jorge robledo ortiz
adolescenciaYa no eres una niña. / Ya la vida te ha enseñado a fingir. / Ya no es sencilla y simple tu ‘balaca’ / De seda azul turquí. / Las trenzas, que tenían la estatura / De tu propio candor, / Cedieron su lugar al c
canción sin luzCómo duele la noche / cuando tu voz se curva / fría de indiferencia lo mismo que una hoz; / Cómo duele la vida / cuando alzas tus palabras / sin caridad ninguna contra mi corazón. / Cómo duelen tus ojos / cuand
carta sin ortografíaEsta sencilla carta / que no verán tus ojos ausentes y morenos, / la escribo porque el alma me reclama / que la deje vivir de tu recuerdo. / Porque mi sangre no aprendió a olvidarte, / porque tú me acompaña
egoísmo de amorTe quiero así, con celos y con rabia, / con toda la potencia de la sangre / y sin claudicaciones en el alma. / Te quiero como un hombre enamorado, / que comparte la vida y la esperanza / pero no el tiempo d
el carrielEste carriel de nutria, señoras y señores, / Fue antaño la bandera de un colonizador, / Tal vez un Juan sin Cielo hundido en los blasones / De algún tatarabuelo del imperio español. / No sé qué guarda den
el paisaSoy antioqueño. Visto de alpargatas, / Carriel de nutria y ruana montanera; / Tengo para el amor las serenatas / Y para los rivales mi barbera. / Ningún bambuco a mi guitarra escapa, / Y en noches de ‘jolgo
esperaTe esperé con la sangre detenida / sobre el silencio en ascuas de tu ausencia. / Te esperé soportando la existencia / como un lebrel al pie de tu partida. / Te esperé casi al borde de la herida / y a dos pa
esta ruanaEsta ruana de estirpe montanera / Abrigó el corazón de esos arrieros / Que encendieron la noche de yesqueros, / En una cualquier fonda caminera. / Ella les dio calor a los primeros / Retoños de esta savia d
extravaganciasSin el visto bueno de León de Greiff / Novia del mar: / Te cambio seis veleros / Por las seis letras de tu juventud. / Por tus abiertos Ojos marineros / Te doy un cargamento de luceros / Que me robé en el Áfr
fatigaYa no te quiero tanto. Poco a poco / mataste la ansiedad de tu cariño, / y el alma atormentada de aquel loco / vuelve otra vez a ser alma de niño. / Presiento el reventar de otra quimera, / describe un semi
gracias a diosTe recuerdo, pequeña, con un amor tan puro / Tan simple, tan sencillo, tan cerca al corazón, / Que estando en esa espina clavado mi futuro / ¡Le doy gracias a Dios! / No he podido olvidarte. 0 tal vez, no
la mujer imposibleBella como la noche y como ella insegura / la mujer imposible llegó a mi corazón. / Tenía en la mirada un poco de amargura / y tal vez un poquito de menos ilusión. / No dije una palabra. Respeté la ternur
maternidadUn arrullo de sangre por las venas. / Un cansancio de luz en las pupilas, / un escozor de ala en las axilas / y en la carne un preludio de azucenas. / Un lento madurar de horas y penas, / sordo río de noche
qué horrible es el olvido¡Qué horrible es el olvido! / Ver la mujer amada / Y no sentir que el alma / Se curva de dolor. / Cuando cerca a su nombre / No nos punza la espina, / Ya no vale la pena / Nuestra estéril canción. / ¡Qué horrible
recuerdoTe recuerdo en el llanto y en la risa; / en la estrella, en el verso y en la rosa; / en al opulenta copa que rebosa / y en el trozo de pan que se precisa. / En la luz que gastó la mariposa / para ser maripo
romance de la nostalgiaTu ausencia me está sangrando / Por la herida del recuerdo. / Mi juventud te persigue / Por los caminos del sueño, / Y cuando estás más distante, / Más cerca del alma siento / Que florece la nostalgia / Sobre e
romance de las chapolerasDecapitando rubíes / En guillotina de nácar, / Va la gentil chapolera / Trepando por la montaña, / Mientras asciende en los tallos / Verticalmente la savia / Para pintar los mortiños / Y sazonar las naranjas. / D
siempre túEntre el mínimo incendio de la rosa / y la máxima ausencia del lucero, / se quedó tu recuerdo prisionero / viviendo en cada ser y en cada cosa. / Te recuerdo en la cita milagrosa / que se dan la mañana y el
simplementeNos dijimos adiós. / La tarde estaba / llorando nuestra despedida. / Nos dijimos adiós tan simplemente / que pasó nuestra pena inadvertida. / No hubo angustia en tus ojos / ni en mis ojos. / No hubo un gesto en
simplicidadEs tan humano este dolor que siento. / Esta raíz sin tallo florecido. / Este recuerdo anclado al pensamiento / Y por toda la sangre repetido, / Que ya ni me fatiga el vencimiento, / Ni me sangra el orgullo
soneto abiertoEsta paz ya es calvario, la patria ya no es patria, / Este amor que nos mueve es un amor vacío, / Ya el cielo de los pueblos no se baña en el río / Ni le reparte trinos a la vieja campana. / Ya no hay cal
tentaciónPequeña: / Para cantar tu pelo, / Aprendí la leyenda / Del sol que siendo niño se extravió en un trigal. / Para cantar tus ojos, / Me enseñaron la historia / De la primer mañana que se bañó en el mar. / Para ca
tu partidaQue te fuiste lo sé. La pesadumbre / de tu ausencia enfermó todas las cosas: / Ya el cielo no es azul sobre la cumbre / ni el verso es verso, ni las rosas rosas. / La lámpara votiva está sin lumbre / para e
urabáCuando Urabá despierte sentirá la mañana / Que cien conquistadores se calzan sus espuelas; / Que la savia es un río que va gritando ¡Tierra! / Como el descamisado don Rodrigo de Triana. / Cuando Urabá se
vámonos corazónVámonos, corazón, hemos perdido, / ya nunca espigarán tus ilusiones. / Recoge tu esperanza y tus canciones / y partamos en busca del olvido. / Vámonos, corazón, ya tu latido / sólo podrá contar renunciacion
vuelven los caballosVuelven los caballos / Ágiles, / Elásticos, / Piafantes, / Resueltos, / Las ancas lustrosas, / Los ojos eléctricos, / Los nervios tensados como cuerdas de arco, / Las crines al viento / Y la historia patria montada
ya no más corazónYa no más, corazón, te he permitido / que la quieras sin tiempo y sin medida, / que bordes tu esperanza inadvertida / al ruedo juguetón de tu vestido. / Ya no más, corazón. ¿No has comprendido / que ella no