john milton
cromwell guerrero, en una nube alzado…Cromwell guerrero, en una nube alzado, / no solo en el combate victorioso, / con fe y con fortaleza sale airoso, / y en paz tu sacra senda ha roturado; / al cuello de Fortuna coronado, / triunfante Dios con
cuando pienso en mi vista aniquilada…Cuando pienso en mi vista aniquilada, / que he de andar siempre en sombras por el mundo / y que un talento vivido y fecundo / se halla en mí inútil, aunque prosternada. / Mi alma al Hacedor, gimo al halla
el paraíso perdido – libro 1Canta Musa celestial, la primera desobediencia del hombre y el fruto de aquel árbol prohibido, cuyo gusto mortal trajo al mundo la muerte y todas nuestras desgracias, con la pérdida del Edén, hast
el paraíso perdido – libro 10Entre tanto, la acción odiosa y pérfida que Satanás había cometido en el Edén era ya conocida en el cielo; se sabía cómo había seducido a Eva, oculto en la serpiente, obligándola a gustar el fruto
el paraíso perdido – libro 11Penetrados de un profundo arrepentimiento, permanecían arrodillados rogando nuestros padres en la más humilde postura; porque habiendo descendido desde el alto trono de la misericordia, la gracia
el paraíso perdido – libro 12Como un viajero que se detiene a la mitad de la jornada, aunque deseoso de llegar al término, así el arcángel hizo una pausa entre el mundo destruido y el mundo restaurado, suponiendo que quizá Ad
el paraíso perdido – libro 2Elevado sobre un trono de regia magnificencia, que sobrepujaba en esplendor a las riquezas de Ormuz y de la India o a las de las comarcas del espléndido Oriente, cuya mano pródiga hacía llover sob
el paraíso perdido – libro 3¡Salve luz sagrada, hija primogénita del cielo, o del eterno rayo coeterno! ¿Acaso no puedo, sin exponerme a ser censurado, calificarte de este modo? Puesto que Dios es luz y por toda eternidad no
el paraíso perdido – libro 4¡Oh! ¿Por qué no se dejo oír aquella voz tutelar que hirió los oídos del apóstol que vio el Apocalipsis, cuando el Dragón derrotado por segunda vez, acudió furioso para vengarse de los hombres; vo
el paraíso perdido – libro 5Ya la aurora, adelantando sus rosados pasos por las regiones del Este, sembraba la tierra de perlas orientales, cuando Adán, siguiendo su costumbre, se despertó; porque su sueño ligero como el air
el paraíso perdido – libro 6Durante toda la noche, el intrépido ángel prosiguió su camino a través de la vasta llanura del cielo, sin ser perseguido, hasta que la mañana, despertada por las horas que marchan en círculo, abri
el paraíso perdido – libro 7¡Desciende del cielo, Urania, si es que llevas ese nombre con justicia! Animado por tu voz divina, sigo mi raudo vuelo más allá del Olimpo y más allá de donde llegó el alado Pegaso. / No es un nombr
el paraíso perdido – libro 8El ángel cesó y su voz comunicó tal encanto al oído de Adán, que durante algún tiempo permaneció éste inmóvil, escuchándole, creyendo que hablaba todavía. Por último, como si despertara de un sueñ
el paraíso perdido – libro 9Cesen ya los coloquios con Dios o con el ángel, huéspedes del hombre; ya no acudirán éstos a sentarse a su mesa, cual amigos íntimos para participar de sus campestres refrigerios con familiaridad
el rostro vi de mi difunta esposaEl rostro vi de mi difunta esposa, / devuelta, como Alceste, de la muerte, / con que Hércules acrecentó mi suerte, / lívida y rescatada de la fosa. / Mía, incólume, limpia, esplendorosa, / pura y salvada po
improvisación sobre una gavillaNo habéis visto en una chimenea / una gavilla húmeda y que verdea / con qué timidez recibe el fuego / y llora y suda por los dos extremos. / Es lo que ocurre con tierna doncella / cuando la montan por vez p
qué tan pronto tiene tiempoQué tan pronto tiene tiempo, el ladrón sutil de la juventud, / Robando desde su banda ¡mi año veintitrés! / Mis días se dan prisa, volaron en carrera completa, / Pero mi final de primavera no brotó o mo
si la fe y el amor que no os dejaronSi la fe y el amor que no os dejaron / dieron el alma a la región alada, / quedó la humilde carga en la morada / de la muerte, que es vida y que os quitaron. / Las obras pías que de vos quedaron / no habéis
soneto xix. cuando pienso cómo mi luz se agotaCuando pienso cómo mi luz se agota / Tan pronto en este oscuro y ancho mundo / Y ese talento que es la muerte esconder / Alojado en mí, inútil; aunque mi alma se ha inclinado / Para servir así a mi Creado
soneto xxii. ciriaco, este día que dura tres añosCiriaco, este día que dura tres años, estos ojos limpios / De mancha o impureza, para mirar hacia fuera; / Privados de luz, han olvidado la visión, / Y no aparece para estos perezosos la vista / Del sol,
tres años ya mis ojos, que se abrieron…Tres años ya mis ojos, que se abrieron / a ese mundo exterior sin mancha alguna, / privados de la luz y la fortuna, / se olvidaron de ver lo que antes vieron. / Ya sol, luna y estrellas se perdieron, / homb
venga, señor, los muertos que en despojos…Venga, Señor, los muertos que en despojos / yacen dispersos en el frío alpino, / pues fieles a un mandato tan divino / heredaron del padre los hinojos. / No olvides que sus vidas, hoy abrojos, / antes fuero