País Poema - Autores

jorge manrique

a una dama muy hermosa
Gentil dama muy hermosa, / en quien tanta gracia cabe, / quien os hizo que os alabe, / que mi lengua ya ni osa / ni lo sabe. / Y pues nombre de hermosa / os puso como j
a una prima suya que le estorbaba unos amores
Cuanto el bien temprar concierta / al buen tañer y conviene, / tanta daña y desconcierta / la prima falsa que tiene; / pues no aprovecha templalla, / ni por ello mejo
acordaos, por dios, señora
I / Acordaos, por Dios, señora, / cuánto ha que comencé / vuestro servicio, / como un día ni una hora / nunca dejo ni dejé / de tal oficio; / acordaos de mis dolores, / aco
canción
Con dolorido cuidado, / desgrado, pena y dolor, / parto yo, triste amador / d’amores desamparado, / d’amores, que no d’amor. / Y el corazón enemigo / de lo que mi vida
canciones
No tardes, Muerte, que muero; / ven, porque viva contigo; / quiéreme, pues que te quiero, / que con tu venida espero / no tener guerra conmigo. / Remedio de alegre vi
coplas a la muerte de su padre
I / Recuerde el alma dormida, / avive el seso e despierte / contemplando / cómo se passa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando; / cuán presto se va el plazer,
coplas a una beoda que tenía empeñado un brial en la taberna
I / Hanme dicho que se atreve / una dueña a decir mal, / y he sabido cómo bebe / continuo sobre un brial; / y aun bebe de tal manera / que, siendo de terciopelo, / me dic
diciendo qué cosa es amor
Es amor fuerza tan fuerte / que fuerza toda razón; / una fuerza de tal suerte, / que todo seso convierte / en su fuerza y afición. / Una porfía forzosa / que no se pued
estando, triste, seguro
Estando, triste, seguro, / mi voluntad reposava, / quando escalaron el muro / do mi libertad estava. / A escala vista subieron / vuestra beldad y mesura, / y tan de rez
ni vivir quiere que viva
I / Ni vivir quiere que viva, / ni morir quiere que muera, / ni yo mismo sé qué quiera, / pues cuanto quiero se esquiva; / ni puedo pensar que escoja / mi penado pensam
no sé por qué me fatigo
I / No sé por qué me fatigo, / pues con razón me vencí, / no siendo nadie conmigo / y vos y yo contra mí. / II / Vos por me haber desamado, / yo por haberos querido, / con
por qué estando él durmiendo lo besó su amiga
Vos cometistes traición, / pues me heristes, durmiendo, / de una herida que entiendo / que será mayor pasión / el deseo de otra tal / herida como me distes, / que no la
quien no estuviere en presencia
Quien no estuviere en presencia, / no tenga fe en confianza, / pues son olvido y mudanza / las condiciones de ausencia. / Quien quisiere ser amado, / trabaje por ser
quien tanto veros desea
I / Quien tanto veros desea, / señora, sin conoceros, / ¿qué hará después que os vea, / cuando no pudiere veros? / II / Gran temor tiene mi vida / de mirar vuestra presen
recuerde el alma dormida…
Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte, / contemplando / cómo se passa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando; / cuán presto se va el plazer, /
sin dios y sin vos y mí
I / Yo soy quien libre me vi, / yo, quien pudiera olvidaros: / yo soy el que, por amaros, / estoy, desque os conocí, / sin Dios y sin vos y mí. / II / Sin Dios, porque en
tapia
Ausencia puede mudar / amor en otro querer, / mas no que tenga poder / para hazer olvidar. / Porque siendo yo cativo / d’una dama que no veo, / tengo tan nuevo el desse
un convite que hizo a su madrastra (doña elvira de castañeda)
I / Señora muy acabada: / tened vuestra gente presta, / que la triste hora es llegada / de la muy solemne fiesta. / Cuando yo un cuerno tocare, / moveréis todas al trot
yo soy quien libre me vi
Yo soy quien libre me vi, / yo, quien pudiera olvidaros; / yo só el que, por amaros, / estoy, desque os conoscí, / «sin Dios, y sin vos, y mí». / Sin Dios, porque en