País Poema - Autores

josé manuel caballero bonald

a batallas de amor, campo de plumas
Ningún vestigio tan inconsolable / como el que deja un cuerpo / entre las sábanas / y más / cuando la lasitud de la memoria / ocupa un espacio mayor / del que razonable
ambigüedad del género
Estacionada en un recodo impávido / de la penumbra, lo primero / que hizo fue fruncir su boca / violácea, de entreabiertos resquicios / húmedos, y después sus ojos,
anterior a tu cuerpo
Anterior a tu cuerpo es esta historia / que hemos vivido juntos / en la noche inconsciente. / Tercas simulaciones desocupan / el espacio en que a tientas nos / buscam
apócrifo de la antología palatina
Súbita boca que hasta mí llegó / en el lento transcurso de la noche, / dócil de pronto y de improviso / rezumante de furia, / ¿quién / activó su olímpica / ansiedad, es
ayer…
Ayer, / por la vertiente de las tierras fluviales, / ya en el último cerco nocturno de la bruma, / te vi cruzar entre el adobe de los muros caseros, / bordeando el
barranquilla la nuit
Cuerpo inclemente, circundado / por un vaho de frutas, desguazándose / en la tórrida herrumbre / portuaria, / ¿no eran / los labios como orquídeas / mojadas de guarapo,
carnal fuego amoroso
Amor, primera forma de vivir, escucha: / ¿eres tú la tristeza que enciende mi destino, / o acaso sólo existes desde un ser que sonríe / mientras tiemblan sus ojos
casa junto al mar
Azulada por el nocturno oleaje, / entre el ocio lunar y la arena indolente, / la casa está viviendo, decorada de cenizas votivas, / hecha clamor de memorables día
ceniza son mis labios
En su oscuro principio, desde / su alucinante estirpe, cifra inicial de Dios, / alguien, el hombre, espera. / Turbador sueño yergue / su noticia opresora ante la na
cuando aljarifa recorrió la alfombrada penumbra de aquel burdel de chauen…
Cuando Aljarifa recorrió la alfombrada penumbra de aquel burdel de Chauen, / todo el lujoso azogue de su cuerpo adquirió un grado de desnudez / deslumbradoramen
cuántos días baldíos…
Cuántos días baldíos / haciéndome pasar por lo que soy. / Máscara sin memoria, líbrame / de parecerme a aquel que me suplanta. / Uno solo será mi semejante.
cuarto creciente
Cuando Aljarifa recorrió la alfombrada penumbra de aquel burdel de Chauen, / todo el lujoso azogue de su cuerpo adquirió un grado de desnudez / deslumbradoramen
defectuosa formación del plural
Cuántos días baldíos / haciéndome pasar por lo que soy. / Máscara sin memoria, líbrame / de parecerme a aquel que me suplanta. / Uno solo será mi semejante
desde donde me ciego de vivir
Era una blanda emanación, casi / una terca oquedad de ternura, / un tibio vaho humedecido / con no sé qué tentáculos. / Abrí / los ojos, vi de cerca el peligro. / ¡No,
desde donde me vuelvo…
Desde donde me vuelvo / a la pared, en medio de la noche, / desde donde estoy solo / cada noche, cautivo / bajo mi propia vigilancia, allí / me hallo según la fe que
desencuentro
Esquiva como la noche, / como la mano que te entorpecía, / como la trémula succión / insuficiente de la carne; / esquiva y veloz como la hoja / ensangrentada de un cu
detrás de la cortina un cuerpo espera…
Detrás de la cortina un cuerpo espera. / Nada es verdad sino su encarnizada / inminencia, esa insaciable culpa / que a mí mismo me absuelvo / aborreciéndome. Nada e
diosa del ponto euxino
Su cuerpo está desnudo al borde de un gran atrio / lacustre, sólo se ven sus piernas / asomando entre espumas / repulsivas, se parece a una estatua / cubierta de cr
domingo
La veis un día domingo. / Lleva un cuerpo cansado, lleva un traje cansado / (no la podéis mirar), / un traje donde cuelgan trabajos, tristes hilos, / pespuntes de d
el hilo de ariadna
Posiblemente es tarde, pero ¿cómo / poder asegurarlo / mientras Hortensia canta y no se oye / más que su grito de musgosa / lascivia y alguien / habla con alguien de
en medio de la noche oigo…
En medio de la noche oigo / la vigilia ritual de la naturaleza, / el fragor de los turnos vegetales. / Desde las nubes migratorias viene / fraguándose la costra del
entra la noche
Entra la noche como un trueno / por los rompientes de la vida, / recorre salas de hospitales, / habitaciones de prostíbulos, / templos, alcobas, celdas, chozas, / y e
espera
Y tú me dices / que tienes los pechos rendidos de esperarme, / que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo, / que has perdido hasta el tacto de tu
este olor a achicoria y a orujo…
Este olor a achicoria y a orujo / y a crines de caballos y a verdín / con salitre y a yerba de mi infancia / frente a África, acaso / contribuya también a perpetuar
fábula
