PAIS POEMA

Libros de juan josé vélez otero

Autores

juan josé vélez otero

a qué esta sinrazón y este deleite
A qué esta sinrazón y este deleite, / qué sabia languidez me ocupa el alma / de fértiles lloviznas y de lucios / calmados en las llamas del crepúsculo. / A qué este azul litigio de la tarde / me lleva hacia
a veces el mar
A VECES EL MAR TIENE un extraño sosiego / que las aves imitan, una incierta conciencia / de la vida que pasa inútilmente bella, / hermosamente vana, calladamente quieta. / Es el mudo deseo de ser hoja en
adónde van los sueños, la sonrisa
¿Adónde van los sueños, la sonrisa, / adónde la ilusión, dónde los años, / adónde la pasión, la voz, los caños / de luz y de color van tan deprisa? / ¿Por qué la ola abrupta se hace lisa / y empiezo ya a co
al cabo de los días
Sentado escucho el tiempo y sus rigores / pasar. La ausencia no se llama espera. / Aquel que espera el tiempo pasa y fluye / borracho de relojes y de miedos. / Es una enfermedad inconfesable / el irse acost
antes
Y llegaban las lluvias a los patios dormidos, / las cigüeñas se iban y volvían los vientos, / regresaban las sombras a las tapias desnudas / de los domingos largos. Era un frío callado / en las aulas
apartamento en otoño
Todos se fueron ya porque es otoño / y apagaron la luz de los pasillos, / dejaron un silencio como niebla / en el jardín sin signos de verano. / La luna es grande y blanca en la ventana, / la luna es la far
bésame la boca
Bésame la boca / con tu boca de rosas, / con tu boca de mirtos, / con tu boca de cáscara de naranja mandarina. / Bésame la boca / y ahuyenta mi tristeza de lata en la basura. / Llévame al garaje, / el día es fr
blues para matar a un colibrí
Hubo bandadas de pájaros, / las hubo / y alborotaron los aleros. / Pero una pátina de arena y niebla, / de polvo amarillo, / cenizas y hojas de vacío / fue cayendo / como una tormenta silenciosa de fósiles / sobr
carta de otoño
Hoy te escribo porque sé que estás sola / y oyes la radio en una habitación / sin vistas al mar y lees libros / que leíste hace tiempo. / Porque sientes / como si fuera a llegar la noche de inmediato, / la in
casa de invierno
Los huéspedes se fueron con el frío / y dejaron tu casa en el silencio. / Te asomas de puntillas tras los vidrios / a ver la lluvia gris en las antenas. / Parece que no estamos en peligro, / ni sientes en l
celuloide
Cada vez que descorro los visillos / de mi ventana, lo veo. Está ahí, / jugando con la hierba; entre la niebla / mirándome con sus ojos tristes, / culpándome, sin voz, de su abandono. / Otras veces no me mi
como la nieve quema
Quema la soledad como la nieve / quema, como el transcurso de la noche / hiere. Con las aristas de tu hielo / he forjado una estatua en el insomnio. / Una vez más, sin ti, mi amor, la noche / ventisca es de
crepúsculo en el solar
Aquí cada tarde se llevan los bancos / y nunca encienden las farolas. / Los jaramagos mueren de lepra / entre las ortigas densas / y el paisaje agoniza en la luz / quemada de los cementerios dormidos. / Es mu
de amor y desencanto
Que la vida no es un sueño / ya lo sé desde hace años, / hace ya muchos años, amor, / que la vida no es sueño, ya lo sé, / por mucho que te esfuerces / o me esfuerce / en tus pechos de piedra, / en tus piernas
disfruta, sí, los zumos de sileno
Disfruta, sí, los zumos de Sileno, / la miel sabrosa y dulce de Aristeo, / no duermas mientras dure el apogeo / de címbalos y flautas sobre el heno. / Oh, goza de la ménade su seno, / da mano, sí, ¡evohé!,
dormidas en el ático han quedado
Dormidas en el ático han quedado / la sombra del reloj en las cortinas, / la brújula del sueño y de las nubes / que giran sin dejar lluvia en las tejas. / He vuelto las vasijas boca abajo / y es blanca sole
