josé iglesias de la casa
idilio ii - los celosTú, ruiseñor dulcísimo, cantando / entre las ramas de esmeraldas bellas, / ensordeces las selvas con querellas, / su gravísimo daño lamentando. / al Cielo y las Est
idilio iii - ilusiones de la tristezaDescaminada, enferma y peregrina / la estéril tierra piso: / ocúltase la luz que me encamina, / y tiemblo de improviso. / Airado el Aquilón tronca las plantas, / silb
idilio iv - delirios de la desconfianzaOsé y temí; y en este desvarío / por la alta frente de un escollo pardo / del precipicio donde no me guardo / sigo la senda, preso el albedrío / con pie dudoso y ta
idilio v - la agitación¡Ay! ¡Cómo ya la alegre primavera, / a su felice estado reducida, / torna a las plantas nuevo aliento y vida / esmaltando las flores su ribera, / que antes se vio a
la rosa de abrilZagalas del valle, / que al prado venís / a tejer guirnaldas / de rosa y jazmín, / parad en buen hora / y al lado de mí / mirad más florida / la rosa de abril. / Su sien, c
oda en sáficos-adónicos¿De qué me sirve, Primavera hermosa, / que nueva vida a tus pensiles vuelvas, / y aquestas selvas llenas de frondosos / álamos verdes. / ¿De qué me sirve que por es