Nunca serás ya el mismo que una vez / convivió con los dioses. / Tiempo / de benévolas puertas entornadas, / de hospitalarios cuerpos, de excitantes / travesías fluvi
hija serás de nadie
(La soleá) / Me fui acercando hasta la lúgubre / frontera de la llama, todavía / reciente el maleficio. Dioses / en vez de hombres arrancaban / a la terrestre boca su
la botella vacía se parece a mi alma
Solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna, rebasa el irrisorio contenido del vaso. No beberé ya más hasta tan tarde: otra vez soy el tiempo que m
la cruenta memoria donde el sueño…
La cruenta memoria donde el sueño / busca su alivio en vano, el pedestal / sangriento de la noche, boca / de los dormidos, calla no más / al borde del sollozo, reso
la música convoca las imágenes…
La música convoca las imágenes / del tiempo. ¿Dónde me están / llamando, regresándome / al día implacable? / Nada me pertenece / sino aquello que perdí. Párrafo / libre
la veis un día domingo…
La veis un día domingo. / Lleva un cuerpo cansado, lleva un traje cansado / (no lo podéis mirar), / un traje del que cuelgan trabajos, tristes hilos, / pespuntes de
la vuelta
Por el camino se me van cayendo / frutas podridas de la mano / y voy dejando manchas de tristeza en el polvo / donde quiera que piso; / un pájaro amanece ante mis o
me fui acercando hasta la lúgubre…
Me fui acercando hasta la lúgubre / frontera de la llama, todavía / reciente el maleficio. Dioses / en vez de hombres arrancaban / a la terrestre boca sus rescoldos
mi propia profecía es mi memoria
Vuelvo a la habitación donde estoy solo / cada noche, almacén de los días / caídos ya en su espejo naufragable. / Allí, entre testimonios maniatados, / yace inmóvil
miedo
Mil veces he intentado / decirte que te quiero, / mas la ardorosa confesión, mi vida, / se ha vuelto de los labios a mi pecho. / ¿Por qué, niña? Lo ignoro, / ¿Por qué
mimetismo de la experiencia
Cuando leía porfiadamente y no / sin desazón a Henry Miller, iba / acordándome a trechos / de muchas horas canceladas, rostros / desdibujados en algún rincón, lugar
musgo mefítico, adherencia…
Musgo mefítico, adherencia / matinal de lo inerte, día / a día arrastrándome / hacia un fondo de esponjas / oxidadas, broncas burbujas / balbucientes, tentáculos / que
música de fondo
Llega el momento de decir la palabra / y se la deja fluir, se la ayuda / a resbalar entre los labios, / anclada ya en sus límites de tiempo. / La palabra se funda a
no tengo nada que perder
Aquel nocturno yerbazal, al borde / del declive de acebos, ciegamente / buscado entre el vislumbre / del amor, bajo el troquel efímero / de la naciente luna ciñe / co
nombre entregado
Tú te llamabas Carmen / y era hermoso decir una a una tus letras, / desnudarlas, mirarte en cada una / como si fuesen ramas distintas de alegría, / distintos besos
solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna
Solícito el silencio se desliza por la mesa nocturna, rebasa el irrisorio / contenido del vaso. No beberé ya más hasta tan tarde: otra vez soy el tiempo que m
somos el tiempo que nos queda
Ligeramente tumefacta / pero ofrecida con codicia, / llegó la boca hasta el lindero / de la precaria intimidad. / Iban reptando las parejas / que se apiñaban en lo os
suplantaciones
Unas palabras son inútiles y otras / acabarán por serlo mientras / elijo para amarte más metódicamente / aquellas zonas de tu cuerpo aisladas / por algún obstinado
transfiguración de lo perdido
La música convoca las imágenes / del tiempo. ¿Dónde me están / llamango, regresándome / al día implacable? / Nada me pertenece / sino aquello que perdí. Párrafo / libre
un cuerpo está esperando
Detrás de la cortina un cuerpo espera. / Nada es verdad si no es su encarnizada / inminencia, esa insaciable culpa / que a mí mismo me absuelvo aborreciéndome. / Na
un libro, un vaso, nada
Todas las noches dejo / mi soledad entre los libros, abro / la puerta a los oráculos, / quemo mi alma con el fuego / del salmista. / Qué contraria / voluntad de peligro
unas palabras son inútiles y otras…
Unas palabras son inútiles y otras / acabarán por serlo mientras / elijo para amarte más metódicamente / aquellas zonas de tu cuerpo aisladas / por algún obstinado
versículos del génesis
Por las ventanas, por los ojos / de cerraduras y raíces, / por orificios y rendijas / y por debajo de las puertas, / entra la noche. / Entra la noche como un trueno / p
vivo allí donde estuve
Desde un lugar que aprendo / a recorrer cada mañana, vuelvo / sobre mis pasos y te espero / allí donde estoy solo. / Matinal / ofertorio del sueño, escribo el nombre /