PAIS POEMA

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josé saramago

catorce de junio
Cerremos esta puerta. / Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan / Como de sí mismos se desnudarían dioses. / Y nosotros lo somos, aunque humanos. / Es nada lo que nos ha sido dado. / No hablemos pues, s
el beso
Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un / hermoso gesto de renuncia, y los árboles han / aceptado su quietud. / Sin embargo (y es bueno que así sea) una guitarra / organiza obstinadamente el espacio de
estudio de desnudo
Esa línea que nace de tus hombros, / Que se prolonga en brazos, después mano, / Esos círculos tangentes, geminados, / Cuyo centro en cono se resuelve, / Agudamente erguidos hacia los labios / Que ansiosos d
hasta la carne
Otros dirán en verso otras razones, / Quién sabe si más útiles, más urgentes. / Éste no cambió su naturaleza, / Suspendida entre dos negaciones. / Ahora, inventar arte y manera / De juntar el azar y la cert
intimidad
En el corazón de la mina más secreta, / En el interior del fruto más distante, / En la vibración de la nota más discreta, / En la caracola espiral y resonante, / En la capa más densa de pintura, / En la ven
inventario
De qué sedas están hechos tus dedos, / De qué marfil tus muslos lisos, / De qué alturas llegó a tu andar / La gracia de gamuza con que pisas. / De qué moras maduras se extrajo / El sabor acidulado de tu sen
laberinto
En mí te pierdo, aparición nocturna, / En este bosque de engaños, en esta ausencia, / En la neblina gris de la distancia, / En el largo pasillo de puertas falsas. / De todo se hace nada, y esa nada / De un
signo de escorpión
Sabrás que para ti no habrá descanso, / La paz no está contigo, tampoco la fortuna: / El signo así lo ordena. / Te pagan bien los astros esta guerra: / Por más breve que sea la cuenta de tu vida, / Pequeña
virginidad
No es esa que el pudor un día deja, / No es esa que fue espejismo y es engaño. / La última puerta es la que importa: / Cazador que porfía, caza alcanza.
«en el corazón, quizá»
En el corazón, quizá, o más exacto: / Una herida rasgada con navaja, / Por donde se va la vida mal gastada, / Con total conciencia nos apuñala. / El desear, el querer, el no bastar, / Equivocada búsqueda de
«vengo de lejos, lejos»
Vengo de lejos, lejos, y canto sordamente / Esta vieja, tan vieja, canción de rimas tuertas, / Y dices que la canté a otra gente, / Que otras manos me abrieron otras puertas: / Pero, amor mío, yo vengo a