cómo te copian todo el día. / De la cocina a la pila despilfarras aliento. / Haces cuentas del sueldo que no tienes. / Piensas en la l
el pucheroQué cólera siento al verme solo / Egoísta y tenaz es mi bolero / Ella se va Yo valgo menos / Vaya ego pende’g’o el que revelo / Tímida y zalamera ella me invade / Adi
el último roundY termina el último round / ¡oh! criaturas monosilábicas / Termina el último round / y al filo de las doce / sonarán las campanas / las matracas / los ventosos de pólvo
la confesiónLa confesión de los poetas / inunda más que el diluvio de Noé / Es como decir en el buen sentido / ‘El que se pique que se rasque’ / Cada quien es un río interminab
la confesión del juglarMucho paquete para vos Amanda / Primero el perverso polimorfo el machista al cubo / el sembrador de demonios en tu cuerpo / el zaguán abierto para las maldiciones
la lucha de nacxit¿Dónde estará en esta hora la risa de Nacxit? / Trabajando con adolescentes bien alimentados, / saludables hasta el fastidio, / veo por la ventana el edifico del
la mesa está listaNo definas el cristal del horizonte / No la pecera del inmenso mar / Mejor confiesa el ojo que nos mira / desde cualquier lugar del universo / Es mejor sacar el fue
la muerte de diógenesAyer miré a Diógenes caminando por la playa. / Sigiloso escondió su lámpara en el viento. / Miró hacia mi cabaña y seguro de la soledad / escribió en la arena: ¡B
la peticiónNo me digas mamá que la mañana / ha llegado con las alas rotas / a poner este huevo luminoso / sobre mi mesa / Temprano me di cuenta / que venía planeando / con el cora
las araucariasA la memoria de mi hijo / Nemile Tekij / Las araucarias saben que sus raíces / sujetan la hamaca de tierra / donde duerme el soñador / Por sus follajes baja el sol co
los espantapájaros (17)Casi una hora para el mediodía / El calor abochorna los campos / los pájaros no vuelan / no hay brisa que mueva los árboles / y tú estás ahí estoico en tu hierba ca
maestra viejaPara Ligia / Adusta y noble traza con su lápiz / sus cuadrículas llenas de ternura / Más que una informadora es una madre / que pule el sentimiento de los niños / Mae
mis poemasMis poemas de cafeína y de limón / Mis rumiantes poemas / que no tienen un solar donde pastar / Mis rucos poemas de bluejean y camisas desteñidas / que viven exilia
misticismo del módulo lunarCaigo sobre tu orquídea virgen. / De polen estelar tienes los pómulos cubiertos. / Alguien dijo que habías muerto para el canto / y en realidad comienzas a vivir.
once cincuentaOnce cincuenta vale este poema / Todo por estar cómodo / y contemplar el cerro prisionero de las nubes / 1 tamal de elote frito 4 colones / 1 cucharada de crema 3 c
salve! patria malincheSeptiembre me domestica / con sus tangas marciales / Tanto discurso azul / pero negro por dentro / como el luto de los enjambres / desde 1821 / Tanta pastilla ruin / tram
siempre tu laberintoHormiga que edificas tu camino bajo tierra / o a la luz del cielo / Cuántas veces te han asesinado los venenos / las inundaciones la bota de los ogros / Sin embargo
sieteDespués de las hogueras / quedará la ceniza / y todavía nuestros ojos / llorarán por los muertos / Larga será la cicatriz en las banderas / y durante mucho tiempo / no
testimonio de la soledad (2)Oigo pasar el viento con su cola de perro / perseguido, / con sus manchas de siglos y caminos que / alargan mi / (orfandad. / Con mística tristeza murmura en los teja
todos los días el hombre (2)Ayer bebí, / y mientras bebía hablé de mi impotencia, / confesé mi orfandad y mostré mis manos / que nunca tienen nada, salvo el corazón de Ligia. / Yo le quité el
todos los días el hombre (27)Suelto esta voz, / estas manos que golpean conciencias, / pero el eco vuelve solo. / Por las calles del mundo fumo la derrota. / Arañas atómicas acechan el futuro / y
una tierra que esperaA Dina Posada / Esas musas inquietas que animan la existencia / En cada rosa una espina da su autógrafo / o en cada espina una rosa ofrece un pétalo / Las palabras