PAIS POEMA

Libros de jaime torres bodet

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jaime torres bodet

agosto
Va a llover… Lo ha dicho al césped / el canto fresco del río; / el viento lo ha dicho al bosque / y el bosque al viento y al río. / Va a llover… Crujen las ramas / y huele a sombra en los pinos. / Naufraga en
ahora
Ahora que las últimas cohortes / incendiaron las últimas praderas, / en esta soledad de mármol roto, / de lámparas extintas y de palabras yertas; / sobre un polvo que fue trubuna o plinto, / corona de palac
ambición
Nada más, Poesía: / la más alta clemencia / está en la flor sombría / que da toda su esencia. / No busques otra cosa. / ¡Corta, abrevia, resume; / no quieras que la rosa / dé más que su perfume!
amor
Para escapar de ti / no bastan ya peldaños, / túneles, aviones, / teléfonos o barcos. / Todo lo que se va / con el hombre que escapa: / el silencio, la voz, / los trenes y los años, / no sirve para huir / de este r
bajamar
Conforme va la vida descendiendo / -bajamar de los últimos ocasos- / se distinguen mejor sombras y pasos / sobre esta playa en que a morir aprendo. / Acaba el sol por declinar. Los rasos / de la luz se desg
baño
Mujer mirada en el espejo umbrío / del baño que entre pausas te presenta, / con sólo detenerte una tormenta / de colores aplacas en el río… / Sales al fin, con el escalofrío / de una piel recobrada sin afre
canción de las voces serenas
Se nos ha ido la tarde / en cantar una canción, / en perseguir una nube / y en deshojar una flor. / Se nos ha ido la noche / en decir una oración, / en hablar con una estrella / y en morir con una flor. / Y se no
carta
Amada, en las palabras que te escribo / quisiera que encontraras el color / de este pálido cielo pensativo / que estoy mirando, al recordar tu amor. / Que sintieras que ya julio se acerca / -el oro está nac
civilización
Un hombre muere en mí siempre que un hombre / muere en cualquier lugar, asesinado / por el miedo y la prisa de otros hombres. / Un hombre como yo; durante meses / en las entrañas de una madre oculto; / naci
confianza
Esta noche tu amor me penetra / como llanto de lluvia en negrura, / o, más bien, ese ritmo sin letra / que de un verso olvidado perdura; / y me torna profundo y sencillo / como el oro del sol tamizado / que r
continuidad
No has muerto. Has vuelto a mí. Lo que en la tierra / donde una parte de tu ser reposa / sepultaron los hombres, no te encierra; / porque yo soy tu verdadera fosa. / Dentro de esta inquietud del alma ansi
el puente
¿Cómo se rompió, de pronto, / el puente que nos unía / al deseo por un lado / y por el otro a la dicha? / ¿Y cómo en la mitad del puente / que a pedazos se caía / tu alma rodó al torrente / y al cielo subió la
final
Vuelves de andar a solas por la orilla de un río. / Estás llena de música, como un árbol al viento. / Has dejado correr tu pensamiento / viendo en el agua el paso de una nube de estío… / Traes tejido al a
fuga
Huías… pero era en mí / y de ti quien huías. / ¿Cómo? ¿Adónde? ¿Para qué? / Por todo lo que es vial, / ascensor, tragaluz, puerto / para fugarse del hombre / en el hombre: por la voz, / por el pulso, por el sue
invitación al viaje
Con las manos juntas, / en la tarde clara, / vámonos al bosque / de la sien de plata. / Bajo los pinares, / junto a la cañada, / hay un agua limpia / que hace limpia el alma. / Bajaremos juntos, / juntos a mirarla /
la doble
Cambiaba, a cada momento / de color y de tristeza, / y en jugar a los reflejos / se le iba la existencia, / como al niño que, en el mar, / quiere pescar una estrella / y no la puede tocar / porque su mano la qu
la noria
He tocado los límites del tiempo. / Y vuelvo del dolor como de un viaje / alrededor del mundo… / Pero siento / que no salí jamás, mientras viajaba, / de un pobre aduar perdido en el desierto. / Caminé largame
la primavera de la aldea
La primavera de la aldea / bajó esta tarde a la ciudad, / con su cara de niña fea / y su vestido de percal. / Traía nidos en las manos / y le temblaba el corazón / como en los últimos manzanos / el trino del pr
lied
La mañana está de fiesta / porque me has besado tú / y al contacto de tu boca / todo el cielo se hace azul. / El arroyo está cantando / porque me has mirado tú / y en el sol de tu mirada / toda el agua se hace
madrigal
Eres, como la luz, un breve pacto / que de colores fragua su blancura; / y en iris -como a ella- te figura / de la nieve menor el prisma abstracto. / Dejas, como la luz, un sordo impacto / de sombra en la r
mediodía
Tener, al mediodía, abiertas las ventanas / del patio iluminado que mira al comedor. / Oler un olor tibio de sol y de manzanas. / Decir cosas sencillas: las que inspira el amor… / Beber un agua pura, y en
méxico canta en la ronda de mis canciones
México está en mis canciones, / México dulce y cruel, / que acendra los corazones / en finas gotas de miel. / Lo tuve siempre presente / cuando hacía esta canción; / ¡su cielo estaba en mi frente, / su tierra e
