País Poema - Autores

julio cortázar

a la voz de susana rinaldi
No sé lo que hay detrás de tu voz. / Nunca te vi, vos sos los discos / Que pueblan por las noches este departamento de París. / Te busqué en Buenos Aires, pero sa
a un general
Región de manos sucias de pinceles sin pelo / de niños boca abajo de cepillos de dientes / Zona donde la rata se ennoblece / y hay banderas innúmeras y cantan him
a una mujer
No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, / no hay que estar triste / si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil, / ese pe
after such pleasures
Esta noche, buscando tu boca / en otra boca / casi creyéndolo, porque así de / ciego es este río / que me tira en mujer y me / sumerge entre sus párpados, / qué tristez
aftermath
Dime por qué todavía te deseo, por qué tu nombre vuelve / como el hacha a la herida en una amarga visitación de la / medianoche, / a la vera de un campo funerario
antes, después
Como los juegos al llanto / como la sombra a la columna / el perfume dibuja el jazmín / el amante precede al amor / como la caricia a la mano / el amor sobrevive al a
apenas él le amalaba el noema
Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él proc
aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones / cuajados y duros, que hacen plaf y
bolero
Qué vanidad imaginar / que puedo darte todo, el amor y la dicha, / itinerarios, música, juguetes. / Es cierto que es así: / todo lo mío te lo doy, es cierto, / pero t
canada dry
Sé que me acordaré de un cielo raso / donde las manchas de humedad eran un gato, un número, una mano cortada. / Sé que me acordaré del ruido / de un water en algu
ceremonia recurrente
El animal totémico con sus uñas de luz, / los ojos que junta la oscuridd debajo de la cama, / el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra / que tu sudor dibu
cinco poemas para cris
I / Ya mucho más allá del mezzo / «camin di nostra vita» / existe un territorio del amor / un laberinto más mental que mítico / donde es posible ser / lentamente dichos
cinco últimos poemas para cris
Ahora escribo pájaros. / No los veo venir, no los elijo, / de golpe están ahí, son esto, / una bandada de palabras / posándose una a una / en los alambres de la págin
démons et merveilles
De colinas y vientos / de cosas que se denominan para entrar / como árboles o nubes en el mundo / De enigmas revelándose en las lunas / rotas contra el aljibe o las
después de las fiestas
Y cuando todo el mundo se iba / y nos quedábamos los dos / entre vasos vacíos y ceniceros sucios, / qué hermoso era saber que estabas / ahí como un remanso, / sola co
el breve amor
Con qué tersa dulzura / me levanta del lecho en que soñaba / profundas plantaciones perfumadas, / me pasea los dedos por la piel y me dibuja / en el espacio, en vil
el encubridor
Ese que sale de su país porque tiene miedo, / no sabe de qué, miedo del queso con ratón, / de la cuerda entre los locos, de la espuma en la sopa. / Entonces quier
el futuro
Y sé muy bien que no estarás. / No estarás en la calle, / en el murmullo que brota de noche / de los postes de alumbrado, / ni en el gesto de elegir el menú, / ni en
el interrogador
No pregunto por las glorias ni las nieves, / quiero saber dónde se van juntando / las golondrinas muertas, / adónde van las cajas de fósforos usadas. / Por grande q
el niño bueno
No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me muerda los pies / no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas de estilo. / Acepto este desti
en el tabaco, en el café, en el vino
En el tabaco, en el café, en el vino, / al borde de la noche se levantan / como esas voces que a lo lejos cantan / sin que se sepa qué, por el camino. / Livianament
encargo
No me des tregua, no me perdones nunca. / Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. / ¡No me dejes dormir, no me des paz! / Entonces ganaré
ese que sale de su país porque tiene miedo
Ese que sale de su país porque tiene miedo, / no sabe de que, / miedo del queso con ratón, / de la cuerda entre los locos, / de la espuma en la sopa. / Entonces quier
esta ternura
Esta ternura y estas manos libres, / ¿a quién darlas bajo el viento ? Tanto arroz / para la zorra, y en medio del llamado / la ansiedad de esa puerta abierta para
hablen, tienen tres minutos
Hablen, tiene tres minutos / De vuelta del paseo / donde junté una florecita para tenerte / entre mis dedos un momento, / y bebí una botellas de Beaujolais, / para ba
happy new year
Mira, no pido mucho, / solamente tu mano, tenerla / como un sapito que duerme así contento. / Necesito esa puerta que me dabas / para entrar a tu mundo, ese trocito
hic et nunc
La nobleza, las grandes palabras, que mal le van / a esta ternura sin mejillas que tocar, / a esta lengua sin labios que entender. / Envilece un amor así que rebo
la ceremonia
Te desnudé entre llantos y temblores / sobre una cama abierta a lo infinito, / y si no tuve lástima del grito / ni de las súplicas o los rubores, / fui en cambio el