el alma de la tarde, la belleza
El alma de la tarde, la belleza / marchita de la luz en las callejas, / el múrice dorado de las nubes, / los ecos mortecinos que el levante / difunde por trigales y labranzas… / mortales son si mueren con n
el espantapájaros
Le amaneció / sentado en la misma piedra, / mirando / al mismo horizonte, / con el mismo rocío / mojándole la tristeza. / El mismo frío / en la piel de los huesos, / el mismo gusto a pozo seco / en la saliva dulce /
el sabor del frío
Este sabor a nieve nuevamente, / o a ceniza de nieve y a moneda, / a cobre sulfatado por los años; / ese sabor a invierno en la garganta. / Se desmorona el aire entre los dedos / y crujen las ventanas de la
el solar
Toda la vida buscando los campos / verdes de menta que te dijeron una vez / existían, no sabes dónde, pero existían / porque algunos habían estado allí, decían, / y trajeron en sus manos gozosas / el suave
el sueño del nómada
Estar así. No temer al tiempo, / ni al hogar, ni al abandono, / ni al residuo que queda / tras un día de silencio. / Desterrar el miedo. / Ni oscuridad, ni viento de cometa / han de abrir estas ventanas. / La m
en estas tardes plácidas, las últimas de marzo
En estas tardes plácidas, las últimas de marzo, / tras meses de avenidas umbrías y de lluvias / en el jardín cerrado, en la casa que abre / sus ventanas al cielo y al verdor de los montes / pendientes de
es día de difuntos, exequias de noviembre
Es día de difuntos, exequias de noviembre, / me anudo la corbata y asisto al funeral / del hombre sumergido en tumbas de ladrillos, / del hombre sepultado que asiste a la agonía. / Cuerpos a la deriva por
esa noche bailaron el vals de la ternura
Esa noche bailaron el vals de la ternura / en la casa habitada por recuerdos y cactus, / el vals que sólo bailan los cuerpos solitarios. / Decoraron la mesa con flores encarnadas / y brindaron con besos e
foto de cumpleaños
Un plato de cartón y siete velas / en la sala de estar de la memoria, / siete años de luz en una tarta / humilde, escueta y pobre como un nido. / Mi madre junto a mí, detrás mi padre, / y mis hermanos, ánge
foto del 63
Hay una luz de claustro en esta foto, / de soledad de esperma / y de locura, una luz / de tormenta de otoño / y de colegio de fantasmas. / Hay un niño y un mapa / y una bola del mundo / que lleva años enteros / g
la campana toca a muerto
A Manuel Núñez Rguez. / In memoriam. / A muerto, la campana toca a muerto. / Ha muerto con la tarde y sin billete / de vuelta. Beberá pronto del Lete / cubierto de serrín y pez, cubierto. / Navega el ataúd de
la carta
Llegó esta mañana / con el viento hiriente de las alas primeras, / con la luz brillante que llamaba a mis párpados, / con las olas insomnes del mar, / del desierto agitado / que lame los muelles solitarios
la herida
Hoy puedes constatar que estás herido, / que las moscas nocturnas del fracaso / han vuelto a colocar sus huevos tristes / en la carne sin luz y sin codicia. / A golpes de invención vives la vida, / descalzo
la hueca soledad de ruinas calladas
La hueca soledad de ruinas calladas / que se acuesta en las tapias de las casas caídas / por el viento de siglos y las lluvias tenaces, / la misma soledad de búcaro en invierno / que ha llamado a mi puert
la huida
Se le vio partir y atardecía / por el camino blanco y solitario / que conduce al silencio de los planetas muertos. / Un atlas bajo el brazo, y le seguía / como un perro cansado y distraído / la sombra fiel
la luz de cada día de nuevo en la ventana
