jaime sabines
a la casa del díaA la casa del día entran gentes y cosas, / yerbas de mal olor, caballos desvelados, / aires con música, maniquíes iguales a muchachas; / entramos tú, Tarumba, y yo, / Entra la danza. Entra el sol. Un agen
adán y evaI / ?Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. / ?Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?. / ?Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos
algo sobre la muerte del mayor sabinesPRIMERA PARTE / I / Déjame reposar, / aflojar los músculos del corazón / y poner a dormitar el alma / para poder hablar, / para poder recordar estos días, / los más largos del tiempo. / Convalecemos de la angusti
amanecí triste el día de tu muerte, tía chofi…Amanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, / pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. / Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta / con tus setenta años de virgen definitiva, / tendida
amor mío, mi amorAmor mío, mi amor, amor hallado / de pronto en la ostra de la muerte. / Quiero comer contigo, estar, amar contigo, / quiero tocarte, verte. / Me lo digo, lo dicen en mi cuerpo / los hilos de mi sangre acost
boca de llantoBoca de llanto, me llaman / tus pupilas negras, / me reclaman. Tus labios / sin ti me besan. / ¡Cómo has podido tener / la misma mirada negra / con esos ojos / que ahora llevas! / Sonreíste. ¡Qué silencio, / qué fa
cantemos al dinerocon el espíritu de la navidad cristiana. / No hay nada mas limpio que el dinero, / ni mas generoso, ni mas fuerte. / El dinero abre todas las puertas; / es la llave de la vida jocunda, / la vara del milagro
casida de la tentadoraTodos te desean pero ninguno te ama. / Nadie puede quererte, serpiente, / porque no tienes amor, / porque estás seca como la paja seca / y no das fruto. / Tienes el alma como la piel de los viejos. / Resígnat
codiciada, prohibidaCodiciada, prohibida, / cercana estás, a un paso, hechicera. / Te ofreces con los ojos al que pasa, / al que te mira, madura, derramante, / al que pide tu cuerpo como una tumba. / Joven maligna, virgen, / enc
con siglos de estupor…Con siglos de estupor, / con siglos de odio y llanto, / con multitud de hombres amorosos y ciegos, / destinado a la muerte, / ahogándome en mi sangre, aquí, embrocado. / Igual a aun perro herido al que rode
cuando estuve en el mar era marinoCuando estuve en el mar era marino / este dolor sin prisas. / Dame ahora tu boca: / me la quiero comer con tu sonrisa. / Cuando estuve en el cielo era celeste / este dolor urgente. / Dame ahora tu alma: / quier
cuando tengas ganas de morirteCuando tengas ganas de morirte / esconde la cabeza bajo la almohada / y cuenta cuatro mil borregos. / Quédate dos días sin comer / y verás qué hermosa es la vida: / carne, frijoles, pan. / Quédate sin mujer:
después de todoDespués de todo -pero después de todo- / sólo se trata de acostarse juntos, / se trata de la carne, / de los cuerpos desnudos, / lámpara de la muerte en el mundo. / Gloria degollada, sobreviviente / del tiemp
dice rubénDice Rubén que quiere la eternidad, que pelea por esa memoria de los hombres para un siglo, o dos, o veinte. Y yo pienso que esa eternidad no es más que una prolongación, menguada y pobre, de nues
doña luz xviiLloverás en el tiempo de lluvia, / harás calor en el verano, / harás frío en el atardecer. / Volverás a morir otras mil veces. / Florecerás cuando todo florezca. / No eres nada, nadie, madre. / De nosotros qu
el díaAmanecí sin ella. / Apenas si se mueve. / Recuerda. / (Mis ojos, más delgados, la sueñan.) / ¿Qué fácil es la ausencia? / En las hojas del tiempo / esa gota del día / resbala, tiembla.