la lenta máquina del desamor
La lenta máquina del desamor, / los engranajes del reflujo, / los cuerpos que abandonan las almohadas, / las sábanas, los besos, / y de pie ante el espejo interrogá
la mufa
Vos ves la Cruz del Sur, / respirás el verano con su olor a duraznos, / y caminás de noche / mi pequeño fantasma silencioso / por ese Buenos Aires, / por ese siempre
la patria
Esta tierra sobre los ojos, / este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles, / esta noche continua, esta distancia. / Te quiero, país tirado más abajo del mar
los amantes
¿Quién los ve andar por la ciudad / si todos están ciegos ? / Ellos se toman de la mano: algo habla / entre sus dedos, lenguas dulces / lamen la húmeda palma, corre
naufragios en la isla (la habana, 1967)
DIOS DE LOS CUERPOS / …toma estos dardos que te aseguran el / dominio sobre todos… / Ovidio, Metamorfosis, V. / Eres el dios de los cuerpos, das y quitas la miel de
no me des tregua, no me perdones nunca
No me des tregua, no me perdones nunca. / Hostígame en la sangre, / que cada cosa cruel sea tú que vuelves. / ¡No me dejes dormir, no me des paz! / Entonces ganaré
nocturno
Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado / como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo. / Todo ha quedado allá, las botellas, e
objetos perdidos
Por veredas de sueño y habitaciones sordas / tus rendidos veranos me acechan con sus cantos. / Una cifra vigilante y sigilosa / va por los arrabales llamándome y
otros cinco poemas para cris
I / Todo lo que precede es como los primeros momentos / de un encuentro después de mucho tiempo: / sonrisas, preguntas, lentos reajustes. / Es raro, me pareces meno
para leer en forma interrogativa
Has visto / verdaderamente has visto / la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa / Has tocado / de verdad has tocado / el plato el pan la cara de esa mujer
podemos vivir sin el pajarito mandón
En el centro de la hostia una pestaña, / esto afecta al sacerdote, pero no, en realidad / nunca pareció más blanca, como el vello / de un vientre lo empurece en d
poema 2
Empapado de abejas / en el viento asediado de vacío / vivo como una rama, / y en medio de enemigos sonrientes / mis manos tejen la leyenda, / crean el mundo espléndid
poema a dios, ese pajarito mandón
No es necesario que me mandes, perro, / el mar se asiste solo. / Lo más mísero del pelo contraría la rueda / pero ya sabemos tonsurar el destino. / Estoy, / por eso p
por veredas de sueño y habitaciones sordas
Por veredas de sueño y habitaciones sordas / tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos / Una cifra vigilante y sigilosa / va por los arrabales llamándome y
preludio a un texto en prosa
venir de alguna parte que no es parte / de ninguna, / del cuarto lado de ese triángulo que forman / las dos cervezas y la chica rubia, / en este pub de Chelsea. Sim
quizá la más querida
Me diste la intemperie, / la leve sombra de tu mano / pasando por mi cara. / Me diste el frío, la distancia, / el amargo café de medianoche / entre mesas vacías.
romance de los vanos encuentros
No preguntes quién pone en este canto / un alma destinada al sufrimiento / y un pobre corazón que te ama tanto. / I / Bronces de las ocho y media / nos llaman cada ma
save it, pretty mama
Sálvalo, mamita, / sálvame tantas noches de naufragio, / salva tu blusa azul (era en enero, en Roma) / sálvalo todo, o salva lo que puedas. / Esto se viene abajo, p
siempre empezó a llover
Siempre empezó a llover / en la mitad de la película, / la flor que te llevé tenía / una araña esperando entre los pétalos. / Creo que lo sabías / y que favoreciste l
tala
Llévese estos ojos, piedritas de colores, / esta nariz de tótem, estos labios que saben / todas las tablas de multiplicar y las poesías más selectas. / Le doy la
te amo por ceja
Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores / blanquísimos donde se juegan las fuentes / de la luz, / te discuto a cada nombre, te arranco con delicadez
te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores…
Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores / blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz, / te discuto a cada nombre, te arranco con delicadez
toco tu boca
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta
todo lo que de vos quisiera
Todo lo que de vos quisiera / es tan poco en el fondo / porque en el fondo es todo / como un perro que pasa, una colina, / esas cosas de nada, cotidianas, / espiga y
una carta de amor
Todo lo que de vos quisiera / es tan poco en el fondo / porque en el fondo es todo, / como un perro que pasa, una colina, / esas cosas de nada, cotidianas, / espiga y
una idea
Una idea incandescente se me vino esta mañana / una antorcha que flameaba en lo alto de mi mente / pero sola y sin refuerzos talvez pierda la batalla / ya librada
zipper sonnet
de arriba abajo o bien de abajo arriba / este camino lleva hacia sí mismo / simulacro de cima ante el abismo / árbol que se levanta o se derriba / quien en la alter