La luz de cada día de nuevo en la ventana / hiriendo con ventosas los pechos de la aurora, / vaciando de silencio las sábanas del sueño / con trompetas heladas y teclas invisibles. / La luz. Y las maletas
la soledad del nómada
La diaria trashumancia del barro, / esta deletérea sensación humana / de saberse nómadas del tiempo / que nos roba la sombra, nos recuerda / la ira de los dioses, la venganza / por el hurto / ancestral del fu
las siete de la tarde
Las siete de la tarde. Estoy contigo. / Si sientes soledad tenme a tu lado. / La sangre del poniente me ha dejado / anclado con mis brazos al postigo. / El sol rojo de otoño que persigo / detrás del horizon
lo sabes
El mar cambia de luz al llegar el otoño. / Una vez fuiste desterrado, / tal vez de eso hace ya décadas, / de una tierra llamada Ventura. / Desde entonces andas / errabundo y constante / por las calles de la n
magnolias en mis sábanas dejaba
Magnolias en mis sábanas dejaba, / magnolias, azahar y labios duros. / Sus senos, de la tarde flor dormida, / aroma de amapolas y cerezas, / temblaban en mi boca, entre mis dedos. / Magnolias y sabor a play
mal día
Hoy, como siempre, / puse todas las esperanzas / en que los dioses me fueran favorables. / Hoy que amaneció lloviendo, hoy / sin paraguas, hoy / que alimenté todas las ilusiones. / Hoy que salí acicalado / porq
me vienes con las manos germinadas
Me vienes con las manos germinadas / y pétalos de amor entre los dedos, / sin nombre y sin ayer, con la sonrisa / nevada entre los labios de verano. / Me vienes de la luz y traes contigo / el mosto de la pi
mi boca en un suicidio descubría
Mi boca en un suicidio descubría / la playa de tu piel calmada y clara, / el tibio manantial de mirto y jara / que al roce de tu boca florecía. / Colmado de mirarte amanecía / un sol entre tus ojos tristes
monólogo
Otra vez buenas noches. / Hazme un hueco en mi cama, / un lugar junto al sueño / entre las sábanas lúbricas del silencio. / He pasado la tarde leyendo a Girondo, / contemplando la lluvia detrás de las venta
no encuentro la razón de esta tristeza
No encuentro la razón de esta tristeza / que viene sigilosa a la ventana, / ni entiendo que en las tardes de domingo / se atreva sin aviso a visitarme, / pasteles bajo el brazo, acicalada / cual fuera un fa
no me pidas la vida
No me pidas la vida. Sólo puedo ofrecerte / los ojos ciegos de una libélula disecada, / un libro sin concluir repleto de obsesiones, / un refugio con un solo cuarto de baño / y salón con vistas a la esper
no sólo flor y mar
No sólo flor y mar, también es fuego / constante el de tu carne, el de tu rosa, / abeja zumbadora, mariposa / de pluma, silbo y sol, verano y juego. / Derramas el caudal de nieve, y luego, / liberas un volc
no tardes. si no vienes la tarde es una hoguera
No tardes. Si no vienes la tarde es una hoguera / de gélido cansancio, de lluvia sin sentido. / No tardes, que los peces del mar se desorientan, / se van las avefrías camino del otoño. / No tardes. Los ja
oh, tardes del balcón. abril. cuajada
Oh, tardes del balcón. Abril. Cuajada / de pájaros y númenes el alma, / expuesto a la aquiescencia de la brisa, / soñaba con las voces de poniente. / Los dijes de oro y tul del horizonte, / la inquieta sens
orfeo
En noches de olvido como ésta, / en mi propia fiesta y sin dolor, / discreto en la penumbra de la sala, / oigo canciones viejas y converso / con este borracho, invitado de ceniza, / que me acompaña. / Mi casa
otro milagro de la primavera
Otro sol, otra luz, otras gaviotas, / otras voces, la tarde que se alarga, / el viento que hace dulce la ceniza, / otra calle, otro cielo, otro silencio. / Otra carne, otro tiempo, la veleta / que deja de g
poética
