javier egea
coplas de carmen romeroDíselo, Carmen Romero, / dile que estamos aquí, / que él parece estar allí / y es aquí donde lo espero; / dile que ningún obrero / entiende que un presidente / mande gu
cuando dijiste ¡basta! era diciembreCuando dijiste ¡basta! era diciembre / y sólo tú templabas el vacío. / Pensé que nada estaba, / que se perdió contigo la llave de la vida. / Después miré a la calle
dicen que no quiere serDicen que no quiere ser / ni vendida ni comprada, / que aquí la cercan los lobos, / allá le minan sus aguas / y en sus orillas acechan / sombras de flores quemadas. / J
el viajero(De Miguel, camarada viajero con el frío) / III / Pretendieran tus ojos estos mares felices, / esta orilla encendida. / Pretendiera esta luz tu corazón viajero. / Des
entre cuatro paredesEntre cuatro paredes / comenzaba la noche del asedio / Ellos, los asesinos, / alentaban la larga collera de los perros. / El hambre por las sábanas / se agazapaba osc
epigramaSueño y trabajo nos costó saberlo: / ternura es patrimonio de los rojos. / Pero los rojos, Claudia, / en estas noches bárbaras, / sólo somos tú y yo.
epigrama 2¿Qué cómo me enamoré? / -No podrán con nosotros, le dije. / Y seguí mi paseo solitario.
espumas de la escolleraEspumas de la escollera, / Puerto de Santa María, / si Garcilaso volviera / yo sé que preguntaría / por su joven escudero / que quiso ser marinero / y se quedó en tierr
la casada infielHoy está triste el juglar / sólo canta para ella, / que también la juglaría / tiene parte en la tristeza. / Sepan que de mal de amores / nadie está libre en la tierra
lo que pueda contarosLo que pueda contaros / es todo lo que sé desde el dolor / y eso nunca se inventa. / Porque llegar aquí fue una larga sentina, / un extraño viaje, / una curva de sang
noche canallaYo no sé si la quise pero andaba conmigo, / me guiaba su risa por la ciudad tan gris. / Ella tenía en su boca colinas de Ketama / y el cielo de sus ojos me pintab
otro romanticismoTe escribo nuevamente desde una tarde helada / de esas en que nos puede el sentimiento / y la obsesión -ese pingajo de la soledad- / te derriba, te ocupa, sienta
paseo de los tristesEntonces, / en aquella ciudad / o en la intuición primera, vaga, de su cuerpo, / el pensamiento aún flotaba en bucólicos careos, / en versos aprendidos sin historia
poéticaVino primero frívola -yo niño con ojeras- / y nos puso en los dedos un sueño de esperanza / o alguna perversión: sus velos y su danza / le ceñían las sílabas, los
quizá me confundí de calle y de aventuraQuizá me confundí de calle y de aventura / pero ya me conocen sus farolas y el alba, / ya conocen mi sombra, mi canción, mi tristeza / y esta costumbre vieja de a
te trajeron de golpe los violinesTe trajeron de golpe los violines / y eras algo más rubia de lo que yo esperaba / pero bella y letal como veneno. / Y era una especie de traición tu cuerpo. / Mient