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Libros de julio herrera y reissig

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julio herrera y reissig

amor sádico
Ya no te amaba, sin dejar por eso / de amar la sombra de tu amor distante. / Ya no te amaba, y sin embargo, el beso / de la repulsión nos unió un instante… / Agrio placer y bárbaro embeleso / crispó mi faz,
aramís ordena que los danzarines…
Aramís ordena que los danzarines / Cuenten sus historias. (Comienza el andante; / Gimen los oboes, lloran los violines. / «Rabelais se ríe de un cuento picante»). / (Cien pajes anuncian: «Monsieur Sagitar
aramís ordena que los doce meses…
Aramís ordena que los doce Meses / Formen en la rueda con las doce Horas. / Las Horas sonríen; los doce Condeses / Hacen reverencias para las señoras. / (Beaumarchais se acerca. La Vallière saluda, / La Che
bostezo de luz
Cien fugas de agua viva rezan a la discreta / ventura de los campos sin lábaro y sin tronos. / El incienso sulfúrico que arde por los abonos, / se hermana a los salobres yodos de la caleta… / Con sus dens
bromuro
Burlando con frecuencia el vasallaje / de la tutela familiar en juego, / nos dimos citas, a favor del ciego / azar, en el jardín, tras el follaje… / Frufrutó de aventura tu aéreo traje, / sugestivo de aroma
canto de las horas
Aramís ordena que los doce Meses / Formen en la rueda con las doce Horas. / Las Horas sonríen; los doce Condeses / Hacen reverencias para las señoras. / (Beaumarchais se acerca. La Vallière saluda, / La Che
canto de los meses
Aramís ordena que los danzarines / Cuenten sus historias. (Comienza el andante; / Gimen los oboes, lloran los violines. / «Rabelais se ríe de un cuento picante»). / (Cien pajes anuncian: «Monsieur Sagitar
consagración
Surgió tu blanca majestad de raso, / toda sueño y fulgor, en la espesura; / y era en vez de mi mano -atenta al caso- / mi alma quien oprimía tu cintura… / De procaces sulfatos, una impura / fragancia conspi
decoración heráldica
Señora de mis pobres homenajes / débote amor aunque me ultrajes. / Góngora / Soñé que te encontrabas junto al muro / glacial donde termina la existencia, / paseando tu magnífica opulencia / de doloroso tercio
desolación absurda
Je serai ton cercuil, / aimable pestilence!… / Noche de tenues suspiros / platónicamente ilesos: / vuelan bandadas de besos / y parejas de suspiros; / ebrios de amor, los cefiros / hinchan su leve pulmón, / y los
el abrazo pitagórico
Bajo la madreselva que en la reja / filtró su encaje de verdor maduro, / me perturbaba en el claroscuro / de la ilusión, en la glorieta añeja… / Cristalizaba un pájaro su queja… / Y entre el húmedo incienso
el alba
Humean en la vieja cocina hospitalaria / los rústicos candiles… Madrugadora leña / infunden una sabrosa fragancia lugareña; / y el desayuno mima la vocación agraria… / Rebota en los collados la grita ruti
el ama
Erudita en lejías, doctora en la compota, / y loro en los esdrújulos latines de la misa, / tal ágil viste un santo, que zurce una camisa, / en medio de una impávida circunspección devota… / Por cuanto el
el baño
Entre sauces que velan una anciana casuca, / donde se desvistieron devorando la risa, / hacia el lago, Foloe, Safo y Cores, deprisa / se adelantan en medio de la tarde caduca. / Atreve un pie Foloe, bautí
el despertar
Alisia y Cloris abren de par en par la puerta / y torpes, con el dorso de la mano haragana, / restréganse los húmedos ojos de lumbre incierta, / por donde huyen los últimos sueños de la mañana. .. / La in
en un beato silencio el recinto vegeta…
