joseph von eichendorff
a luisaA menudo pensé alabar con canciones / Tu bondad silenciosa, / Tu amoroso cuidado con un alma salvaje / Al curar de mil dulces maneras / La inquietud y desconcierto del hombre / Sonriendo entre lágrimas y de
al despedirse y volverse a verEn dulces juegos ahora se han perdido / Los ojos de mi amada, y respira apacible. / Sentado permanezco a la escucha junto a la dulce niña, / Acarició los rizos, que aparto de su frente y mejillas. / ¡Ay!
alma de doncellaProfundamente lo he sentido muchas veces, el alma de la joven / Para sí misma no nació, sól0 para el amado. / Va ahora errante expulsada y perdida, y en secreto / Envía bellísimas miradas que, como mens
de nocheCamino en la noche silenciosa, / Deslizase la luna cautelosa / A veces de entre las oscuras nubes / Y a un lado y otro del valle / Despierta el ruiseñor, / Luego todo gris y en calma. / ¡Oh, magnífico canto d
en alta mar¡Adiós costa llena de equivocadas penas, / Temor, felicidad y miseria, hundíos en el mar! / Ahora libre soy, por fin me siento a salvo. / No hay esperanzas vanas que lleguen hasta aquí. / ¡Qué paz donde s
en otoñoEl bosque se vuelve amarillento, las hojas caen, / ¡Qué soledad y silencio en todas partes! / Sólo los riachuelos corren por los hayedos / Con un suave susurro, como en sueños, / Y suenan las campanas ves
en tierras extrañasOigo el susurro del río / En el bosque, aquí y allá, / En el bosque, en el susurro, / Y no sé dónde me encuentro. / En la soledad sus cantos / Entonan los ruiseñores, / Parecen querer decir algo / De aquel herm
junto al tilo¿Vuelvo a verte, árbol querido, / En cuyos tempranos brotes, siendo joven / Y en un bello sueño de primavera / Hendí el nombre de mi primer amor? / ¡Cómo ha cambiado desde entonces la curva de tus ramas! /
la flor nocturnaLa noche es como un mar en calma, / Dicha y pena y lamentos de amor / Se acercan de manera tan confusa / En la suave oleada. / Los deseos son como las nubes, / Navegan por los espacios silenciosos, / ¿Quién r
nuevo amorCorazón, mi corazón ¿por qué estás tan ufano, / Inquieto y distraído, / Como si ya, alegre, llegara por los montes / La hermosa primavera? / Porque de nuevo una gentil muchacha / Cordialmente te estrecha el
red de primaveraDormía el mozo entre crecidas hierbas; / Al fondo oyó un cantar, / Como si su amada lo llamara, / Y el pecho le iba a estallar. / Una red tejen sobre él / Las flores con su vaivén, / Corre suspirando el alma /
saludo nocturnoDe noche pasamos por la costa / De la que me marché hace tantos años. / Allí está la casa de mi amada, donde fuimos felices. / ¡Que Dios la ampare! / Cantan aún en el jardín los ruiseñores / Como en aquello
venus¿Por qué vuelves a despertarme, primavera? / Un soplo extraordinario corre sobre la tierra / Y hace resucitar todo antiguo deseo. / Dulce estremecimiento provoca esto en mi cuerpo. / Miles de cantos salud