PAIS POEMA

Libros de josé antonio muñoz rojas

Autores

josé antonio muñoz rojas

a ti la siempre flor, la siempre viva
A ti la siempre flor, la siempre viva / raíz, la siempre voz de mi desvelo; / a ti la siempre luz, el siempre cielo, / abierto a dura piedra y verde oliva. / A ti la siempre sangre fugitiva / de cuanto en t
alguien me dice: ten cuidado
Alguien me dice: Ten cuidado / con Rosa que la matas, / las rosas, no tocarlas mejor, / no se te quede el corazón sin Rosa.
divinamente dulce y bien plantada
Divinamente dulce y bien plantada, / en el florero, en las habitaciones / como que tienes tierra en las honduras / del corazón cantor, de la honda pena / donde nacen las rosas de este mundo, / la angustia q
esto es sólo deseo de ti, de tanta herida
Esto es sólo deseo de ti, de tanta herida / diaria de ti como he sufrido, como sigo / sufriendo con sólo decir Rosa. / ¿Por qué me dueles tanto? Tus ocasiones / no sé si vivo o muerto me tienen, / porque qu
etereidad
Y se queda uno con la esperanza, / colgando de su delgado hilo / de tantas cosas colgando, / de tantas esperanzas deshaciéndose, / con tanto temor oculto, / con tantos olvidos como caben / en un instante, tan
hija de siempre de las cosas claras
Hija de siempre de las cosas claras, / las estancias de luz, las aguas donde / la paz halla aposento, el tiempo tiene / no paso mas temblor. El temblor queda. / No te cumple lo torpe. Todo sale / seguro al
la dicha, qué es la dicha?
La dicha, qué es la dicha? (La palabra / no me hace feliz, dicho de paso). Yo diría / que es sencillamente ir contigo de la mano, / detenerse un momento porque un olor nos llama, / una luz nos recorre, al
la madre
La madre soñaba oscuramente: / Será rubio, tendrá estos ojos mismos, / le amarán las muchachas. Una tarde, / de pronto, llorará junto a una rosa. / Le crecerá la angustia sin saberlo. / y cada nuevo umbral
me la encontré de pronto. dije: ¡rosa!
Me la encontré de pronto. Dije: ¡Rosa! / ¿Por este corazón tú nuevamente? / Tú, la Rosa de siempre inesperada, / la dolorosa Rosa por quien vivo, / (espiando la hermosura por si en ella / vas ignorada, vas
muchos me dicen: ¿y esa rosa tuya
Muchos me dicen: ¿Y esa Rosa tuya / es de verdad? Yo les contesto / Rosa y verdad son sólo una. / Rosa es el nombre de lo eterno, / que ella, eterna, si pronunciara / no sería rosa. / Ni yo este corazón que v
nada tienes que ver con la poesía
Nada tienes que ver con la poesía. / Una cosa es poesía y otra rosa, / aunque al nombrar los pétalos, las gentes / piensen que los poetas no andan lejos. / Mas no es verdad y sí que tras los pétalos / andan
no será este latido
No será este latido / eso que llamas Rosa? Anoche / al asomarme al patio / me arrebató un olor. / Pensé: Mi Rosa. Mas no era.
nunca como antes y siempre
Nunca como antes y siempre / como antes. Son los lugares mismos, / la mano misma que te escribe. ¿El agua misma / la que corría entonces? Estas luces / de finales de mayo, son las del mayo aquel, / cuando e
pensar que nunca más esta hermosura
Pensar que nunca más esta hermosura, / pensar que ya mañana estos vocablos, / pensar que estos colores, estas nubes. / ¿Y no pensar? Las rosas no pensamos, / casadas al instante lo seguimos / hasta la muert
quiero contarte cosas que me pasan
Quiero contarte cosas que me pasan. / Cuando digo me pasan tiemblo, Rosa, / porque «me pasan» dice muchas cosas. / Esto de las palabras, Rosa, siempre / induce a confusión. Hablo, tropiezo, / caigo, me repo
rosa de siempre
Tú de verdad y para ti mi vida, / Rosa de siempre lo mortal te sabe / de memoria y amor. ¿Qué en ti no cabe? / Mi verso para ti. Tú, su medida. / Pedazo de mi tiempo, de mi herida, / me llevas y te llevo, m
rosa, dulce, la temprana, salta
Rosa, dulce, la temprana, salta. / Figúrate que el agua te recoge. / Cierra los ojos. ¿Cuántas son? Las formas / de la dicha nacieron en los montes / y bajaron al llano con los ríos, / hacia la mar segura c
si te llamo azucena, si te llamo
Si te llamo azucena, si te llamo, / ¿a qué jardín del mundo no le obligo? / Si te digo romero, si te digo, / ¿a qué monte del mundo no reclamo / que tenga tu color y olor? Te amo / por el romero en ti, porq
sólo eso: pisar, sentir la tierra
Sólo eso: pisar, sentir la tierra / por la mañana con la fresca; que el rastrojo / cruja bajo tus pies cuando lo andas; / que tu perro te busque la caricia, / y el belfo de tu potro el verde tierno. / En la
yo no sé desear más que la vida
Yo no sé desear más que la vida, / porque entre las victorias de la muerte / nunca tendrás la grande de tenerte / como una de las suyas merecida / y porque más que a venda y más que a herida / está mi carne