jaime augusto shelley
a grandes vocesPor sobre los escombros llegados a las puertas del insomnio: / veinte, treinta años doblado / en las esquinas del viento, / susurrante de palabras dormidas: / pan,
anacusiaEscribía sobre el amor, / ¡Como si no tuviera otras que decir, / más importantes! / Sobre cosas que pasan, / sobre miasmas de siempre, / acerca de pólipos y amibas, y
avisoSe solicita un patio / con macetas rojas / y vaho de ladrillo recién regado. / Árboles de altura / con pájaros silvestres / que hagan su ritual de baño / y desayuno / en
el buen caminoPuedes perderte así un día de fiebre sin saber por dónde / la sangre corriendo emponzoñada puedes perderte así / un día de rabia / Éste es aún el aguerrido mundo
el cercoHabrá niebla en los tejados / Caerá como nunca sobre largas formas líquidas de luna / Tardaremos en llamarle invierno / entretenidos en el grisarse de árboles y c
falta una palabraFalta, en el desorden, / una palabra. / Falta una voz, y otra, y otra más, / en el valle de la muerte, / en la estación de los sofocos / rezumados por el fuego y la s
guía de la ciudad de méxicoDesde las Lomas Heights, / donde aún habitan, gozosos, los políticos enriquecidos, / los antiguos banqueros, con su blanca (o verde) / faz atónita / y una numerosa
he allí la vidaNo se ama mucho o poco. / Se entrega uno, decididamente, en un abrazo / que dura toda la vida / al ser que palpita en el encuentro: / puede cambiar la persona, / el s
hierro nocturno1 / Mucho antes de que estas montañas / ratas grises en la solapa aguda del sol / antes que cárceles de cieno y luz / fueran para mi espíritu domesticado / por los az
himno a la impacienciaTe andan siguiendo, poeta, las fechas / memorables de tu patria. / Te andan siguiendo / la miseria enamorada de tu pueblo, / tu libertad a culatazos, / el aire granad
jornadasEs el tiempo inaplazable, / nuestro tiempo, / avejentado mirador hombro atrás / que mira tras de sí. / Sin palabras, sin sucesos. / Dejando atrás paradójicamente la m
la sillaSi tengo que mirar un día / la silla como la miro ahora / y tengo que callar a los poetas / para decir tan sólo / es negra / (Y una callejuela de árboles suntuosos / se
los pájarosChillaron los pájaros / desorbitando su silencio de altas copas / Descendieron cóndores y cuervos de aceradas plumas / Cientos de voces desencajadas por la ráfaga
mariposa azul emprende vueloEsa mañana de luz encrucijada / lo vivido del polen, / el ansia en convulsión / y un abrazo que parece ser el último, / dejaban cristalinas / casi transparentes velad
nostalgia del puertoAgotado por la furia, / estaba en mí cantar alegría, / traer al papel un paseo / después de los mariscos con cerveza / y el café de la Parroquia, / aspirar los olores
patria amaneciendoDe la semana escoge / algo / venido de lunes / con vaciedad atropellada. / Di que esa mañana / saliste a la calle buscando decir, / dejar de lado, / estallar con todos, / c
patria traicionadaHilo tan delgado casi siempre se rompe. / Suelo tan ligero cualquier sobresalto devora. / Costra seca que sin desear anda desnuda. / Ombligo roto y vuelto a pegar
por amorHe aprendido de ti / Que no basta el gesto ni la acción / Que el amor no basta / Ni la inteligencia / O el susurro exacto / Aun más / Que la ternura / En ciertos casos sa
rencor al olvidoMezclado al aire tibio / y sosegado con que duermes / resuena el eco de otro aliento, / tembloroso en la distancia / mas fresco en el hurgar / de mi memoria cavilante
réquiemHundo mis vocales piernas / en la espesura álgida del año / y callo: escucho. / Y una sombra a dos, / caídas en la prisa de su sueño, / abren llagas de insatisfacción
sombrasDespués de los cuerpos van las sombras / Átomos dispersos que se encajan / en los pisos las paredes / que estallan en los bordes dilatándose / vuelven y se quedan e
tiendo la manoTiendo la mano ahora, / no la azoto, no la empuño, / no la doblo, / tiendo la mano ahora que estoy. / Si te digo que voy en calma, / miento. / Todavía abogo por las uña
victoria es tiempo de ladronesCanto 10 / Victoria, sí, sentido sobre la razón, / madre de instinto, ser de mis espacios, / fin de todos los tiempos y principio / de todo lo que crece, nada y vue
vigilias1 / Quise que me conociera / como realmente soy. / Dejé atrás / todas las trampas. / En estado de alcohol / grité, imploré, ofendí; / vomité dolor y miedo / sobre su regazo
y ahora, quéAntes lo creí / pero ya no. / El amor no es asunto de dos / ni de tres; / esto nos concierne a todos. / Si beso tus labios, / si nos decimos, adiós, / mi vida, / habrá siem
yalentayQueda mucho de las sombras primeras. / El sol, espejo y humo, erecto, / achica su ojo tutelar y se mece, / inconforme, sobre las cosas de barro. / Yalentay, ensimis