juan meléndez valdés
a dorila¡Cómo se van las horas, / y tras ellas los días / y los floridos años / de nuestra frágil vida! / La vejez luego viene, / del amor enemiga, / y entre fúnebres sombras / la muerte se avecina, / que escuálida y tem
a unos lindos ojosTus lindos ojuelos / me matan de amor. / Ora vagos giren, / o párense atentos, / o miren exentos, / o lánguidos miren, / o injustos se aíren, / culpando mi ardor, / tus lindos ojuelos / me matan de amor. / Si al fina
cual suele abeja inquieta, revolando…Cual suele abeja inquieta, revolando / por florido pensil entre mil rosas, / hasta venir a hallar las más hermosas / andar con dulce trompa susurrando, / mas luego que las ve, con vuelo blando / baja, y bat
de la primaveraLa blanda primavera / derramando aparece / sus tesoros y galas / por prados y vergeles. / Despejado ya el cielo / de nubes inclementes, / con luz cándida y pura / ríe a la tierra alegre. / El alba de azucenas / y d
don grande es la alta fama…Don grande es la alta fama; / y así como a la luna / oscurece del sol la ardiente llama, / así a par de Ciparis la fortuna / la hermosura abatió; mas si a quien ama / la Venus Dionea / donó lira sonora, / oh mu
el amor mariposaViendo el Amor un día / que mil lindas zagalas / huían de él medrosas / por mirarle con armas, / dicen que de picado / les juró la venganza / y una burla les hizo, / como suya, extremada. / Tornóse en mariposa, / l
el despechoLos ojos tristes, de llorar cansados, / Alzando al cielo su clemencia imploro; / Mas vuelven luego al encendido lloro, / Que el grave peso no los sufre alzados. / Mil dolorosos ayes desdeñados / Son ¡ay! tr
el gabinete¡Qué ardor hierve en mis venas! / ¡Qué embriaguez! ¡Qué delicia! / ¡Y en qué fragante aroma / se inunda el alma mía! / Éste es de Amor un templo: / doquier torno la vista / mil gratas muestras hallo / del numen
el pronósticoNo en vano, desdeñosa, su luz pura / Ha el cielo a tus ojuelos trasladado, / Y ornó de oro el cabello ensortijado, / Y dio a tu frente gracia. y hermosura. / Esa encendida boca con ternura / Suspirará: tu s
en esta breve tabla…En esta breve tabla, / discípulo de Apeles, / cual yo te la pintare, / retrátame mi ausente. / Retratada cual sale / al punto que amanece / tras unos corderillos / al valle a entretenerse. / Suelto el trenzado de
en fin, voy a partir, bárbara amiga…En fin, voy a partir, bárbara amiga, / voy a partir, y me abandono ciego / a tu imperiosa voluntad. Lo mandas; / ni sé, ni puedo resistir; adoro / la mano que me hiere, y beso humilde / el dogal inhumano qu
la noche de invierno¡O! ¡quan hórridos chocan / Los vientos! ¡o que silbos, / Que cielo y tierra turban / Con soplo embravecido! / Las nubes concitadas / Despiden largos ríos, / Y aumentan pavorosas / El miedo y el conflicto. / La l
la palomaSuelta mi palomita pequeñuela, / y déjamela libre, ladrón fiero; / suéltamela, pues ves cuánto la quiero, / y mi dolor con ella se consuela. / Tú allá me la entretienes con cautela; / dos noches no ha venid
la partidaEn fin, voy a partir, bárbara amiga, / voy a partir, y me abandono ciego / a tu imperiosa voluntad. Lo mandas; / ni sé, ni puedo resistir; adoro / la mano que me hiere, y beso humilde / el dogal inhumano qu
los besos de amorCuando mi blanda Nise / lasciva me rodea / con sus nevados brazos, / y mil veces me besa; / cuando a mi ardiente boca / su dulce labio aprieta / tan del placer rendida / que casi a hablar no acierta; / y yo por a
no con mi blanda lira… / No con mi blanda lira / serán en ayes tristes / lloradas las fortunas / de reyes infelices, / ni el grito del soldado / feroz en crudas lides, / o el trueno con que arroja / la bala el bronc
oda 33 - de un cupidoAl partir y dejarla / Medrosa de mi olvido / Me dio para memoria / Dorila un Cupidillo, / Diciéndome: en mi seno / Ya queda, zagal mío, / Si tú la imagen llevas, / Por señor el Dios mismo. / Ten cuenta pues que e
