jenaro talens
a batallas de amor, campos de plumaElla / No le gustaron nunca los encuentros furtivos, / con jóvenes muchachas de alquiler, / de modo que inventó una amante mecánica. / Podía encenderla y apagarla. / Con ella se sentía relajado y feliz. / Col
albaI / Contemplar un jardín. / Tras la cancela un vago / rumor de sombra: impune / amanecer, ya casi / luz vencida, y más luces / que se insinúan. Dalias / y moluscos, gaviotas y jazmines / tu plenitud asumen, / tu so
algo va a sucederLa muerte es como el sueño, / parecida a ti: / no puede ser pensada. / Abro los ojos y amanece el día. / No hay obsesión impune, ni fantasmas / que la luz no devore / sin más imperio que su voluntad, / ni otro
alguien tal vez allá, montaña arribaQué extraño ese viajero. / Atraviesa los prados bajo su vellón / con el hatillo al hombro. Se detiene / junto a las matas, con mirada triste, / o tal vez la tristeza / no es otra cosa que el reflejo / de este
ángeles sobre romaI / Abra tu luz mi niebla a sus engaños, / pues no he nacido para compartir el odio, / sino el amor. He ahí las huellas de la nieve, el mar / donde todo concluye, / briznas de azul al pie de las colinas. / La
decir son meras aproximacionesAhora ya sé que el júbilo aún existe, / que tu rotundo vientre me unifica / en esta dispersión que ha sido mi ceguera. / Fuiste verdad visible, combustión, palabras / que mis manos llovían sin descanso / de
divagaciones sobre el príncipe azulEstá sentada en medio de la alfombra, / con una mano sobre sus cabellos y / en la otra un anillo / que hace girar con un furor mecánico / bajo la luz escueta de la lámpara. / Murmura con excesiva lentitud, /
el espejoTiene la blanca mano / apoyada en el libro pequeño, / sobre las pequeñas hojas blancas / donde, absorta, se pierde. / Hundida en el sillón, los ojos / tibiamente impregnados de sensación de ver, / aunque sin
el largo aprendizajeUna mujer, un hombre, una ciudad. / La ciudad sin objeto. O una escena de amor. / Alguien que se desdobla en estrías de luz, / caminando sin prisa por los soportales. / Una mujer aún joven; sus inciertos
el testamento de dráculaEstas son mis palabras, / mis últimas palabras. / Crecen en torno a mí sin que yo las vigile, / luego retornan a mi boca / y en ella se aposentan para pasar la noche. / Las digo en voz tan baja que ni tú la
envoiSurges de un cielo antiguo, / del frescor crispado / con que la nieve repentina azota la ciudad. / Te cubre un halo, como en una foto / en la que se ha perdido el claroscuro / y los contornos y tan sólo el
epilogue & afterCuánta ceniza ardiente llueve el cielo, / ecos antiguos de una voz que pasa, / ese enemigo que inventó el espejo / y me instaló sin verme en su mirada. / Dando bandazos, el invierno cae; / no me permite des
epitafioFui un viejo juglar, y conté historias. / Mi nombre os es indiferente. / Sólo dejo constancia de mi oficio / porque fue oficio quien dictó mis versos / no la pequeña vida que viví / ni su dolor ni su insign
es tan sólo una hipótesis, pero aún asíDice que sólo duerme con extraños, que / gracias a los extraños puede dormir en paz / y permitirles ser amables anfitriones / siendo a su vez una invitada amable. / Ellos no pueden tomar nada que le perte
estoy implicado en algo (i)Nunca quise ser libre. Sólo hablaba y hablaba / de una confusa libertad. Conozco, / a duras penas, el abismo súbito / que separa un refugio del color del cielo / de este cielo que me cubre con su indifere
estoy implicado en algo (ii)Supongo que ser libre es estar solo, / aceptar la violencia con que la noche cae, / sin otra compañía que la noche. / Nadie depende ahora de mí. No tengo planes. / Tampoco estoy seguro de la eternidad, / pe
estoy implicado en algo (iii)Son malos tiempos para la ternura. / Olvida el absurdo vaivén del día y de la noche. / Quédate junto a mí. No tengas miedo. / Sabrás que, al fin, no hay nada misterioso, / cómo y dónde se inicia, tras el
fabulación sobre fondo de espejoLa realidad. El tiempo. Ves tu mano / sobre una taza. El humo difumina / las cosas. Tu cigarro. Aquí termina / tu verdad, cuanto tocas. Sabes vano / el amor, puro viento de verano / que el otoño deshace e i
flashes en el brick ovenQué me ofrece el silencio de esta noche, / este amor sin excusa, vuelto aprendizaje? / Paseo por las calles / de esta ciudad extraña / donde incluso las flores tienen dueño. / Miro las nubes grises, / el aire
la del alba seríaLa grímpola en el mástil y el cincel diminuto, / el estilete, el fuste y la magnolia: / todo materia de dolor. / (¡Abridme / las puertas de la noche!) / Pero dónde el cendal, / dónde la encubridora / sierpe, el
la parada de los monstruosHe hecho los mayores esvuerzos por salir de la / multitud y hacerme notar por alguna cualidad: / ¿qué he hecho sino ofrecerme como un blanco y / mostrar a la malevolencia dónde podía morderme? / Lucio Ann
límites de la representaciónI / El mar, incomparable. / El oleaje quieto de tu desnudez / golpeando con calma este silencio / en los acantilados de mi excitación. / El cuarto está tranquilo. No hay fronteras. / Miro el escueto resplando
