PAIS POEMA

Libros de josé maría gabriel y galán

Autores

josé maría gabriel y galán

a cándida
I / ¿Quieres, Cándida saber / cuál es la niña mejor? / Pues medita con amor / lo que ahora vas a leer. / La que es dócil y obediente, / la que reza con fe ciega, / con abandono inocente. / la que canta, la que ju
a teresa de jesús
Mujer de inteligencia peregrina / y corazón sublime de cristiana, / fue más divina cuanto más humana / y más humana cuanto más divina. / Hasta el impío ante tu fe se inclina / y adora la grandeza soberana / d
canción
No piense nunca el lloroso / que este cantar dolorido / es un capricho tejido / por la musa de un dichoso. / No piense que es armonioso / juego de un estro liviano; / piense que yo no profano, / ni con mentiras
del viejo, el consejo
Deja la charla, Consuelo, / que una moza casadera / no debe estar en la era / si no está el Sol en el cielo. / Tu hogar tendrás apagado, / y al mozo que habla contigo / le está devorando el trigo / la yunta que
el ama
I / Yo aprendí en el hogar en qué se funda / la dicha más perfecta, / y para hacerla mía / quise yo ser como mi padre era / y busqué una mujer como mi madre / entre las hijas de mi hidalga tierra. / Y fui como
el amo
En el nombre de Dios que las abriera, / cierro las puertas del hogar paterno, / que es cerrarle a mi vida un horizonte / y a dios cerrarle un templo. / Es preciso tener alma de roca, / sangre de hiena y cor
el embargo
Señol jues, pasi usté más alanti / y que entrin tos esos, / no le dé a usté ansia / no le dé a usté mieo… / Si venís antiayel a afligila / sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s’ha muerto! / ¡Embargal, embargal lo
la fuente vaquera
Lejos, bastante lejos, / del pueblo mío, / encerrado en un monte / triste y sombrío, / hay un valle tan lindo / que no hay quien halle / un valle tan ameno / como aquel valle. / Entre sus arboledas, / por la espesu
la mujer
Cuando pueda arrancar de los infiernos / legiones de cariátides humanas, / cuando pueda traer de los edenes / almas de luz con luz apacentadas; / cuando sepa sondear el de los réprobos / infame corazón, lle
las sublimes
¿La conoces, musa mía? / Es modelo soberano / bosquejado por la mano / de la gran sabiduría. / Es el más dulce buen ver / de tus visiones risueñas; / es la mujer que tú sueñas / cuando sueñas la mujer. / La discr
los sedientos
Vagando va por el erial ingrato, / detrás de veinte cabras, / la desgarrada muchachuela virgen, / una broncínea enflaquecida estatua. / Tiene apretadas las morenas carnes, / tiene ceñuda y soñolienta el alm
sibarita
¡A mí n’ámas me gusta / que dali gustu al cuerpo! / Si yo fuera bien rico, / jacía n’ámas eso: / jechalmi güenas siestas / embajo de los fresnos, / jartalmi de gaspachos / con güevos y poleos, / cascalm
varón
¡Me jiedin los hombris / que son medio jembras! / Cien vecis te ije / que no se lo dieras, / que al chinquín lo jacían marica / las gentis aquellas. / Ahora ya lo vide, y a mí no me mandis / más vecis que g&uum
¡quiero vivir!
De «Nuevas Castellanas» / Dios me las hizo de fuego… / ¿Por qué no les dio dureza / si quiso su fortaleza / probar golpe a golpe luego? / ¿Por qué enriqueció con riego / de sementera de amores / huerto que sabe
¿qué tendrá?
¿Qué tendrá la hija / del sepulturero / que con asco la miran los mozos, / que las mozas la miran con miedo? / Cuando llega el domingo a la plaza / y está el bailoteo / como el Sol de alegre, / vivo como el fue