País Poema - Autores

juan sánchez peláez

adolescencia
En el fondo de mis sueños / Siempre te encuentro cuando amanece. / Qué ensanchamiento en el exilio, por el vagabundaje de / claras fuentes azules; / Por el soplo de
al arrancarme la raíz a la nada
Al arrancarme la raís a la nada / Mi madre vió, ¿qué?, no me acuerdo. / Yo salía del frío, de lo incomunicable. / Una mañana descubrí mi sexo, mis costados queman
al principio al final
Si ella premedita dureza o ternura (O lucha en vacuas / direcciones), / Si me obsequia o niega, / Apago el conmutador. / Me veo con mansedumbre en el lecho, / Me toma
aparición
Aclimata el carruaje dichoso de tus senos, la tierra de mis / primeras voces, / sus heridas abiertas, sus flagelados gavilanes en la / intemperie nevada. / Una muje
belleza
Interrumpida mi plática, vuelvo a hablar contigo de la partida y el regreso. / Todo sucedió a vuelo de pájaro, belleza: a la / vez mundo compacto, cerrado y lib
con flores pintadas
Con / flores pintadas / en nuestro / cuerpo / y / la bujía / en cada / mano / lo único / que pasa / es el silencio / pero / los recuerdos / son fieles / y / al / lado / de nosotros / murmuran /
cuando subes a las alturas
Cuando subes a las alturas, / Te grito al oído: / Estamos mezclados al gran mal de la tierra. / Siempre me siento extraño. / Apenas / Sobrevivo / Al pánico de las noche
diálogo y recuerdo
Este apasionante encuentro con la doncella subterránea / No fue ovacionado con trompetas de corales. / Encumbrado a ti, / ¿El relámpago de mi respiración? / ¿El vue
el cuerpo suicida
Rosa invisible rasgo puro / Venas subyugantes como lámparas de nieve / y mi espejo en su lecho fratricida / Iba hacia ti / Desde la negra edad de mis orígenes / Iba h
elena es alga de la tierra
Elena es alga de la tierra / Ola del mar. / Existe porque posee la nostalgia / De estos elementos, / Pero Ella lo sabe, / Sueña, / Y confía, / De pie sobre la roca y el c
en la noche dúctil con un gladiolo en tu casa
En la noche dúctil con un gladiolo en tu casa / En la noche, escucha, / Oh frágil vanidad en los brazos, / Y tu sueño pesa viviente como ráfaga del río. / Más allá
inocencia
Cuando pongo la mejilla en esa melodía, recupero un instante / la ciudad perdida. / Vivo sin leño ni lumbre, señuelo en pos de ti. / Por encontramos en el mundo,
me pongo a temblar en la noche llena de sonidos
Me pongo a temblar en la noche llena de sonidos. Absorto en mi labor, no me doy cuenta que el tiempo transcurre. / Mi oficio es como la lluvia: acariciar, pen
menos vulnerable
Menos vulnerable y base de rigor. / Confinado a la palidez y el grito de tu / carne, / Llama ostensible. / Óleo grave y vellocino de nácar. / Fuerza que inhibe, que r
no estás conmigo
No estás conmigo. Ignoro tu imagen. No pueblo tu gran olvido. / Pasarán los años. Un rapto sin control como la dicha / habrá en el sur. / Con la riqueza mágica de
obra de vigilancia
(Paso la mano sobre el olor de tu vestido), / Tu guedeja, tu pendón lunar; / Más allá, más acá, / (Paso la mano sobre húmedos rastros) / Aclara la niebla del pecho /
oyendo el pálpito
Oyendo el pálpito de nuestra / oscura sangre / humana / los pájaros se nos acercan / vuelan / y / van a los nidos altos / tienen un collar de nostalgia / o bien / un ramo de
persistencia
A Ella, (y en realidad sin ningún límite).Con holgura y / placer. / A Ella, la víbora y la abeja: La desnudez preciosa. / A Ella, mi transparencia, mi incoherente
poema ii
La selva roja murmura, murmura, y de repente es toda la realidad del corazón mi selva roja. Y ella que es un péndulo que oscila en el gemido, mi selva roja,
por razones de odio
Ella descubre el roce el barniz de su cintura / En los estados feéricos en un acantilado sensual / A cuyos pies se derraman almacenes hechizados / Los cuellos seg
posesión
los témpanos engullen gaviotas en mis caricias. / El mundo pesa inicuo y solemne en mis raíces. / Acepto tus manos, tu dicha, mi delirio. / Si vuelves tú, si sueñ
primera juventud
Qué fuerte esperanza, me decías. Y flotábamos en las nubes del recinto dichoso. A uno y otro lado, la cascada luminosa de mi amor. Elegí el flanco justo don
profundidad del amor
Las cartas de amor que escribí en mi infancia eran memorias / de un futuro paraíso perdido. El rumbo incierto de mi / esperanza estaba signado en las colinas mu
retrato de la bella desconocida
En todos los sitios, en todas las playas, estaré esperándote. / Vendrás eternamente altiva / Vendrás, lo sé, sin nostalgia, sin el feroz desencanto de los años /
si vuelvo a la mujer
Si vuelvo a la mujer, y comienzo por el pezón que me trae / desde su valle profundo, y recupero así mi hogar en el / blanco desierto y en la fuente mágica. / Si a
sólo al fondo del furor
I / Sólo al fondo del furor. A Ella, que burla mi carne, que / desvela mi hueso, que solloza en mi sombra. / A Ella, mi fuerza y mi forma, ante el paisaje. / Tú que
transfiguración del amor
Ella, la heroína de los infiernos / Desenvuelve en el hombre / Virajes de la cabeza / Como los reyes en una postal. / En un pie la esquila de los niños / En mi boca u
trinidad
Cuando todos cavilan, me arrulla / Me arrulla mi melodía pueril. / Luego, me voy de súbito a una isla, / Y allí las tiendas, la pesca de ranas, la obsequiosidad d
un caballo redondo
Un caballo redondo entra a / mi casa luego de dar muchas vueltas / en la pradera / un caballo pardote y borracho con / muchas manchas en la sombra / y con qué vozarró
yo no seré explícito o enigmático o tú no serás la rosa
Yo no seré explícito o enigmático o tú no serás la rosa / en fuga o la piedra dura qué locura / del hoy de mi ayer que en mi mañana a menudo hora tras / hora o se
yo no soy hombre ni mujer
A Malena / Yo no soy hombre ni mujer / yo sólo tengo resplandor propio / cuando no pierdo el curso de río / cuando no pierdo su verdadero sol / y puedo alejarme libre