oda iiiCuando mi blanda Nise / lasciva me rodea / con sus nevados brazos / y mil veces me besa, / cuando a mi ardiente boca / su dulce labio aprieta, / tan del placer rendida / que casi a hablar no acierta, / y yo por a
oda iv: el consejo del amorPensativo y lloroso, / contemplando cuán tibia / Dorila mi amor oye / por hermosa y por niña, / al margen de una fuente / me asenté cristalina, / que un rosal adornaba / con su pompa florida. / El voluble murmull
oda ix (fragmento)¿Qué espalda tan airosa! / ¡Qué cuello! ¡Qué expresiva / volverlo un tanto sabe / si el rostro afable inclina! / ¡Ay! ¡Qué voluptuosos / sus pasos! ¡Como animan / al más cobarde amante, / y al más helado irrita
oda vi¡Cómo se van las horas, / y tras ellas los días / y los floridos años / de nuestra frágil vida! / La vejez luego viene, / del amor enemiga, / y entre fúnebres sombras / la muerte se avecina, / que escuálida y tem
oda vii¡Qué ardor hierve en mis venas! / ¡Qué embriaguez! ¡Qué delicia! / ¡Y en qué fragante aroma / se inunda el alma mía! / Éste es de Amor un templo: / doquier torno la vista / mil gratas muestras hallo / del numen
oda viii: a la auroraSalud, riente Aurora, / Que entre arreboles vienes / A abrir a un nuevo día / Las puertas del oriente; / Librando de las sombras / Con tu presencia alegre / Al mundo, que en sus grillos / La ciega noche tiene: /
oda xii: de los labios de dorila / La rosa de Citeres, / primicia del verano, / delicia de los dioses / y adorno de los campos, / objeto del deseo / de las bellas, del llanto / del Alba feliz hija, / del dulce Amor cuidado, / ¡
oda xl: de mi vida en la aldea / Cuando a mi pobre aldea / feliz escapar puedo, / las penas y el bullicio / de la ciudad huyendo, / alegre me parece / que soy un hombre nuevo, / y entonces solo vivo, / y entonces solo piens
oda xlvii: de la nieveDame, Dorila, el vaso / lleno de dulce vino, / que sólo en ver la nieve / temblando estoy de frío. / Ella en sueltos vellones / por el aire tranquilo / desciende, y cubre el suelo / de cándidos armiños. / ¡Oh! co
oda xvSiendo yo niño tierno, / con la niña Dorila / me andaba por la selva / cogiendo florecillas, / de que alegres guirnaldas / con gracia peregrina, / para ambos coronarnos, / su mano disponía. / Así en niñeces tales
oda xxiii: de un hablar muy graciosoDan tus labios de rosa / Si los abres, bien mío, / El más sabroso néctar / Y el aroma más fino. / Dan el almo deleite, / Que allá en el alto Olimpo / Gozan los inmortales, / Y enajena el sentido. / El ámbar de la
oda xxxiv: a baco¡Honor, honor a Baco, / El padre de las risas, / De las picantes burlas, / De la amistad sencilla! / ¡Honor, honor a Baco, / El Dios de las provincias / Que el Málaga, el Tudela / Y el Valdepeñas crían! / Él la j
ofendido me tiene…Ofendido me tiene, / muchachas, vuestro trato, / mucho decirlo siento, / mas ya no he de callarlo. / Yo os quise desde niño, / os sirvo y os regalo, / y en burlas inocentes / os digo mil halagos. / Mi lira os ent
quiso el amor que el corazón helado…Quiso el Amor que el corazón helado / de Nise ardiese, y le lanzó una flecha; / mas dio al punto a sus pies mil partes hecha / contra su seno de pudor murado. / Solicítala en oro trasformado, / y al vil met
rosana en los fuegosDel sol llevaba la lumbre / Y la alegría del alba, / En sus celestiales ojos / La hermosísima Rosana, / Una noche que a los fuegos / Salió la fiesta de Pascua, / Para abrasar todo el valle / En mil amorosas ans
tus lindos ojuelos…Tus lindos ojuelos / me matan de amor. / Ora vagos giren, / o párense atentos, / o miren exentos, / o lánguidos miren, / o injustos se aíren, / culpando mi ardor, / tus lindos ojuelos / me matan de amor. / Si al fina
ya de mis verdes años…Ya de mis verdes años / como un alegre sueño / volaron diez y nueve / sin saber dónde fueron. / Yo los llamo afligido, / mas pararlos no puedo, / que cada vez más huyen / por mucho que les ru