john donne
adiós al amorAunque no me fundaba en prueba alguna, / pensé que había un dios del amor, / por eso le rendía honores y tributos; / como hacen los ateos en el último trance / invocando un poder desconocido / cuyo nombre n
aire y ángelesDos o tres veces te habré amado / antes de conocer tu rostro o tu nombre; / en una voz, en una llama informe, / a menudo los ángeles nos afectan, y aún así los adoramos; / como cuando me acerqué a tí / vi u
al romper el díaEs cierto, es ya de día, ¿y a nosotros / qué nos importa? ¿Piensas levantarte / de nuestra cama? ¿Por qué, porque hay luz? / ¿Nos acostamos porque anochecía? / Amor, que aquí nos trajo a pesar de la noche
alquimia de amorAlgunos que más hondo que yo en la mina del amor han excavado / dicen dónde se halla su céntrica felicidad. / Yo he amado, y poseído, y relatado, / mas, aunque hasta la ancianidad amara, poseyera y refi
alquimia del amorAlgunos que han excavado más profundo que yo / En las sórdidas cavernas del amor, / Dicen dónde se halla su céntrica felicidad. / He amado, he poseído, he contado, / Pero aunque amase, poseyese y contase
amor negativoNunca tanto me abatí como aquellos / que en un ojo, mejilla, labio, hacen presa; / Rara vez hasta aquellos que más no se remontan / que para admirar virtud o mente: / pues sentido e inteligencia pueden / co
canciónVe y coge una estrella fugaz; / fecunda a la raíz de mandrágora; / dime dónde está el pasado, / o quién hendió la pezuña del diablo; / enséñame a oír cómo canta la sirena, / a apartar el aguijón de la envid
constancia de mujerUn día entero me has amado. / Mañana, al marchar, ¿qué me dirás? / ¿Adelantarás la fecha de algún voto recién hecho? / ¿O dirás que ya / no somos los mismos que antes éramos? / ¿O que de promesas hechas por
el corazón rotoLoco de remate está quien dice / haber estado una hora enamorado, / mas no es que amor así de pronto mengüe, sino que / puede a diez en menos plazo devorar. / ¿Quién me creerá si juro / haber sufrido u
el dios del amorDesearía hablar con el espíritu / de algún antiguo amante, / muerto antes de que el dios del amor naciera; / imposible creer que quien más amara entonces / se rebajara a amar a quien lo despreciaba. / Pero
el mensajeDevuélveme mis ojos largamente descarriados, / pues es ya mucho el tiempo que han estado sobre ti; / mas ya que tales males allí han aprendido, / tales conductas forzadas / y apasionamiento falso, / que por
el sueñoAmor, debido a nada excepto tú / habría roto este sueño feliz, una imagen / a la razón destinada, en exceso / potente para ser sólo un fantasma, / es sabio de tu parte despertarme, / por tanto, mas mi sueño
el testamentoAntes que exhale mi último suspiro, deja, Amor, / que revele mi legado. Es mi voluntad legar / a Argos mis ojos, si mis ojos pueden ver. / Si están ciegos, Amor, a ti te los entrego; / A la Fama doy mi le
elegí xix: al acostarseVen, ven, señora, mi fuerza se opone al descanso, / me esfuerzo intensamente hasta esforzarme. / El enemigo a menudo, teniendo / el enemigo a la vista, se cansa / de no luchar. Descíñete la faja, / respland
elegía a la muerteLenguaje, eres demasiado estrecho / y demasiado débil para consolarnos; / la aflicción extrema no puede hablar. / ¡Si pudiéramos suspirar acentos y llorar palabras! / La angustia que otorgan respiro a las
epístola heroica: safo a filenis¿Dónde está el fuego sagrado que dicen / que tiene el verso? ¿Ha decaído acaso / su fuerza encantadora? El verso, que / naturaleza retrata, de acuerdo / a la de la naturaleza ley, no puede / a ti, su mejor
éxtasisDonde, como una almohada sobre un lecho, / una Preñada ribera se erguía / para que las violetas reclinen sus cabezas, / nos sentamos los dos, cada uno lo mejor del otro. / Firmemente asidas iban nuestras
la apariciónCuando por tu despecho, ¡oh inmoladora!, esté muerto, / y libre te creas ya / de todos mis asedios, / vendrá entonces mi espectro hasta tu lecho / y a ti, vestal farsante, en peores brazos hallará. / Parpad
la prohibiciónGuárdate de quererme. / Recuerda, al menos, que te lo prohibí. / No he de ir a reparar mi pródigo derroche / de aliento y sangre en tus llantos y suspiros, / siendo entonces para ti lo que tú has sido par
la pulgaMira esta pulga, y mira cuán pequeño / es el favor que tú, cruel, me rehúsas; / me picó a mí primero; luego, a ti. / Y en esta pulga tu sangre y la mía / se han confundido; ¿puede declararse / que hay en ta
la salida del solViejo necio afanoso, ingobernable sol, / ¿por qué de esta manera, / a través de ventanas y visillos, nos llamas? / ¿Acaso han de seguir tu paso los amantes? / Ve, lumbrera insolente, y reprende más bien / a
las campanas doblan por ti¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece? / ¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla? / ¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe? / ¿Quién puede desoír esa campana
muerte, no seas orgullosaMuerte, no seas orgullosa, aunque algunos te hayan llamado / poderosa y terrible, no lo eres; / porque aquellos a quienes crees poder derribar / no mueren, pobre Muerte; y tampoco puedes matarme a mí. / E
muerte, no te enorgullezcasMuerte, no te enorgullezcas, aunque algunos te hayan llamado / poderosa y terrible, no lo eres; / porque aquellos a quienes crees poder derribar / no mueren, pobre Muerte; y tampoco puedes matarme a mí.
ningún hombre es una islaNingún hombre es una isla / por sí mismo. / Cada hombre es una pieza de un continente, / una parte del todo. / Si el mar se lleva una porción de tierra, / toda Europa queda disminuida, / como si fuera un prom
seducciónVen a vivir conmigo, y sé mi amor, / y nuevos placeres probaremos / de doradas arenas, y arroyos cristalinos; / con sedales de seda, con anzuelos de plata. / Discurrirá entonces el río susurrante / más que
tres veces tontoSé que soy dos veces tonto, / por amar, y por decirlo / en poesía quejumbrosa. / Pero ¿dónde está ese sabio, que no podría ser yo, / si ella no me rehusara? / Así, como las vías interiores, tortuosas, / purga
una conferencia sobre la sombraDetente, Amor, y os daré una conferencia / sobre la filosofía de la Pasión. / Durante las tres horas de este paseo, / dos sombras, que nosotros mismos producíamos, / custodiaban nuestros pasos. / Pero ahora
usura de amorPor cada hora que ahora me concedas, / te entregaré, / Dios usurero del Amor, a ti, veinte, / cuando a mis cabellos negros los grises sean iguales. / Hasta entonces, Amor, deja que mi cuerpo reine, y deja
ve y atrapa una estrella fugazVe y atrapa una estrella fugaz; / fecunda la raíz de la mandrágora; / dime dónde están los años pasados, / o quién herró las pezuñas del diablo; / enséñame a oír el canto de las sirenas, / a rechazar el agu
ve y coge una estrella fugazVe y coge una estrella fugaz, / Obtén con el niño una raíz de mandrágora, / Dime donde todos estuvieron los años pasados, / O quién le partió el pie al diablo, / Enséñame a escuchar el canto de las sirena