josé hierro
a orillas del east river (1)En esta encrucijada, / flageada por vientos de dos ríos / que despeinan la calle y la avenida, / pisoteada su negrura por gaviotas de luz, / descienden las palabras a mi mano, / picotean los granos de rocío
a orillas del east river (2)Yo ya no lloro, / excepto por aquello que algún día / me hizo llorar: / los aviones que proclamaban / que todo había terminado; / la estación amarilla diluida en la noche / en la que coincidían, tan sólo unos
acelerandoAquí, en este momento, termina todo, / se detiene la vida. Han florecido luces amarillas / a nuestros pies, no sé si estrellas. Silenciosa / cae la lluvia sobre el amor, sobre el remordimiento. / Nos besa
alegríaLlegué por el dolor a la alegría. / Supe por el dolor que el alma existe. / Por el dolor, allá en mi reino triste, / un misterioso sol amanecía. / Era la alegría la mañana fría / y el viento loco y cálido q
alegría interiorEn mí la siento aunque se esconde. Moja / mis oscuros caminos interiores. / Quién sabe cuántos mágicos rumores / sobre el sombrío corazón deshoja. / A veces alza en mí su luna roja / o me reclina sobre extr
alma dormidaMe tendí sobre la hierba entre los troncos / que hoja a hoja desnudaban su belleza. / Dejé el alma que soñase: / volvería a despertar en primavera. / Nuevamente nace el mundo, nuevamente / naces, alma (esta
amanecerLa estrella aún flotaba en las aguas. / Río abajo, a la noche del mar, la llevó la corriente. / Y de pronto la mágica música errante en la sombra / se apagó, sin dolor, en el fresco silencio silvestre. /
así eraCanta, me dices. Y yo canto. / ¿Cómo callar? Mi boca es tuya. / Rompo contento mis amarras, / dejo que el mundo se me funda. / Sueña, me dices. Y yo sueño. / ¡Ojalá no soñara nunca! / No recordarte, no mirart
caballero de otoñoViene, se sienta entre nosotros, / y nadie sabe quién será, / ni por qué cuando dice nubes / nos llenamos de eternidad. / Nos habla con palabras graves / y se desprenden al hablar / de su cabeza secas hojas / q
cae el solPerdóname. No volverá a ocurrir. / Ahora quisiera / meditar, recogerme, olvidar: ser / hoja de olvido y soledad. / Hubiera sido necesario el viento / que esparce las escamas del otoño / con rumor y color. / Hub
canción de cuna para dormir a un presoLa gaviota sobre el pinar. / (La mar resuena.) / Se acerca el sueño. Dormirás, / soñarás, aunque no lo quieras. / La gaviota sobre el pinar / goteado todo de estrellas. / Duerme. Ya tienes en tus manos / el azu
como la rosa: nuncaComo la rosa: nunca / te empañe un pensamiento. / No es para ti la vida / que te nace de dentro. / Hermosura que tenga / su ayer en su momento. / Que en sólo tu apariencia / se guarde tu secreto. / Pasados no te
con las piedras, con el vientoCon las piedras, con el viento / hablo de mi reino. / Mi reino vivirá mientras / estén verdes mis recuerdos. / Cómo se pueden venir / nuestras murallas al suelo. / Cómo se puede no hablar / de todo aquello. / El
corazón que te hiereCorazón que te hieren / con una rama verde. / Llegó a mi lado. Era / el momento más fuerte / que el recuerdo. Es hoy todo / inolvidable. El verde / de los álamos es / vida. Los cielos tienen / azul de amor sereno
cuaderno de nueva york (la mano es la que recuerda)La mano es la que recuerda. / Viaja a través de los años, / desemboca en el presente / siempre recordando. / Apunta, nerviosamente, / lo que vivía olvidado, / la mano de la memoria, / siempre rescatándolo. / Las
cuaderno de nueva york (sólo materia de sombras)Sólo materias de sombras, / criaturas de la noche, / nubes espectrales, seres / dolorosamente informes, / visiones o pesadillas / llegadas no sé de dónde, / ráfagas resucitadas / que fueron mujeres y hombres, / q
cumbreFirme, bajo mi pie, cierta y segura, / de piedra y música te tengo; / no como entonces, cuando a cada instante / te levantabas de mi sueño. / Ahora puedo tocar tus lomas tiernas, / el verde fresco de tus ag
desaliento«No quiero que pienses», dices / Tú sabes que sólo en ello / puedo pensar. Pasarán / los días, las noches. Tiempos / vendrán sin nosotros. soles / brillarán en cielos nuevos. / Ecos de campana harán / más miste
despedida del marPor más que intente al despedirme / guardarte entero en mi recinto / de soledad, por más que quiera / beber tus ojos infinitos, / tus largas tardes plateadas, / tu vasto gesto, gris y frío, / sé que al volver
destino alegreNos han abandonado en medio del camino. / Entre la luz íbamos ciegos. / Somos aves de paso, nubes altas de estío, / vagabundos eternos. / Mala gente que pasa cantando por los campos. / Aunque el camino es á
dos fábulas para tiempos sombríosSegunda fábula (El amor) / 1. Génesis / En el principio era el amor. / Cuando el alba buscaba un dueño. / Cuando todas las criaturas / llevaban sus cuerpos desiertos. / En el principio era el amor. / En todo te