el llanto fracasadoRoto, casi ciego, rabioso, aniquilado, / hueco como un tambor al que golpea la vida, / sin nadie pero solo, / respondiendo las mismas palabras para las mismas / cosas siempre, / muriendo absurdamente, llora
el peatónSe dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O simplement
en las hojas del plátano un pequeño…En las hojas del plátano un pequeño / hombrecito dormía un sueño. / En un estanque, luz en agua. / Yo contaba un cuento. / Mi madre pasaba interminablemente / alrededor nuestro. / En el patio jugaba / con una r
entonces se enviaban suspiros en las rosasEntonces se enviaban suspiros en las rosas, / besos-palomas de balcón a balcón. / Pero la sucia noche revolvía alfileres, / sábanas, rezos, cruces, luto de amor. / Caras agrias, en sombra, el deseo encend
entresueloUn ropero, un espejo, una silla, / ninguna estrella, mi cuarto, una ventana, / la noche como siempre, y yo sin hambre, / con un chicle y un sueño, una esperanza. / Hay muchos hombres fuera, en todas parte
es la sombra del aguaEs la sombra del agua / y el eco de un suspiro, / rastro de una mirada, / memoria de una ausencia, / desnudo de mujer detrás de un vidrio. / Está encerrada, muerta -dedo / del corazón, ella es tu anillo-, / dis
esta mañana imaginé mi muerteEsta mañana imaginé mi muerte / despeñado en el coche o de un balazo. / Me tuve lástima. Lloré por mi cadáver un buen rato. / Hablé luego de vacas, del gobierno, / de lo caro que está la vida, / y me sentí
he aquí que tú estás solaHe aquí que tú estás sola y que estoy solo. / Haces tus cosas diariamente y piensas / y yo pienso y recuerdo y estoy solo. / A la misma hora nos recordamos algo / y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
horalLento, amargo animal / que soy, que he sido, / amargo desde el nudo de polvo y agua y viento / que en la primera generación del hombre pedía a Dios. / Amargo como esos minerales amargos / que en las noches
la cojita está embarazadaLa cojita está embarazada. / Se mueve trabajosamente, / pero qué dulce mirada / mira de frente. / Se le agrandaron los ojos / como si su niño / también le creciera en ellos / pequeño y limpio. / A veces se queda
la lunaLa luna se puede tomar a cucharadas / o como una cápsula cada dos horas. / Es buena como hipnótico y sedante / y también alivia / a los que se han intoxicado de filosofía. / Un pedazo de luna en el bolsillo
lento, amargo animal…Lento, amargo animal / que soy, que he sido, / amargo desde el nudo de polvo y agua y viento / que en la primera generación del hombre pedía a Dios. / Amargo como esos minerales amargos / que en las noches
los amorososLos amorosos callan. / El amor es el silencio más fino, / el más tembloroso, el más insoportable. / Los amorosos buscan, / los amorosos son los que abandonan, / son los que cambian, los que olvidan. / Su cora
los días inútilesLos días inútiles son como una costra / de mugre sobre el alma. / Hay una asfixia lenta que sonríe, / que olvida, que se calla. / ¿Quién me pone estos sapos en el pecho / cuando no digo nada? / Hay un idiota
me doy cuenta de que me faltasMe doy cuenta de que me faltas / y de que te busco entre las gentes, en el ruido, / pero todo es inútil. / Cuando me quedo solo / me quedo más solo / solo por todas partes y por ti y por mí. / No hago sino es
me duelesMansamente, insoportablemente, me dueles. / Toma mi cabeza. Córtame el cuello. / Nada queda de mí después de este amor. / Entre los escombros de mi alma, búscame, / escúchame. / En algún sitio, mi voz sobre
me encanta diosMe encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede por
