josé maría valverde
air mailAmor, ya cada día es más otoño / sobre el mundo que nos aleja. / Cada tarde estoy más en mí, en tu imagen, / en mi secreta y suave hoguera. / Pero nuestras palabras, cuando vienen / milagrosas entre la nieb
cuando vengas, cogiéndote la manoCuando vengas, cogiéndote la mano, / volveré a recorrer mi historia muerta; / pasaremos la misteriosa puerta / que guarda mi cadáver cotidiano. / Iremos por las viejas avenidas / del parque de mis sueños, p
el silencioYo te espero, mi amor, para el silencio. / ¿Para qué cantar más cuando ya seas cierta? / Cansado de gritar de maravilla, / cansado del asombro sin palabras, / me callaré despacio, como el niño feliz / que s
el umbralMírala aquí delante. / Es la playa donde empieza el extraño / mar de la realidad. Toma su mano breve / y déjate llevar sin preguntar. / Esta mirada clara / ya la habías soñado; este cabello / rubio tiene la l
elegía1 / Hoy, cuando vuelvo apenas del reino de las sombras, / y de nuevo las cosas son seguras, / oh muchacha, te he visto. / Y ya sé que no entiendes en mis ojos / su hondo gesto de náufragos, su angustia, sin
elegía 2Tú debes ser un ángel / de un edén que he perdido y no recuerdo. / Tienes la luz y aroma conocidos / de un mundo que he vivido, no sé cuando, / más allá de los bosques de mi infancia; / de un mundo amigo y
elegía a la fotografía de una muchacha desconocidaTendrías quince años cuando quedaste inmóvil / aquí, en la cartulina de suavísima niebla. / Te vuelves a mirarnos -con unos ojos negros, / dulces, hondos y frescos como grutas- / desde el escorzo grácil d
elegía de las muchachasHay tardes en que el alma / se reclina en su pena / y halla dulzura: niño / que, entre besos, se queja. / Desde el rincón de siempre / nuestros dolores diarios / se ven remotos, puros, / casi ajenos, dorados. / Y
elegía de primavera¡Dulce tarde infinita, / anégame en tus aguas de oro quieto / donde el alma reposa sin angustias; / dame tu plenitud, que nada quiere! / Eres eternidad. / Tú me borras el tiempo y el espacio. / Todas las prim
en el principioDe pronto arranca la memoria, / sin fondos de origen perdido; / muy niño viéndome una tarde / en el espejo de un armario / con doble luz enajenada / por el iris de sus biseles, / decidí que aquello lo había / d
himno para gloriar a mi esposa«Creo en la resurrección de la carne» / Siempre que vuelve por tus ojos / un viento de tus años de niña a atravesar, / y te llama un paisaje / que empezaste y dejaste a la mitad; / siempre que un cielo y un
historia de nuestro amorYa sé, ya sé que estaba amaneciendo / y en la neblina y en tus vagos párpados / empezaba la tierra, todavía / menos costumbre que ilusión, brotada / de un poso de campanas y de soles / madrugados de tu niñe
hoy vuelves como siempre, primaveraHoy vuelves como siempre, primavera, / cuando a tu luz ya había renunciado / y el corazón está desconcertado / por este gozo nuevo que le altera. / Casi siente que le redimas… ¡Era / tan bello su rincón ilu
la fuenteAl entrar, en la noche, / la seca fuente de color de yedra. / La fuente nunca vista, conocida / del país de los versos, / de los viajes sin años por las páginas. / Estaba seca. Sólo, / encima, unas macetas, / c
las viejas campanasOigo viejas campanas que llegan del pasado, / campanas de la tarde en los pueblos tranquilos… / Campanas que no he visto, y ahora están cantándome / desde los dulces valles del pasado difunto. / Venid con
me amarga y me consuela que mañanaMe amarga y me consuela que mañana / cuando a cerrar se empiece esta mi herida / yo te veré pasar junto a mi vida / con tu dicha pequeña y cotidiana. / Mi consuelo será juzgar tu vana / biografía menuda y r
mi angustia amargará la brisa puraMi angustia amargará la brisa pura / que no tiene complicidad contigo; / mi soledad ya enturbia el blanco trigo / que crece sin pensar en su dulzura. / …Te le has ido a sembrar otra ventura / por los surcos
miro cantar la vida como fuenteMiro cantar la vida como fuente / al pie de mi ventana desdeñosa; / miro estallar las gracias de la rosa / y no embriago en su olor mi triste frente. / Está el mundo lejano en mí presente / doliéndome y lat
oda al corazón de la amadaTu antiguo corazón adolescente / repósalo en mis manos, y que se abra / en historias, aromas muertos, / campanas y ecos de campanas. / Vienes hasta hoy para contarme, / bajas desde los montes de tu infancia
oh amor desconocido, amor lejanoOh amor desconocido, amor lejano, / que ya no sé esperar como solía, / ¿me guarda Dios la aurora todavía / y al despertar te encontraré en mi mano? / Ay, para que se cumpla algo en lo humano / cuántas casua
olvido y memoria juntosCuando toco el alma, encuentro / que no es verdad el olvido. / Todo lo que fue una vez / vuelve a aparecerse, vivo. / Pero todo está olvidado / desde antes de haber sido. / Nada de lo que me llega / puedo tomar
primer poema de amorLo primero es sentir que me invade el silencio. / Huyeron las palabras, las brillantes ideas, / y apenas, niño mudo, te indico con el dedo / un pájaro, una brisa, o el día, tan hermoso. / …Al fin, querría
retrato de una muchacha mejicanaNos veía hablar, y sus ojos / de oscura cierva, suaves, lentos, / miraban, sabios, desde fuera / nuestras palabras, leve juego. / A veces en luz sonreía, / como no oyendo, y presintiendo, / igual que un niño
salmo de la raíz del amorEs ese pez oscuro que, nadando en lo hondo, / nubla el rostro moreno de los adolescentes. / Es el quieto relámpago, la luz lunar maléfica / que hace palidecer a las claras muchachas. / Un barro palpitante
todo os lo dejaré cuando me mueraTodo os lo dejaré cuando me muera; / las rosas que yo solo comprendía, / mi aire, mi cielo y luz, mi noche y día / mi asombro de existir, mi vida entera. / Y pues completa dárosla quisiera, / tomad también
van madurando aquellos viejos díasVan madurando aquellos viejos días / que me aleja el silencio y el reposo; / va fermentando el más querido poso / en mis bodegas quietas y sombrías. / Ya son carne las muertas horas mías, / ya me aploma su