Conozco a algunos. / Escriben solos en la penumbra, / callados en la derrota, / en el lugar vacío, en el hueco / inmenso de un útero inservible y yermo. / Son los desconocidos, los olvidados, los parias. / Ni
recurso
No puedes consolarte como un muerto en la siesta, / roncando como un cerdo, sólo oyendo en la radio / las noticias de guerra, las canciones de moda, / detestando la luz, añorando la carne. / Hoy tendrás q
reflejos
Te asomas al espejo / y reconoces en ti / la bruma ciega de la historia. / Hoy pronuncias tu nombre, / solo, a tientas, / y suena como un eco, / y oyes playas y luz / y muertes y olas seculares. / No cantarás en
si he venido a colmar de enredaderas
Si he venido a colmar de enredaderas / la nieve de tu talle es porque tengo / cansado el corazón de tantos siglos / en busca del incendio de la aurora. / Hoy vengo del desorden y a la nada / retornaré con l
sí, cuéntame tus tiempos de geranios
Sí, cuéntame tus tiempos de geranios, / tus blancos plenilunios en la arena / bruñida por el mar de la bahía / y el tuétano de siglos y memorias. / Sí, háblame de aquellas alboradas / que aún llevas indolen
siempre fuiste viajera
SIEMPRE FUISTE VIAJERA golondrina de tardes / que cruzaba mi calle con sus alas de libros, / la mirada perdida y la blusa celeste / de colegio de monjas. / Golondrina de tardes, / te miraba asomado por los
sin que me mires
También a mí me gusta, eso es bien cierto, / mirarte cuando vienes insensible, / mirarte cuando pasas, insensible / a todo lo demás, a lo que duele. / Mirarte con mis ojos, sí, mirarte / con los ojos herido
tal vez fuese verano
Tal vez fuese verano y los jazmines / del parque estaban vivos. Por las noches / olían. Y dormían en silencio / los pájaros oscuros de las torres. / El mundo iba muy lento. Tú tenías / una blusa turquesa y
tantos días de espera, tantas noches de insomnio
Tantos días de espera, tantas noches de insomnio, / tantas cartas trucadas, tantos sueños en tumbas, / tantas fotos guardadas en carpetas perdidas. / Tantas copas en bares refugiando el fracaso. / Tantos
tendré los labios fríos de la aurora
¿Tendré los labios fríos de la aurora / o cálidos de fragua sobre el alma? / ¿Será mi navegar perpetua calma / o habrá loco huracán hora tras hora? / ¿Será de mis momentos la señora / la dicha, o el hastío,
tocata y fuga
Hay noches en las que el insomnio avisa / y no te asalta el cuarto por sorpresa, / ni te sostiene los brazos y te asedia. / Hay noches en las que el insomnio avisa / y no se te hace la indolencia extraña /
tú tienes labios rojos de amapola
Tú tienes labios rojos de amapola / y lengua de mezcal, el vientre claro; / yo tengo un corazón de sueño avaro, / de sueño, llanto azul y pena sola. / Tú llevas en la boca la corola / del nardo y del jazmín
último asunto
Quema las fotos de los álbumes, / si tienes, / y rompe los espejos de la casa. / Cierra los armarios con sus llaves / y tíralas al pozo del olvido. / Que tus vecinos no vean / la luz en las ventanas, / ni salga
un beso de estramonios y alhelíes
Un beso de estramonios y alhelíes, / tan dulce y a la vez veneno y nieve, / caliente flor o musgo sorprendido / por la herrumbrosa niebla del pasado; / un roce de amapolas y de plumas / que nutren con certe
ya lo sé. no hace falta.
YA LO SÉ. NO HACE FALTA que me escribas postales, / ni me envíes esquejes de cristales oscuros. / Hace tiempo que vivo con mis libros a solas / y me invento aventuras en las islas lejanas. / Ya lo sé. Beb
ya sabes
Ya sabes. Es tan bello este ostracismo, / tenderme junto a ti, sentir tus dedos / rodarme por la piel en esta alcoba / caliente y apartada del vacío… / Lo sabes cuando beso, cuando hiero / tu boca con torre