jesús jiménez blanquet
carneUna pistola aferrada al brazo / Encarnada entre los huesos / Olor de sangre, metal / Y fierros oxidados. / Disparé al celebro de aquella máquina / No a mí, como lo pedía Blanca / El arma se apoderó de mi volu
devotoQué esperar de las personas que lloran sin lágrimas / Qué esperar de las multitudes en las iglesias / Consagradas, libres de pecado, libres de culpa y de condena / Santos ¡casi santos!
el abandonoCierto peligro corre quien lo comete / frente a un escritorio / y cuando el alma calla / No hay persona adicta al ego / sino apoderadas por él. / El gobernador crece en casa / en la cama que duerme / Soñar que
escánerEl cerebro brota del cráneo, / lentamente la sangre escurre, / todo se tiñe de rojo / La explosión sorprendió a todos, / las venas resaltaban, / aún así nadie lo esperaba. / Sangre de arriba abajo / El último p
uniónHemos caído tantas veces, / sucumbir en la tierra, / pisar los granos, / No dejar raíces / Te extraño tanto, / de la punta del dedo / al cabello más rebelde / el vello no resiste tu olor / Me duermo en ti / Mi ment