me gustó que lloraras¡Qué blandos ojos / sobre tu falda! / No sé. Pero tenías / de todas partes, largas / mujeres, negras aguas. / Quise decirte: hermana. / Para incestar contigo / rosas y lágrimas. / Duele bastante, es cierto, / todo
me tienes en tus manosMe tienes en tus manos / y me lees lo mismo que un libro. / Sabes lo que yo ignoro / y me dices las cosas que no me digo. / Me aprendo en ti más que en mi mismo. / Eres como un milagro de todas horas, / como
mi corazón emprendeMi corazón emprende / de mi cuerpo a tu cuerpo último viaje. / Retoño de la luz, / agua de las edades que en ti, perdida, nace. / Ven a mi sed. Ahora. / Después de todo. Antes. / Ven a mi larga sed entretenid
mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo…Mi corazón emprende de mi cuerpo a tu cuerpo / último viaje. / Retoño de la luz, / agua de las edades que en ti, perdida, nace. / Ven a mi sed. Ahora. / Después de todo. Antes. / Ven a mi larga sed entretenid
mi corazón me recuerda que he de llorarMi corazón me recuerda que he de llorar / por el tiempo que se ha ido, por el que se va. / Agua del tiempo que corre, muerte abajo, / tumba abajo, no volverá. / Me muero todos los días / sin darme cuenta, y
miss xMiss X, sí, la menuda Miss Equis, / llegó, por fin, a mi esperanza: / alrededor de sus ojos, / breve, infinita, sin saber nada. / Es ágil y limpia como el viento / tierno de la madrugada, / alegre y suave y h
no es nada de tu cuerpoNo es nada de tu cuerpo / ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, / ni ese lugar secreto que los dos conocemos, / fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. / No es tu boca -tu boca / que es igual q
no es que muera de amorNo es que muera de amor, muero de ti. / Muero de ti, amor, de amor de ti, / de urgencia mía de mi piel de ti, / de mi alma, de ti y de mi boca / y del insoportable que yo soy sin ti. / Muero de ti y de mi,
no hay más, sólo mujerNo hay más. Sólo mujer para alegrarnos, / sólo ojos de mujer para reconfortarnos, / sólo cuerpos desnudos, / territorios en que no se cansa el hombre. / Si no es posible dedicarse a Dios / en la época del c
para hacer funcionar a las estrellasPara hacer funcionar a las estrellas es necesario apretar el botón azul. / Las rosas están insoportables en el florero. / ¿Por qué me levanto a las tres de la mañana mientras todos duermen? ¿Mi corazó
pasa el lunesPasa el lunes y pasa el martes / y pasa el miércoles y el jueves y el viernes / y el sábado y el domingo, / y otra vez el lunes y el martes / y la gotera de los días sobre la cama donde se quiere / dormir, /
pequeña del amorPequeña del amor, tú no lo sabes, / tú no puedes saberlo todavía, / no me conmueve tu voz / ni el ángel de tu boca fría, / ni tus reacciones de sándalo / en que perfumas y expiras, / ni tu mirada de virgen / cr
se ha vuelto llanto este dolor ahoraSe ha vuelto llanto este dolor ahora / y es bueno que así sea. / Bailemos, amemos, Melibea. / Flor de este viento dulce que me tiene, / rama de mi congoja: / desátame, amor mío, hoja por hoja, / mécete aquí e
sitio de amorSitio de amor, lugar en que he vivido / de lejos, tú, ignorada, / amada que he callado, mirada que no he visto, / mentira que me dije y no he creído: / en esta hora en que los dos, sin ambos, / a llanto y o
sitio de amor, lugar en que he vividoSitio de amor, lugar en que he vivido / de lejos, tú, ignorada, / amada que he callado, mirada que no he visto, / mentira que me dije y no he creído: / en esta hora en que los dos, sin ambos, / a llanto y o
sólo en sueñosSólo en sueños, / sólo en el otro mundo del sueño te consigo, / a ciertas horas, cuando cierro puertas / detrás de mí. / ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, / y ahora estoy preso en su sortilegio,
