PAIS POEMA

Libros de josefa parra ramos

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josefa parra ramos

a propósito de la noticia de un homicida necrófago
No podríais entenderlo. / No cabía mi deseo en sus espacios, / la desbordaba como a un arroyuelo. / Yo, lluvia; yo, torrente. / Era desolador verla desnuda, / mínima y frágil, tras cada combate, / exhausta y
al fin y al cabo, narciso
Comprendo en ti la soledad sin tacha, / sin fisuras, del cuerpo que está amando a otro cuerpo / cuyas señas ignora, sin más conocimiento / que el de la carne abierta, su resplandor de venas / como pequeño
alcoba cerrada
Por detrás de la puerta, / guardado por cerrojos de silencio y de agua, / esperando, desnudo, tu cuerpo. Tibiamente, / mansamente desnudo, hermoso hasta el dolor. / No entraré a descubrirte. / No violaré el
alter tú
El conjunto de miembros hermosos o la voz / tan dócil que desgarra y hace sangre, / el catálogo ameno de los gestos, / la increíble, la cruel sonrisa, la manera / de deslizar las manos, la deseable rodill
buenos días, tristeza
A veces llega la tristeza. Trae / las alas suaves de conformidades, / los ojos bajos y la piel desnuda, / y parece tan fácil entregarse, / despojarse, poner bajo sus plantas / el reino, los poderes y las ar
cástor y pólux
Como bellas estatuas gemelas. / Los nombres se entrelazan sin recato. / Desnudos, / bien sé que la locura os posee igualmente, / que las mismas salvajes laderas os recorren / los cuerpos adorables, oscurísi
contagio
He bebido esta tarde la tristeza de un cuerpo, / su peso, su evidencia, / su impotencia de carne que quisiera ser sueño, / esa mortalidad que lo delata / incluso en el recuerdo. / Me ha contagiado un cuerpo
cosas que no tendremos
Cosas que no tendremos: / Las mañanas de abril largas de amor y sueño. / Las tardes de noviembre con lluvia interminable. / Las noches del verano tercamente estrelladas. / Todas las madrugadas dulcísimas
de amor cortés
Me has amado otra vez, tan delicadamente / -pueden también las fieras usar de cortesía-, / me has desnudado el cuerpo, aunque estaba desnuda, / abriéndome la piel con la boca y las uñas. / Es hermoso el d
de la sed
Quitadme incluso el mar; / incluso el apretado cauce de los arroyos, / las acequias ruidosas de insectos, los estanques / donde los peces muerden la soledad del agua; / quitadme la tormenta, / los carriles
de los sueños
¿Qué dirías si hoy te invitara a mis sueños? / Tus labios de manzana / sobre la piel golosa de mis ingles / toda la noche -di, ¿qué pensarías?-, / tu saliva frutal levemente aromando / el hambriento contorn
del tacto
I -Del tacto / Acércate despacio a mis dominios; / que tus dedos tanteen el espacio / ciegamente, la oscuridad que envuelve / mi cuerpo; que construyan un camino / y lleguen hasta mí a través del velo / espes
despacio
Se me apaga tu cuerpo entre las manos / tan despacio. / Pavesa diminuta, luz efímera / tu amor, aunque me empeñe en sustentarlo. / Tan despacio te pierdo. / Y hasta el dolor que aferro con argucias / se vuelv
el dormido pretérito y pluscuamperfecto
Devuélvete a tu pura / silueta de dormido, / a tus piernas perfectas recogidas, / a tu gesto inocente / rendido en la almohada, / a las horas de siesta en que te hallabas / al alcance de mis ensoñaciones. / Dev
el exceso
he de beberte a sorbos muy pequeños, / deletrear las frases, hacer alto / después de cada encuentro, / cerrar los libros de las confidencias, / amarte muy despacio, y distanciando / Los besos como islas.
el recuerdo y sus malas jugadas
El recuerdo me impide dejar atrás tu rostro / bellísimo, y tu boca donde el mundo se abre / como un cáliz profano. / Si la memoria no fuese tan terca, / yo te habría vencido. / Pero el recuerdo es áspero en
extrañas formas tiene el amor
Extrañas formas tiene el amor. / Las galas del deseo se nutren / de harapos de desdicha y de frío. / Por debajo del gozo respiran / los días del hastío futuro. / Toda humedad acaba en desierto, / todo cuerpo
habitación de hotel, 1931
Si hubiera una promesa / entre tú y yo, una cita / prorrogada, una luz allá a lo lejos / con que poder guiarme; / si quedase esperanza / -aunque fuese una triste / diminuta esperanza-; / si alguna vez tus labio
has cambiado otra vez el curso de los ríos
Has cambiado otra vez el curso de los ríos / y has hecho trasladarse todas las cordilleras / con sólo la mirada de tus ojos de escarcha / y el roce de tus dedos sobre los mapamundis. / Señor de los amores
junio
Déjate aniquilar / por la aguda, amarilla luz de los girasoles, / deja que el sol de junio te hiera y te maltrate / con agujas de oro. / Descansa del amor en un dolor más alto, / muérete del deseo que gime
la infidelidad irremediable
Si, al final, / ha de comer la tierra tus delicados huesos, / y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna / debajo de raíces y lianas, qué importa / que estés tan descubierto y accesible, / que encauces
levante
Como el urgente viento de Levante te adentras / en mi alcoba, alocando mis folios y mis ansias, / trastocando los puntos cardinales, hurgando / en mis más escondidos secretos. Sin respeto / escarbas en mi
los lugares marcados donde casi te tuve
Los lugares marcados donde casi te tuve. / Una playa encendida a orillas del verano, / una mesa en un bar, un alero de sombra, / un camino de tierra oscurecido y solo / donde creció el deseo como una hier
más de geografía
Te buscaré en los mapas, / lentamente palpando las líneas divisorias, / sorteando montañas y estaciones, / descifrando el azul del mar y de los ríos, / lentamente acechando / un nombre que te diga y me alim
máscaras
Entre todas las gentes a diario tu rostro / se camufla con gestos comunes. No hay señales / de tus silencios suaves, del temblor de tus labios / debajo de los besos o en la urgencia del sexo. / Máscara de
no es amor, no es amor
No es amor, no es amor / el estremecimiento que me ofreces, / la dependencia dócil del deseo, / no es amor. / La piel de transparente se hace alma / que el sudor cristaliza, puramente / transfigurada; pero es
poemas prohibidos ii
Lo innominado / Lo sabíamos ambos, / por eso era superfluo repetirlo -también eso sabíamos-, / aunque a veces la noche se encarnizara en darnos / las palabras más bellas, por si acaso crecían. / Esas veces
te explico la diferencia
Puedo pasar la vida / contando los exactos lunares de tu vientre, / siguiendo en el espejo tu mirada, ahuyentando / tus fantasmas; si quieres, siéndome un poco tú. / Puedo pasar la vida. / Pero vivir, amor,