javier salvago
a media luzVivir así: sin angustiosos sueños, / con los deseos justos y contados, / sin prisa por llegar a ningún sitio, / sin esperar de nada demasiado…, / tal vez no sea viv
ars moriendiEscribo para llegar / serenamente al silencio, / que es el morir. / Para aprender a callar, / en paz conmigo, sin miedo, / libre, al fin.
de la teoría a la prácticaFue en la costa -quizá el primer verano / de fiebre aventurera-. / Nos conocimos en la pista / de alguna discoteca, / y luego paseamos por la playa, / bajo la luna, m
esa chicaHabía renunciado, como un muerto, / a la vida, al placer. Me limitaba / a resistir -como un superviviente / el día después- cuando llegaste tú. / No hubo ningún mil
la lucha por la vidaPresiento que no soy el mejor yo / de todos los que quise ser y he sido. / He conocido otros más hermosos, / mejor amantes y mejor vividos. / -Todos, sin excepción,
me ha picado esta nocheMe ha picado esta noche / la mosca de los celos en la oreja / y quisiera saber si estás en casa / o con otro, corriéndote una juerga. / Aunque andes de puntillas / se
me recosté en tu cuerpoMe recosté en tu cuerpo, mientras tú preparabas / la comida. El contacto de tu piel bronceada / me despertó los tigres, dormidos un momento, / y sentí que sus uña
no es nada, pero dueleLa soledad no existe. / Dicen que es sólo un tema / que pone el tono triste / en algunos poemas. / Me he plantado mi abrigo / mejor, frente al espejo, / y he salido a l
poéticaAmar por el placer de amar, / pero no sólo. / Zambullirse en la vida / no sólo por el gusto de gozarla. / Probar todos los frutos / para saber qué ocultan y a qué sab
tedioEstá detrás de todo, en el fondo de todo, / estropeándolo y manchándolo todo con sus / torpes manos. / Como una araña gigante e invisible que al menor / descuido te
un vividor retirado habla del deseoEn otro tiempo fue mi huésped, / mi inseparable compañero, / mi camarada. Compartía / conmigo mesa, cama y techo. / Como al hermano que no tuve, / le confiaba mis sec
variaciones sobre un viejo tópicoLos violines de Verlaine. / Los soñados caminos de la tarde, de don Antonio. / Un viejo olor a campo. / Un viejo olor a lápices y a cuadernos. / El cielo gris. / El v