En un beato silencio el recinto vegeta. / Las vírgenes de cera duermen en su decoro / de terciopelo lívido y de esmalte incoloro; / y san Gabriel se hastía de soplar la trompeta… / Sedienta, abre su boca
epílogo
Fuera: el trueno juega y corre con su inmenso monolito. / El huracán, monstruo asmático, lanza pavorosa tos; / los relámpagos alumbran, atraviesan lo infinito. / Como el fósforo encendido del gran cereb
epitalamio ancestral
Con la pompa de brahmánicas unciones, / abrióse el lecho de sus primaveras, / ante un lúbrico rito de panteras, / y una erección de símbolos varones… / Al trágico fulgor de los hachones, / ondeó la danza de
éxtasis
Bion y Lucina, émulos en fervoroso alarde, / permútanse fragantes uvas, de boca a boca; / y cuando Bion ladino la ebria fruta emboca / finge para que el juego lánguido se retarde… / Luego ante el oportuno
fecundidad
«¡Adán, Adán, un beso!», dijo, y era / que en una dolorosa sacudida, / el absurdo nervioso de la vida / le hizo temblar el dorso y la cadera… / El iris floreció como una ojera / exótica. Y el «¡ay!» de una
fiat lux
Sobre el rojo diván de seda intacta, / con dibujos de exótica graminea, / jadeaba entre mis brazos tu virgínea / y exangüe humanidad de curva abstracta… / Miró el felino con sinuosa línea / de opalo; y
fiesta popular de ultratumba
Un gran salón. Un trono. Cortinas. Graderías. / (Adonis ríe con Eros de algo que ha visto en Aspasia) / Las lunas de los espejos muestran sus pálidos días, / Y hay en el techo y la alfombra mil panorama
fuera: el trueno juega y corre con su inmenso monolito…
Fuera: el trueno juega y corre con su inmenso monolito. / El huracán, monstruo asmático, lanza pavorosa tos; / los relámpagos alumbran, atraviesan lo infinito. / Como el fósforo encendido del gran cereb
génesis
Los astros tienen las mejillas tiernas… / La Luna trunca es una paradoja / espectro humana. Proserpina arroja / su sangre al mar. Las horas son eternas. / Júpiter en la orgía desenoja / su ceño absurdo; y j
humean en la vieja cocina hospitalaria…
Humean en la vieja cocina hospitalaria / los rústicos candiles… Madrugadora leña / infunden una sabrosa fragancia lugareña; / y el desayuno mima la vocación agraria… / Rebota en los collados la grita ruti
idealidad exótica
Tal la exangüe cabeza, trunca y viva, / de un mandarín decapitado, en una / macábrica ficción, rodó la luna / sobre el absurdo de la perspectiva… / Bajo del velo, tu mirada bruna / te dio el prestigio
idilio espectral
Pasó en un mundo saturnal; yacía / bajo cien noches pavorosas, y era / mi féretro el Olvido… Ya la cera / de tus ojos sin lágrimas no ardía. / Se adelantó el enterrador con fría / desolación. Bramaba en la
julio
¡Frío, frío, frío! / Pieles, nostalgias y dolores mudos. / Flotan sobre el esplín de la campaña / una jaqueca sudorosa y fría, / y las ranas celebran en la umbría / una función de ventriloquía extraña. / La N
la gran soirée de la elegancia
LA DANZA DE LOS MESES Y DE LAS HORAS GALANTERÍAS ETERNAS / Decoración: La sala semeja una floresta / Unos faunos sensuales persiguen a una driada, / Cantos de aves sinfónicas hace vibrar la orquesta. / (P
la iglesia
En un beato silencio el recinto vegeta. / Las vírgenes de cera duermen en su decoro / de terciopelo lívido y de esmalte incoloro; / y San Gabriel se hastía de soplar la trompeta… / Sedienta, abre su boca
la noche
La noche en la montaña mira con ojos viudos / de cierva sin amparo que vela ante su cría; / y como si asumiera un don de profecía, / en un sueño inspirado hablan los campos rudos. / Rayan el panorama, com
la sombra dolorosa
Gemían los rebaños. Los caminos / llenábanse de lúgubres cortejos; / una congoja de holocaustos viejos / ahogaba los silencios campesinos. / Bajo el misterio de los velos finos, / evocabas los símbolos perp
