juan de arguijo
a bacoA ti, de alegres vides coronado, / Baco, gran padre, domador de Oriente, / he de cantar; a ti que blandamente / tiemplas la fuerza del mayor cuidado / Ora castigues a Licurgo airado / o a Penteo en tus aras
a faetónPudo quitarte el nuevo atrevimiento, / bello hijo del Sol, la dulce vida; / la memoria no pudo, qu’extendida / dejó la fama de tan alto intento. / Glorioso aunque infelice pensamiento / desculpó la carrera
a ganímedesNo temas, o bellísimo troyano, / viendo que arrebatado en nuevo vuelo / con corvas uñas te levanta al cielo / la feroz ave por el aire vano. / ¿Nunca has oído el nombre soberano / del alto Olimpo, la piedad
a julio césarDel gran Pompeyo el enemigo fuerte / llega en oscura noche al pobre techo, / do Amiclas con seguro y libre pecho / ni teme daño ni recela muerte. / Ya que llamar segunda vez advierte, / rogado deja el mal c
a julio césar mirando la cabeza de pompeyoPrepara ufano a César victorioso / el tirano de Menfis inclemente / la temida cabeza que al Oriente / tuvo al son de sus armas temeroso. / No pudo dar el corazón piadoso / enjutos ojos ni serena frente / al d
a la mudanza de la fortunaYo vi del rojo sol la luz serena / turbarse, y que en un punto desaparece / su alegre faz, y en torno se oscurece / el cielo, con tiniebla de horror llena. / El Austro proceloso airado suena, / crece su fur
a narcisoCrece el insano ardor, crece el engaño / del que en las aguas vio su imagen bella; / y él, sola causa en su mortal querella, / busca el remedio y acrecienta el daño. / Vuelve a verse en la fuente ¡caso ex
a ulisesEl griego vencedor que tantos años / vio contra sí constante la fortuna; / el que pudo, sagaz, de la importuna / Circe vencer los mágicos engaños; / El que en nuevas regiones y en extraños / mares temer no
a una estatua de niobeViví, y en dura piedra convertida, / labrada por la mano artificiosa / de Praxíteles, Niobe hermosa, / vuelvo segunda vez a tener vida. / A todo me dejó restituida, / mas no al sentido, l’arte poderosa; / que
la avariciaCastiga el cielo a Tántalo inhumano, / que en impia mesa su rigor provoca, / medir queriendo en competencia Ioca / saber divino con engaño humano. / Agua en las aguas busca, y con la mano / el árbol fugitiv