mujer
¿Qué palabras dormidas / en páginas de líricos compendios / -o al contrario, veloces, / azules, verdes, blancas, recorriendo / los tubos de qué eléctricos letreros- / debo resucitar para expresarte, / cielo d
música
Amanecía tu voz / tan perezosa, tan blanda, / como si el día anterior / hubiera / llovido sobre tu alma… / Era, primero, un temblor / confuso del corazón, / una duda de poner / sobre los hielos del agua / el pie / de
música oculta
Como el bosque tiene / tanta flor oculta, / parece olorosa / la luz de la luna. / Como el cielo tiene / tanta estrella oculta, / parece mirarnos / la noche de luna. / Como el alma tiene / su música oculta, / ¡parece
nocturno
1 / Cierra, punto final, única estrella / del firmamento claro todavía, / la estrofa de silencio de este día / en que tu voz, por tácita, descuella. / Desde el alba lo azul te prometía, / última gota en ignic
nunca
Nunca me cansará mi oficio de hombre. / Hombre he sido y seré mientras exista. / Hombre no más: proyecto entre proyectos, / boca sedienta al cántaro adherida, / pies inseguros sobre el polvo ardiente, / esp
octubre
Ya empiezas a dorar, octubre mío, / con las cimas del huerto, ésas -distantes- / del pensamiento a cuyas frondas fío / la sombra de mis últimos instantes. / Corazón y jardín tuvieron, antes, / cada cual a s
orquídea
Flor que promete al tacto una caricia / más que el otoño de un perfume, suave / y que, pensada en flor, termina en ave / porque su muerte es vuelo que se inicia. / Párpado con que el trópico precave / de su
palimpsesto
A través de las frases / que dices, adivino las que callas / como, bajo los versos / de un pergamino antiguo -mal borradas / por la mano del monje / que para un jefe gótico miniara / en su blancura el trance
patria
Esta piedad profunda es tierra mía. / Aquí, si avanzo, lo que toco es patria: / presencia donde siento a cada instante / el acuerdo del cuerpo con el alma. / Esta voz es mi voz. Pero la escucho / en bocas d
paz
No nos diremos nada. Cerraremos las puertas. / Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío / y besaré, en el hueco de tus manos abiertas. / la dulzura del mundo, que se va, como un río…
regreso
1 / Vuelvo sin mí; pero al partir llevaba / en mí no sólo cuanto entonces era / sino también, recóndita y ligera, / esa patria interior que en nadie acaba. / Oigo gemir la aurora que te alaba, / músico litora
retrato
Tu amor es todo de ausencia. / Llegan a mi alma / -como el aroma de un jardín oculto- / tus palabras, vagas . / No sabes durar. Tu esencia / como el agua pasa. / Como el agua el alma del cielo que miras / es, s
río
¡Río en el amanecer! / ¡Agua en tus ojos claros! / Caer —¡subir!— en lo azul / transparente, casi blanco. / Cielo en el río del alba / —mi amor en tus ojos vagos— / oh, naufragar —¡ascender!— / ¡siempre más hon
ruptura
Nos hemos bruscamente desprendido / y nos hemos quedado / con las manos vacías, como si una guirnalda / se nos hubiera ido de las manos; / con los ojos al suelo, / como viendo un cristal hecho pedazos: / el c
sitio
Penetro al fin en ti, / mujer desmantelada. / que -al terminar el sitio- / ya sólo custodiaban / monótonos tambores / y trémulas estatuas. / Penetro en ti, por fin. / Y, entre la luz delgada / que filtran, por mo
soledad
Si das un paso más te quedas sola… / En el umbral de un tiempo / que no es el tuyo aún y no es ya el mío. / sobre el primer peldaño / de una escalera rápida que nadie / podrá jamás decir si baja o sube. / En
tiempo
La noche se rompía en nuestras manos. / Nos sitiaba el invierno. / Y tú estabas allí, desde la almena / de unos ojos adversos, / engañándome, irguiéndote, llamándolo. / Sin palabras. Sin gestos. / En tu mirad
túnel
Una antorcha enemiga / alumbra, mientras duermes, el profundo / túnel que de mi amor a tu alma lleva. / Con invisibles puños / ¿qué guardia la sustenta? / Quiero avanzar… Y me detiene un muro. / Pretendo ento
vaguedad
Paisaje lento de mi poesía… / ¿Ocaso? No. Más bien, tras de la lluvia, / entre el líquido verde de las hojas, / amanecer sombrío de la luna. / Ambigua luz de incienso en las volutas / de una melodía vagabun
verano
Corrí / las persianas azules de la siesta / sobre el oasis del jardín. / En la colmena del reloj / se adormeció el enjambre de las horas. / Olía a trigo de setiembre el sol. / Afuera, el ruido fresco / de la fu
voluntad
Si yo pudiera acariciarte, ¡oh fina / suavidad de la música del viento!, / en las ramas profundas de la encina… / ¡Oh, si tuviera tacto el pensamiento / para palpar la redondez del mundo, / el rumor de los
voz
Tú me llamaste al íntimo rebaño / -única voz que manda cuando implora- / mientras la burla despreciaba el daño / y florecía, en el cardal, la aurora. / Era la intacta juventud del año. / Principiaban el mes