el buen momentoAquel momento que flota / nos toca con su misterio. / Tendremos siempre el presente / roto por aquel momento. / Toca la vida sus palmas / y tañe sus instrumentos. / Acaso encienda su música / sólo para que olvi
el enemigoNos mira. Nos está acechando. Dentro / de ti, dentro de mí, nos mira. Clama / sin voz, a pleno corazón. Su llama / se ha encarnizado en nuestro oscuro centro. / Vive en nosotros. Quiere herirnos. Entro / de
el héroeOí latir el corazón del mar / unido al de otras músicas -el vals, la polka, el tango, / el chárleston, el pasodoble, la rumba, el twist, el mádison-, / lo eterno y la que pasa, mano a mano. / La vida. El
el muertoAquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría / no podrá morir nunca. / Yo lo veo muy claro en mi noche completa. / Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo, / muchos siglos de o
epitafio para la tumba de un héroeSe creía dueño del mundo / porque latía en sus sentidos. / Lo aprisionaba con su carne / donde se estrellaban los siglos. / Con su antorcha de juventud / iluminaba los abismos. / Se creía dueño del mundo: / su
fe de vidaSé que el invierno está aquí, / detrás de esa puerta. Sé / que si ahora saliese fuera / lo hallaría todo muerto, / luchando por renacer. / Sé que si busco una rama / no la encontraré. / Sé que si busco una mano
hablaban con bocas de sombraHablaban con bocas de sombra, / susurraban sucesos mágicos, / historias de herrumbre y de musgo / (no sabían que estaban muertos, / y yo no quería apenarlos). / Fui reconstruyendo sonidos / que en el sueño si
he ido desenterrandoHe ido desenterrando / todos mis muertos: sombras / compañeras, latidos / sin música, corona / de manos y de lágrimas / lloviendo en la memoria. / He ido desenterrando / mis muertos y mis horas… / (y sus horas),
inauguración de monumentoLos hombres graves desaparecieron / después de haber clavado al mediodía / su bastón de solemnidad. / Quedó sola la estatua. y quedó el niño / a su sombra, riendo. Era evidente s / como la hoja verde; inexp
interiorTu piel me devolvía / algo remoto. (¿Es esto / un poema de amor? / ¿Es un canto de duelo / o de esperanza? Un himno / triunfal o una nostalgia / acariciada sobre / la realidad?) / No había / nadie, sino nosotros. / (
junto al marSi muero, que me pongan desnudo, / desnudo junto al mar. / Serán las aguas grises mi escudo / y no habrá que luchar. / Si muero que me dejen a solas. / El mar es mi jardín. / No puede, quien amaba las olas, / d
la aventuraBuscas los días. Desandas el viejo camino. / Dices: ‘Fue aquí…, por aquí…’ / Buscas los días. Te aferras a escenas / que son el reflejo de un sueño en la sombra de un sueño. / Buscas los días. Te sumes en
la casaEsta casa no es la que era. / En esta casa había antes / lagartijas, jarras, erizos, / pintores, nubes, madreselvas, / olas plegadas, amapolas, / humo de hogueras… / Esta casa / no es la que era. Fue una caja / d
la impasible maría con erres, eles y esesPara Tacha / Una esfinge pigmea. Se diría / que no está aquí: no ve, ni oye, ni huele. / Esta no es una Marta que currele, / sino María de la fantasía. / Susurra. Hormiga china, todavía / no distingue la erre
la lección de anatomía de rembrandt-tulpLos tiempos cambian, Rembrandt. No es preciso / romper el coco: no hay que ser violento. / Cójase a un vivo, al que sin previo aviso / se le inyecta en las venas un pigmento. / El contraste, ni raudo ni r
la sombra¿Todo en Él es presente: / el futuro, el pasado? / Lo que será y ha sido / ¿es actual en sus manos? / ¿A un tiempo toca / la semilla y el árbol? / ¿En el brote ve el tronco / talado y abrasado? / Nos contempla y
las nubesInútilmente interrogas. / Tus ojos miran al cielo. / Buscas detrás de las nubes, / huellas que se llevó el viento. / Buscas las manos calientes, / los rostros de los que fueron, / el círculo donde yerran / toca
lear king en los claustrosDi que me amas. Di: «te amo», / dímelo por primera y por última vez. / Sólo: «te amo». No me digas cuánto. / Son suficientes esas dos palabras. / «Más que a mi salvación», dijo Regania. / «Más que a la prim
llegada al marCuando salí de ti, a mí mismo / me prometí que volvería. / Y he vuelto. Quiebro con mis piernas / tu serena cristalería. / Es como ahondar en los principios, / como embriagarse con la vida, / como sentir crec
lo que vi (nombrar perecedero)No tengo miedo nombraros / ya con vuestros nombres, / cosas vivas, transitorias. / (Unidas sois un acorde / de la eternidad; dispersas / -nota a nota, nombre a nombre, / fecha a fecha-, vais muriendo / al son d
lope. la noche. martaHe abierto la ventana. Entra sin hacer ruido / (afuera deja sus constelaciones). / «Buenas noches, Noche». / Pasa las páginas de sombra / en las que todo está ya escrito. / Viene a pedirme cuentas. / «Salí al
lunaPandereta de siglos para dormir al hombre / preso en el corazón mudo del universo. / Media manzana de oro para que el niño coma / hasta sentirse eterno. / Árboles, puentes, torres, montes, mares, caminos.
