josé albi
a brazo partidoLlevo en los huesos tanto amor metido / que sólo en carne viva y a bandazos, / voy capeando el mar de estos dos brazos / entre los que me encuentro sometido. / No, no basta gritar, tomar partido, / morir ha
amor lejanoAbro, de par en par, el viento, la ventana / y te contemplo, amor, voy contemplando todo lo que fue mío: / los almendros alegres todavía, / y el mar en los almendros, la luz en los almendros, / y más mar
definitiva soledad¿Oyes el mar? / Eternamente estaremos escuchándolo. / Lo llevaremos dentro como la sangre, como la paz / como te llevo a ti misma. / Todo, todo irá acabando: la tristeza, la vida, / la soledad tan grande en
estrella de alta marEstrella de alta mar, márcame el rumbo. / Puerta del corazón, dame cobijo. / Enamorada miel, tenme en tus labios. / Arrebatada luz, ponme en tus ojos. / Paloma en libertad, cédeme el vuelo. / Palmera, cielo
soneto de la ausencia¿Me oyes, amor? Hay un fragor de trenes, / o quizá de batanes o de espigas / que te aleja de mí. No, no me digas / que te irás para siempre. Los andenes / se despoblaron. Yo, regreso. Penes / por donde pene
y a ti que te diré?¿Y a ti qué te diré, río del alma, cántaro de mi sed, / jardín cerrado? / ¿Y a ti qué te diré, mujer que dejas tu corazón al borde / de mi vida? / Hasta ti llegaré y, entre las manos, tomaré viento y agua