meditación del solitarioI / La frágil tranquilidad de un hombre solitario / tiene a veces la forma ondulada de un cuerpo nunca poseído. / Nada es entonces tan desoladamente triste / como el silencio que mana de sus ojos; / nada ta
mirando unas fotografíasDe mi inconstancia bajo a ti, / igual que quien se adentra por un prado / con una libertad no del todo insumisa. / Una implacable duración golpea / el rostro de estas horas que no reconozco / porque cruzaro
monólogo en colfax avenueEstas palabras que te escribo / piensan de modo diferente / y en otras cosas que no son tú y yo. / Pero es difícil rehuirlas. Vienen / para negarme la mudez, ser carne, / aún sabiéndose infieles / porque no s
mujer en forma de elegíaI / Pura como un enigma, / como la luz desnuda que respiro, / dime qué soy para el silencio / de esta noche de agosto, / sin milagros ni júbilo, / de este noviembre anticipado / donde el amor se anilla como fru
navegacionesI / recuerdo vagamente / que comenzaba el frío del otoño / o quizá se tratase del estremecimiento / de despertar de pronto junto a un cuerpo dormido / recuerdo el gorjeo del mirlo en el jardín / pero ¿cómo re
obscenidad de los paisajesI / Esta mañana somos dos los que observan el movimiento de las hojas, el cíclico murmullo de los primeros rostros que marchan al trabajo; dos los que miran lo impreciso de cuanto existe ajeno y nos
observaciones sobre un cuerpoI / el escenario es siempre el mismo / observa cómo el cielo cae sobre los pájaros / cómo un humo delgado anuncia el límite del día / la violencia del fuego que nos conmemora / no tienes otra desnudez / que e
paraíso clausuradoY es esta luz (los sueños de la infancia, / el vozarrón acuoso de los ómnibus, / la melancólica decrepitud / con que las olas vierten su murmullo) / tímida luz, dureza de agonía, / no la oquedad sin límites
reincidencia en el asombroder wirst wieder er / Paul Celan / Recuerdo que una vez (la muerte se había ido) / te escondiste en mí. ¿No has vuelto a preguntarte / quién soy? Densos como un perfume / nos disolvimos en el aire; nada / pud
room 2 movePor qué dudar. No temo la aventura. / El deseo no es nada sino el deseo de romper / la superficie donde habitan todas las superficies, / de hablar con un lenguaje sin pronombres ni géneros, / sin verbos e
soloSi existe un cielo, llevará tu nombre, / vendrá despacio cada noche, / se sentará a mi lado, y con el resto / de la que fue solícita ternura / quizá me ofrezca compañía. / Cómo negarme a su calor, si es tod
sucesión temporal iiEl cartel claramente la anuncia: / Prohibido. / Y lo subraya: No arrojar la basura. / Y apagadas celindas, / diminutas, sin orden. Pareces responder / a su mirada. Llevas / un bonito vestido. Sí, no empieces /
te extraño, oscuridad, mi vieja amigaTe extraño, oscuridad, mi vieja amiga, / mientras hago memoria de tu exilio insaciable, / de tu armazón endeble, de tu edad. / A través de las piedras donde el tiempo fabrica / un nombre corroído por vege
territorios de un cuerpo(Si te miro a ti, / que salga el sol o no salga / ¿qué me importa a mí? / Camarón de la Isla) / HERMOSO es el desorden de mi pensamiento. / Yo no sigo el ejemplo de los ancianos: / busco lo mismo que buscaban
territorios de un cuerpo (ii)DÉJAME ser el huésped de tu boca, / la lentitud con que el calor recorre tu desnudo. / Soy como el frío de una noche desierta, / pronto a buscar cobijo en los derrumbaderos / donde hace el nido la melanco
territorios de un cuerpo (iii)Cada nuevo clima / es, al cabo,costumbre, y yo, extranjero. / El día ha caducado / y va a empezar la oscuridad. / Déjame que me oculte junto a ti, / en el frondoso bosque de unos ojos / donde no cesa de llove
territorios de un cuerpo (iv)ESTOY tumbado al borde de tu claridad, / en la suntuosidad de una batalla / donde ninguno es vencedor, / y hasta el olor del cuarto, / donde rugen insomnes, tu apetito y mi sed, / florece sin saberlo, como
territorios de un cuerpo (vi)DESCUBRIR los motivos de la aurora / es otra forma de pensarte, / asomado a la baranda del anochecer. / En cuanto a mí, no sé, / ¿qué más puedo decirte? / Sólo que por tu causa / casi tuve el proyecto de dura
territorios de un cuerpo (vii)DETRÁS de mi silencio oíste ‘no’, / cuando quise decirte que no hay olas sin / la polilla del tiempo, su escozor, / o el duermevela de un escalofrío. / De mi antigua ambición no queda nada, / quizá no más d
territorios de un cuerpo vAPAGA las estrellas, / desconecta el sol. / Quiero adentrarme a tientas / por los acantilados de tu piel, / reconstruir sobre tu boca / las letras, una a una, / con que dar nombre al fuego, / a la locura de sab
zoey, o de qué color son las princesasLos impactos de luz no son el día, / aunque canten la vida que no sé / y haya un sol tan extraño / que aspire a serlo sin palabras, sin / viejos nombres, sin furia, sin misterio, / ese albor de la muerte do