luz de tardeMe da pena pensar que algún día querré ver de nuevo este espacio, / tornar a este instante. / Me da pena soñarme rompiendo mis alas / contra muros que se alzan e impiden que pueda volver a encontrarme. /
madrigalLo más hermoso, aquello / que no puede comprarse, / que vale, frente a un copo de tu espuma, / si se sabe mirar, / frente a una pluma de tormenta, rota / sobre tu orilla, frente / a tus platas y azules, / metal
marina impasiblePor primera vez, o por última, / soy libre… / Arbustos con espuelas / de marfil. Rocas oxidadas. / El otoño pliega sus tonos / frente al crujido de las olas. / Por primera vez, o por última. / Las gaviotas toca
miedo al arcángelMiedo al arcángel, le tuve miedo al arcángel / De no verte, a estos años / Que hemos volado contra la tormenta, tú / En tu nogala, yo / Mío en mi nogal, ni apestados / Por la costumbre de la sombra, ni / Desp
nocheSalió desnuda el alma / a quemarse en la hoguera. / ¡Qué claras dan la sombra / las estrellas! / Se enredaba la noche / azul, entre las piernas. / Ocultas en los chopos / bailaban las doncellas. / ¡Qué anunciació
oraciones (pasado)Ahora que vuelve a ser la tarde / de plata y gris, ahora que tengo / ante mis ojos, en mi lengua, / el color, el sabor del tiempo, / ahora, por fin, ¡qué dolorosa- / mente, qué claro y fiel lo veo! / Parece q
otoñoOtoño de manos de oro. / Ceniza de oro tus manos dejaron caer al camino. / Ya vuelves a andar por los viejos paisajes desiertos. / Ceñido tu cuerpo por todos los vientos de todos los siglos. / Otoño, de m
para un estetaTú que hueles la flor de la bella palabra / acaso no comprendas las mías sin aroma. / Tú que buscas el agua que corre transparente / no has de beber mis aguas rojas. / Tú que sigues el vuelo de la belleza
paseoSin ternuras, que entre nosotros / sin ternuras nos entendemos. / Sin hablarnos, que las palabras / nos desaroman el secreto. / ¡Tantas cosas nos hemos dicho / cuando no era posible vernos! / ¡Tantas cosas vu
pecios de sombraHablaban con bocas de sombra, / susurraban sucesos mágicos, / historias de herrumbre y de musgo / (no sabían que estaban muertos, / y yo no quería apenarlos). / Fui reconstruyendo sonidos / que en el sueño si
pensamiento de amorDejé un instante de pensarte. Había / sucedido algo en ti cuando volviste. / Venías más nostálgico, más triste, / seco tu sol que iluminó mi día. / Alguien -sé quién- que yo no conocía, / alguien que calza
plaza solaQué sosiego volver, / hablarte, / abrazarte con mis miradas, / besarte la boca de tiempo / dónde el polvo seca la lágrima, / qué descanso poner mi oído / sobre tu madera encantada, / apurar las gotas de música /
preludioDespués de miles, de millones de años, / mucho después / de que los dinosaurios se extinguieran, / llegaba a este lugar. / Lo acompañaban otros como él, / erguidos como él / (como él, probablemente, algo enco
prestoDe todos los que vi (se sucedían / fatalmente), de todos los que vi, / todos aquellos que solicitaron / -de quienes yo solicité- ternura, / calor, ensueño, olvido o lágrimas… / De todos esos en los que viví
razonesNo vives ya de ainrazones. / ¿Tan sola estabas, alma mía? / El alba nueva no traía, / para acunarte, sus canciones. / Llega la luz de otras regiones / sin la hermosura que solía. / Mala alegría es la alegría /
recuerdo del mar¡Cómo te agitas bajo nubes grises, / lámina fina de metal de infancia! / ¡Cómo tu rabia, corazón de niebla, / rompe la brida! / ¡Cómo te miro con mis pobres ojos! / ¡Qué imagen tuya la que inventa el sueño!