la vuelta de los campos
La tarde paga en oro divino las faenas. / Se ven limpias mujeres vestidas de percales, / trenzando sus cabellos con tilos y azucenas / o haciendo sus labores de aguja, en los umbrales. / Zapatos clavetead
llegada de los meses y de las horas
(Terpsícore puede más que Morfeo) / Saludando cortésmente a la buena Mamá Juno / (Son las XII de la noche, del mes doce a 31) / Entran: Junio, Julio, Agosto, Setiembre, Octubre y Noviembre. / Enero, Marzo
mefistófela divina…
Mefistófela divina, / miasma de fulguración, / aromática infección / de una fístula divina… / ¡Fedra, Molocha, Caína, / cómo tu filtro me supo! / ¡A ti – ¡Santo Dios! – te cupo / ser astro de mi desdoro; / yo te
neurastenia
Huraño el bosque muge su rezongo, / y los ecos, llevando algún reproche, / hacen rodar su carrasqueño coche / y hablan la lengua de un extraño Congo. / Con la expresión estúpida de un hongo, / clavado en la
nirvana crepuscular
Con su veste en color de serpentina, / reía la voluble Primavera… / Un billón de luciérnagas de fina / esmeralda, rayaba la pradera. / Bajo un aire fugaz de muselina, / todo se idealizaba, cual si fuera / el
noche de tenues suspiros…
Noche de tenues suspiros / platónicamente ilesos: / vuelan bandadas de besos / y parejas de suspiros; / ebrios de amor los cefiros / hinchan su leve plumón, / y los sauces en montón / obseden los camalotes / como
numen
Mefistófela divina, / miasma de fulguración, / aromática infección / de una fístula divina… / ¡Fedra, Molocha, Caína, / cómo tu filtro me supo! / ¡A ti – ¡Santo Dios! – te cupo / ser astro de mi desdoro; / yo te
recepción instrumental del gran polígloto orfeo
Entra el viejo Orfeo. Mil notas auroran / El aire de ruidos, mil notas confusas; / Suspiran las Musas, las Sirenas lloran; / Las Sirenas lloran, suspiran las Musas. / Misteriosas flautas, que modulan grit
soñé que te encontrabas junto al muro…
Soñé que te encontrabas junto al muro / glacial donde termina la existencia, / paseando tu magnífica opulencia / de doloroso terciopelo oscuro. / Tu pie, decoro del marfil más puro, / hería, con satánica in
su majestad el tiempo
El Viejo Patriarca, / Que todo lo abarca, / Se riza la barba de príncipe asirio; / Su nívea cabeza parece un gran lirio, / Parece un gran lirio la nívea cabeza del viejo Patriarca. / Su pálida frente es un
terminación de la fiesta
DESPEDIDAS Y QUEJAS. LLUEVE. / DESFILE DE LA CONCURRENCIA / Suenan galanteos y besos y adioses: / Se marchan los Papas de ceño fruncido. / Las Brujas, los Duendes de acento fingido, / Se marchan los Reyes,
tertulia lunática v
¡Oh negra flor de Idealismo! / ¡Oh hiena de diplomacia / con bilis de aristocracia / y lepra azul de idealismo!… / Es un cáncer tu erotismo / de absurdidad taciturna, / y florece en mi saturna / fiebre de virus
tertulia lunática vi
En un bostezo de horror, / tuerce el estero holgazán / su boca de Leviatán / tornasolada de horror… / Dicta el Sumo Redactor / a la gran Sombra Profeta, / y obsediendo la glorieta, / como una insana clavija, / re
un gran salón. un trono. cortinas. graderías…
Un gran salón. Un trono. Cortinas. Graderías. / (Adonis ríe con Eros de algo que ha visto en Aspasia) / Las lunas de los espejos muestran sus pálidos días, / Y hay en el techo y la alfombra mil panorama
ya no te amaba, sin dejar por eso…
Ya no te amaba, sin dejar por eso / De amar la sombra de tu amor distante. / Ya no te amaba, y sin embargo el beso / De la repulsa nos unió un instante… / Agrio placer y bárbaro embeleso / Crispó mi faz, me