País Poema - Autores

julián del casal

a un dictador
Noble y altivo, generoso y bueno / Apareciste en tu nativa tierra, / Como sobre la nieve de alta sierra / De claro día el resplandor sereno. / Torpe ambición emponz
a un héroe
Como galeón de izadas banderolas / que arrastra de la mar por los eriales / su vientre hinchado de oro y de corales, / con rumbo hacia las playas españolas, / y, al
autobiografía
Nací en Cuba. El sendero de la vida / Firme atravieso, con ligero paso. / Sin que encorve mi espalda vigorosa / La carga abrumadora de los años. / Al pasar por las
autorretrato
Nací en Cuba. El sendero de la vida / Firme atravieso, con ligero paso, / Sin que encorve mi espalda vigorosa / La carga abrumadora de los años. / Al pasar por las
blanco y negro
I / Sonrisas de las vírgenes difuntas / En, ataúd de blanco terciopelo / Recamado de oro; manos juntas / Que os eleváis hacia el azul del cielo / Como lirios de carne
de 'bustos y rimas'
1. A la belleza / ¡Oh, divina belleza! Visión casta / de incógnito santuario, / ya muero de buscarte por el mundo / sin haberte encontrado. / Nunca te han visto mis i
de 'hojas al viento'
1. La canción de la morfina / Amantes de la quimera, / yo calmaré vuestro mal: / soy la dicha artificial, / que es la dicha verdadera. / Isis que rasga su velo / polvor
de 'mi museo ideal'
1. Elena / Luz fosfórica entreabre claras brechas / en la celeste inmensidad, y alumbra / del foso en la fatídica penumbra / cuerpos hendidos por doradas flechas. / C
de 'nieve'
1. Flor de cieno / Yo soy como una choza solitaria / que el viento huracanado desmorona / y en cuyas piedras húmedas entona / hosco búho su endecha funeraria. / Por f
el arte
Cuando la vida, como fardo inmenso, / Pesa sobre el espíritu cansado / Y ante el último Dios flota quemado / El postrer grano de fragante incienso; / Cuando probamo
el camino de damasco
Lejos brilla el Jordán de azules ondas / que esmalta el Sol de lentejuelas de oro, / atravesando las tupidas frondas, / pabellón verde del bronceado toro. / Del maj
el sueño en el desierto
Cuando el hijo salvaje del desierto / Ata su blanca yegua enflaquecida / Al fuerte tronco de gigante palma. / Y tregua dando a su mortal fatiga, / Cae en el lecho d
en el mar
Soneto / Abierta al viento la turgente vela / Y las rojas banderas desplegadas, / Cruza el barco las ondas azuladas, / Dejando atrás fosforescente estela. / El sol, c
introducción
Árbol de mi pensamiento / Lanza tus hojas al viento / Del olvido, / Que, al volver las primaveras, / Harán en ti las quimeras / Nuevo nido; / Y saldrán de entre tus hoj
la canción de la morfina
Amantes de la quimera, / Yo calmaré vuestro mal: / Soy la dicha artificial, / Que es la dicha verdadera. / Isis que rasga su velo / Polvoreado de diamantes / Ante los o
la cólera del infante
Frente al balcón de la vidriera roja / Que incendia el Sol de vivos resplandores, / Mientras la brisa de la tarde arroja, / Sobre el tapiz de pálidos colores, / Pis
mis amores
Soneto Pompadour / Amo el bronce, el cristal, las porcelanas, / Las vidrieras de múltiples colores, / Los tapices pintados de oro y flores / Y las brillantes lunas
neurosis
Noemí, la pálida pecadora / de los cabellos color de aurora / y las pupilas de verde mar, / entre cojines de raso lila, / con el espíritu de Dalila, / deshoja el cáli
nostalgias
I / Suspiro por las regiones / donde vuelan los alciones / sobre el mar, / y el soplo helado del viento / parece en su movimiento / sollozar; / donde la nieve que baja / de
paisaje del trópico
Polvo y moscas. Atmósfera plomiza / donde retumba el tabletear del trueno / y, como cisnes entre inmundo cieno, / nubes blancas en cielo de ceniza. / El mar sus hon
tardes de lluvia
Bate la lluvia la vidriera / Y las rejas de los balcones, / Donde tupida enredadera / Cuelga sus floridos festones. / Bajo las hojas de los álamos / Que estremecen lo
tras una enfermedad
Ya la fiebre domada no consume / El ardor de la sangre de mis venas, / Ni el peso de sus cálidas cadenas / Mi cuerpo débil sobre el lecho entume. / Ahora que mi esp
tristíssima nox
Noche de soledad. Rumor confuso / hacer el viento surgir de la arboleda, / donde su red de transparente seda / grisácea araña entre las hojas puso. / Del horizonte
una maja
Muerden su pelo negro, sedoso y rizo, / Los dientes nacarados de alta peineta / Y surge de sus dedos la castañeta / Cual mariposa negra de entre el granizo. / Pañol
vespertino
I / Agoniza la luz. Sobre los verdes / Montes alzados entre brumas grises, / Parpadea el lucero de la tarde / Cual la pupila de doliente virgen / En la hora final. El