recuerdosAquello era hermoso. ¿ Te acuerdas de como las flores nacían? / ¿De cómo traía el ocaso su rojo clavel en la boca? / ¿De un hombre que todas las tardes tocaba el violín a la puerta? / ¿Del soñar cotidia
remordimientoI / Inútilmente fui / recorriendo senderos / entre mármoles. / Luz / de prodigiosa hondura. / (Toda la noche había / llovido. Al clarear / cesó la lluvia. Nubes / navegaban el cielo; / nubes blancas.) / Inútil / fue reco
reportaje(Caminos exteriores que otros andan) / Aquí está el tiempo sin símbolo / como agua errante que no modela el río. / Y yo, entre cosas de tiempo, / ando, vengo y voy perdido. / Pero estoy aquí, y aquí / no tien
réquiemManuel del Río, natural / de España, ha fallecido el sábado / once de mayo, a consecuencia / de un accidente. Su cadáver / está tendido en D′Agostino / Funeral Home. Haskell. New Jersey. / Se dirá una m
respuestaQuisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. / Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente. / Que tú me entendieras a mí sin palabras / como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un
santillana del marCuando se piensa que estas piedras, antes / de ser domadas armoniosamente, / fueron escudo sobre el pecho ardiente / del mundo en sus orígenes errantes, / cauce para las aguas caminantes; / entraña de oro d
segundo amorNo quiero que desgranes tu pasado en mis manos, / porque sólo el presente ofrece carne viva. / Sería, recordar, sentir dolores de otros / doliendo en nuestras vidas. / Serenidad. Se siente el otoño en el
serenidad(Lectura de madrugada) / Serenidad, tú para el muerto, / que yo estoy vivo y pido lucha. / Otros habrá que te deseen: / ésos no saben lo que buscan. / Si se durmieran nuestras almas, / si las tuviéramos madur
si soñaras siempre, si amarasSi soñaras siempre, si amaras / olvidándote, abandonándote… / Pensaría por ti las cosas / dejando que me las soñases. / Con mi velar y tu soñar / el camino sería fácil. / Yo daría los nombres justos / a los sue
sonetoPara Paula / Es una rubia furia desatada, / gatea, sube y baja, embiste, grita. / Cléndula que araña, uñas de pita, / torito bravo, más: una manada. / Comedora de flores desmadrada, / Vesubio en miniatura. Es
sonetueloPerro editor. Cien mil veces maldito, / ¿qué Luzbel te inspiró la Antología? / Una coroza es lo que merecía / tu idea, pez, hoguera y sanbenito. / Yo dormía hasta ayer como un bendito, / sin pensar en lo mu
teoría y alucinación de doublinI. Teoría / Un instante vacío / de acción puede poblarse solamente / de nostalgia o de vino. / Hay quien lo llena de palabras vivas, / de poesía (acción / de espectros, vino con remordimiento). / Cuando la vida
trébolPuesto ya el pie en el estribo / con las ansias de la muerte / mi despedida te escribo… / Cuando a vosotros vine de Castilla, / el aire era un dulzor de mieles de higos. / A Castilla me vuelvo, mis amigos, /
variaciones sobre el instante eternoPor qué te olvidas y por qué te alejas / del instante que hiere con su lanza. / Por qué te ciñes de desesperanza / si eres muy joven, y las cosas viejas. / Las orillas que cruzas las reflejas; / pero tu sol
vidaDespués de todo, todo ha sido nada, / a pesar de que un día lo fue todo. / Después de nada, o después de todo, / supe que todo no era más que nada. / Grito: ‘¡todo!’, y el eco dice ‘¡nada!’. / Grito’¡nada’!
villancico en central parkVistió la noche, copo a copo, / pluma a pluma, / lo que fue llama y oro, / cota de malla del guerrero otoño / y ahora es reino de la blancura. / ¿Qué hago yo, profanando, pisando / tan fragilísimo plumaje? / Y
yepes cocktailJuan de la Cruz, dime si merecía / la pena descolgarte, por la noche, / de tu prisión al Tajo, ser herido / por las palabras y las disciplinas, / soportar corazones, bocas, ojos / rigurosos, beber la soleda