juan antonio masoliver ródenas
ahora que el corazón me duele como nuncaAhora que el corazón me duele como nunca, / como un espejo, sí, como un espejo / herido, como un sol incendiado o las cenizas / de sol en la mirada de lo que fue:
calla un momento, luis, escuchaCalla un momento, Luis, escucha / el sueño de los pájaros / muertos, son como las raíces / (¿no lo oyes?) del día / negro en que vivimos todos / menos tú. Ven / a la pa
como hojas que el viento arrastraComo hojas que el viento arrastra / en la neblina de la arena, / así la música, el agua / desmenuzándose en las cuevas / de la luz, la luz estallando / en las paredes
de ti a mí hay treintaDe ti a mí hay treinta / años y calles donde un niño / juega o se pierde o llama / a la puerta de mi casa / donde no estoy. / De ti a mí: el cuerpo / nos ciega y nos ac
el amor es suplicioEl amor es suplicio / y es también la escalera / por la que peldaño a peldaño / ascendemos / para rozar el cielo. / El cielo es un suplicio / y descendemos / y en cada pe
en un jardín de estatuas que no existenEn un jardín de estatuas que no existen / donde juegan los niños al verano, / en un jardín donde transcurre el tiempo. / En las sillas de lona abandonadas / junto a
la olla de alteaUn castillo marino y en el cielo / un oasis de luz. / El mar es un espejo en la bahía / blanca como los senos de una diosa. / Se oye el murmullo de las barcas, / la t
las palabras se han gastado para siempreLas palabras se han gastado para siempre. / El cielo que habitamos ya no existe. / Las casas se han poblado de vacío. / Y yo soy los harapos de los días / felices q
llegamos a la casa del amorLlegamos a la casa del amor / y de sus treinta puertas / Y llamamos y no abren / y llamamos / y oímos al Amor / que no nos oye.
llegan de un aire tan delicadoLlegan de un aire tan delicado / las palabras, llevan / tan delicada luz, tan suaves / cuerpos, brisa de los sueños, / amor recién nacido en las orillas, / campanario
lloramos para que alguien nos consueleLloramos para que alguien nos consuele / y porque nadie quiere consolarnos. / Y así amamos, y seguimos amando, / y en el pozo del odio se desborda / el odio: lodo,
lo único que tenemos es el cuerpoLo único que tenemos es el cuerpo / descendemos o caemos por los pozos del alma / y allí están las orillas y la arena, las / casas de madera abandonadas, el recue
los días del amor fueron efímerosLos días del amor fueron efímeros / y se besaban con los labios muertos / como estatuas obscenas bajo el tiempo / y en aquel sucio beso se encontraron / como el día
los niños se adormecen en las fuentesLos niños se adormecen en las fuentes / las madres se levantan y levantan / como ángeles que vuelan en la muerte / los sueños se despiertan y se espantan / ya llama
no sé llorarNo sé llorar. Sólo / lloro cuando veo tu boca / sucia de tanto amar, / cuando bajo escaleras / de hielo entre lágrimas / y tejas de arcilla roja / inundadas de luz y ve
regreso a nuestro cielo y allí me amoRegreso a nuestro cielo y allí me amo / y luego ella se acerca y nos amamos, / nos besamos desnudos, descendemos / por las escalinatas del placer / y en las calles
son los besos del cuerpo los que gimenSon los besos del cuerpo los que gimen / y piden en la boca más gemidos. / Y volvemos al cuerpo y nos besamos / y es la saliva blanca como sal / que nos besa y abra
volvamos a la músicaVolvamos a la música / de la playa / a escuchar / Legata a un granello di sabbia / pues es arena lo que llueve / en la luz de mis ojos, / nombres que como estrellas / o p
y supo del amor cuando dejó de amarY supo del amor cuando dejó de amar. / Lloraba por las calles como si fuesen charcas, / el sexo le dolía como si fuesen ojos / y se aferraba al aire como si fuese