soy mi cuerpoSoy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen. / Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían. / Quiero deja
te desnudas igualTe desnudas igual que si estuvieras sola / y de pronto descubres que estás conmigo. / ¡Cómo te quiero entonces / entre las sábanas y el frío! / Te pones a flirtearme como a un desconocido / y yo te hago la
te desnudas igual que si estuvieras sola…Te desnudas igual que si estuvieras sola / y de pronto descubres que estás conmigo. / ¡Como te quiero entonces entre las sábanas y el frió! / Te pones a flirtearme como a un desconocido / y yo te hago la
te quiero a las diez de la mañanaTe quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres,
te quiero porque tienesTe quiero porque tienes / las partes de la mujer en el lugar preciso / y estás completa. / No te falta ni un pétalo, / ni un olor, ni una sombra. / Colocada en tu alma, / dispuesta a ser rocío en la yerba del
tía chofiAmanecí triste el día de tu muerte, tía Chofi, / pero esa tarde me fui al cine e hice el amor. / Yo no sabía que a cien leguas de aquí estabas muerta / con tus setenta años de virgen definitiva, / tendida
tlaltelolco 681 / Nadie sabe el número exacto de los muertos, / ni siquiera los asesinos, / ni siquiera el criminal. / (Ciertamente, ya llegó a la historia / este hombre pequeño por todas partes, / incapaz de todo menos de
tu cuerpo está a mi ladoTu cuerpo está a mi lado / fácil, dulce, callado. / Tu cabeza en mi pecho se arrepiente / con los ojos cerrados / y yo te miro y fumo / y acaricio tu pelo enamorado. / Esta mortal ternura con que callo / te est
tu nombreTrato de escribir en la oscuridad tu nombre. / Trato de escribir que te amo. / Trato de decir a oscuras todo esto. / No quiero que nadie se entere, / que nadie me mire a las tres de la mañana / paseando de
tú tienes lo que buscoTú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo, / tú lo tienes. / El puño de mi corazón está golpeando, llamando. / Te agradezco a los cuentos, / doy gracias a tu madre y a tu padre, / y a la muerte que n
vamos a guardar este díaVamos a guardar este día / entre las horas, para siempre, / el cuarto a oscuras, / Debussy y la lluvia, / tú a mi lado, descansando de amar. / Tu cabellera en que el humo de mi cigarrillo / flotaba densamente
vieja la noche, vieja…Vieja la noche, vieja, / largo mi corazón antiguo. / ¡Qué de brazos adentro / del pecho, fríos, / se mueven y me buscan, / viejo amor mío! / La noche, vieja, cae / como un lento martirio, / sombra y estrella, hue
yo no lo sé de ciertoYo no lo sé de cierto, pero supongo / que una mujer y un hombre / un día se quieren, / se van quedando solos poco a poco, / algo en su corazón les dice que están solos, / solos sobre la tierra se penetran, /
yo no lo sé de cierto, pero supongo…Yo no lo sé de cierto, pero supongo / que una mujer y un hombre / algún día se quieren, / se van quedando solos poco a poco, / algo en su corazón les dice que están solos, / solos sobre la tierra se penetra
yo voy con las hormigas…Yo voy con las hormigas / entre las patas de las moscas. / Yo voy con el suelo, por el viento, / en los zapatos de los hombres, / en las pezuñas, las hojas, los papeles; / voy a donde vas, Tarumba, / de donde
¡qué risueño contacto!¡Qué risueño contacto el de tus ojos, / ligeros como palomas asustadas a la orilla / del agua! / !Qué rápido contacto el de tus ojos / con mi mirada! / ¿Quién eres tú? !Qué importa! / A pesar de ti misma, / hay
¿qué putas puedo?¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla, / con mi pierna tan larga y tan flaca, / con mis brazos, con mi lengua, / con mis flacos ojos? / ¿Qué puedo hacer en este remolino / de imbéciles de buena voluntad? / ¿Q