joaquín pérez azaústre
caudalCaudal es cantidad / de agua que transita en un segundo, / que viene al punto dado en la corriente. / Si no se especifica el sitio en el que mides, / si es el litoral, si es el meandro, / si hay un lugar de
duraciónMis alas te las dejo. / Agítalas con fuerza, toma impulso. / Yo prefiero quedarme entre los hombres, / volver a hundir mis pies en tierra blanda. / Qué si hasta el misterio se derrumba. / Me puedes encontra
el laberintoElla estaba detrás del laberinto. / Lo supe al conocerla. / Aunque al principio, al relumbrar su cuello / en la puerta fugaz de aquel hotel / (creo que podía ser el Miguel Ángel, / y había un piano-bar), ja
el perfume de las nubesHe leído las palabras que aquel día / grabaste en unas hojas frente a un río. / Dejaste atrás la puerta / de madera tan gruesa como el cosmos, / subiste los peldaños de la entrada / y encaraste el ascenso d
estampa del exilioTu puente de agua blanca va y se extiende / más allá del país de los naufragios. / El faro verde de estribor te avisa, / vas nadando con fe hasta la baranda. / Te extrañas. Nadie sale a recibirte. / Estás a
la pendienteMiras abajo porque sientes / que todo lo que sientes / va a acabarse, / que el dolor sí se ha roto, / que hay un viento que anuncia / tu nombre y tu llegada a otras ciudades, / un lamento gris, / tus ojos que a
las olleríasAún es pronto para volver a casa: / me han curvado la espalda los enanos / que he venido cargando desde siempre, / los que duermen la siesta en mis bolsillos / para ralentizar mi digestión. / Aún es pronto
litoralEstás quieta dentro del paisaje. / El rastro del azul / en la legión de puntas esparcidas. / La espalda como un río / encuentra la belleza en su estar dentro, / un sigilo que se afina, / que expone y que acom
parada en las calle velintoniaY bajamos la cuesta de la luz. / Era una tarde de marzo y el aire / una caricia hilada del pasado, / un susurro dorado que iba ardiendo / en las copas acres, / en las aceras de plomo, / en los veleros perdido
una noche de conjuros y ebriedadAnunciaron tu nombre las estrellas. / Sacamos nuestras galas al saber que venías. / Disfrazamos la casa de palacio, / cubrimos nuestras mesas con los manteles de oro; / quemamos varas de incienso en el sa
vientoCambios de viento, / cambios de rutina que maltratan / aciertan con un gris tan macilento, / un gris de atmósfera, un gris de lluvia rota. / Las nucas erizadas, asfalto mal medido, / un gris que metaliza, / c