País Poema - Autores

juan cobos wilkins

anillos de saturno
Como piel de serpiente mudada / la inocencia, y más triste, / y estúpidamente predispuesto / a esa facultad privativa / de los seres / -0 dibujos- / animados, / compadece
ante el río
Cuando sólo te amabas / a ti mismo, el río / no fluía. / Y crecer, escribir, / si era, fue crear / sin memoria de desamor o muerte / -pero insaciable, pero voraz: / autóf
contra ti
Jugar con pieles / rojas / o dejarte estoicamente arrancar la cabellera. / Encarcelado tras las rayas de un tigre / o, dentro de él, / ir deshojándole uno a uno los r
corazón de nunca jamás
Abandoné Nunca Jamás / para entrar en tu corazón. / No supe / cómo me sucedía. Sólo intuí / -pero no quise interpretarlo- algún / obscuro signo: la escritura / similar
cruza el mar rojo
Cruza el mar rojo / el primer verso / y augura ya mi edén, / este iniciado / camino en soledad / que me profetizaba / -Escritura o Paraíso- / mi elección.
en la corriente
Mientras te amabas / sólo a ti mismo, no crecías. / Pero anhelaste amar y ser amado / y entonces ya / la corriente del río / se puso en movimiento.
escrito en el libro
Si ladra cinco veces el perro en el jardín, / tus ojos, como entonces, vuelve hacia la ventana. / Aunque ahora diga te prometo / regresar cuando apunten / las yemas
la isla
No la busques, la Isla / te encontrará a ti. / En esos bares / en los que siempre cenas solo, / en la obsesión por contemplar un día / la aurora boreal, en las horas /
la sonrisa visitada
Despatriado entre el olvido y hadas, / qué otro todavía soy yo. / Si aún conservo / mi primera sonrisa y a veces / esas tardes envenenadas que el corazón escarchan /
menos uno
Tanto tiempo ha pasado y vuelvo / a ti, poema, ten piedad. / Ten piedad, / porque no puedo, no sabré / ya escribir muerte / como antes de la muerte / vivida de mi padre
mientras tuvo alas
En las piscinas celestes flota tu adolescencia ahogada. / Ahora el salto del ángel / sí es mortal / desde el vértigo / – altísimo / trampolín último- / se lanza / y cae. /
nada o los dioses
Tendrás que decidirte. / ¿Y si el príncipe entre ser o no ser elige «o»? / Algún día tendrás que decidirte. / Los recuerdos dispuestos para cera y alfiler de vudú
ola en tu sueño
Tras el biombo de espejos de la memoria, / en la hoja de octubre / caída al calendario, entre / los pliegues fríos de la sábana / te escondes. No evitarás / el sueño
para no sí crecer
Fingir, fingir, es ésa la única y no hay / otra fórmula mágica para evitar que fluya / sucio el cauce del río. / Disimular, hacer como que no / vemos ni escuchamos /
paraíso y poema
Detén esta tristeza. No te vayas. / Poema, Paraíso. Soy / quien escribe. / Soy el que escribe / detén este Poema, detén el Paraíso. / No te vayas. / No te vayas. Detén /
pide un deseo
A cambio de tu Adiós, en el adiós / pedías / -con los ojos / del ensueño cerrados- al cometa fugaz / un deseo imposible: / el ansia, / la pasión de escribir. Renacida / d
si abandonar el edén es escribirlo
Si abandonar / el edén es escribirlo / sé incrédulo: / no debieran los jóvenes / iniciarse en poemas / mientras quedan vacías / las butacas manchadas de los cines. / si e
sin equipaje
Te lo llevaste todo, Niño Perdido, / tras de ti. Los juegos / a inventarse palabras, el abrazo / azul del albornoz tan cálido, la ortografía / de regaliz en mi buzó
sin sombra
Como tantas otras veces / pero ya nunca más / has de venir / de noche hasta mi cuarto / y mostrarme / el camino del cielo hacia la Isla. / Como tantas otras veces / no es