julio aumente
al filo de las nochesUn cuerpo que se entrega no es difícil hallarlo. / Eso eras tú, un hermoso cuerpo divino y vivo. / Una breve cintura, un racimo dorado / en tus ojos brillando entre los ríos de Agosto. / Pero es fácil que
paisaje con campanasSon ya las seis y media y es domingo. Febrero / trae uno de sus días soleados y dulces / en los que ya se siente rozar la Primavera. / Desde este mirador veo Córdoba: sus torres / y sus casas bañadas en e
sarcófago de córdobaAllí se reclinó el cuerpo cansado / de aquel que buscó y no halló la absoluta belleza, / verde jardín que refresca el surtidor, / no más, no más sino dormir eternamente. / Filósofo abúlico o dacio mílite,