iván bethencourt
año nuevoLas cenizas del fin del mundo vuelven a materializarse, / lo hacen amparadas en la callada quietud del nuevo año, / en sus rescoldos silenciados de alcohol y hu
arena y juegoUna marea como un grito deshilachado / de cabellos blancos / se ha retirado de la playa / y ha borrado todas las huellas visibles del mundo; / la arena ha vuelto a
barrancoEl aliento de la tierra / me conmovió desde su latido profundo; / fue un soplo gélido que subía por angostos tabiques corporales, / húmedo y quejumbroso como el r
cancioncilla del rey magoFue durante la madrugada / que el milagro se obró, / emergiendo de la nada / un Rey Mago se presentó. / Nadie lo vio entrar, / nadie se percató, / abriendo la puerta de
cariciaMe he despertado y me he dicho: / «es demasiado temprano para escribir un poema». / Apenas había amanecido, / pero regresé al mundo después de una noche deshilach
claroscuroLa mañana me retiene / en una expectativa de luces y sombras, / de medias verdades y medias mentiras. / Las nubes me decían en secreto / que debía renunciar a estab
claustrofobiaLos sombríos habitantes de mi cama han marchado / y por fin llega la paz, / ahora, en esta radiante luz de invierno. / El otoño triste vino cargado de espejos / y y
culpaInocentes, acaso ¿no somos todos inocentes? / ¿No podemos ser testigos del mundo / y proclamar, solo porque existimos, la prístina verdad / de nuestra inocencia? /
cumpleañosTu ausencia se anunciaba como un susurro áspero / en el oscuro semblante de la madrugada. / Mi sombra durmiente temía recuperar la consciencia / en el día en que
de nuevo la lluvia (y tú)La lluvia arreciaba desde del mar, / desde detrás del horizonte, / nubes de lluvia como murallas ciclópeas, / conquistando la tierra desde un cielo fantasmal, / arr
desiertoEl espíritu de la tormenta residía aún en el mar / cuando el dios sol perforó el cielo desnudo; / emergió del horizonte con aire majestuoso / y reinó finalmente s
distanciaInvierno, aterido invierno; / viento, proceloso viento; / mar, encrespado mar. / ¡Tormenta, tormenta, tormenta! / Quiero adentrarme en la tormenta, / dejar que traspa
dulceLos fantasmas de la soledad / han abandonado de nuevo sus rincones, / convertidos en serpientes y parásitos trepadores / encaramados a mi trémulo cuerpo, una vez
el fin¿No es hoy cuando todo termina? / —Sí, en este preciso instante. Aquí, ahora. / Una vez y otra. / Pero ¿es necesaria la medida de un año? / —Un año, un siglo, un se
el frío que no cesaEl pequeño habitante de la casa / se arrebuja de frío con el lomo arqueado, / deambula inquieto de una habitación a otra: / el pequeño habitante de la casa, / en la
esperanzaLas estanterías de los supermercados están hambrientas, / polluelos de cuco famélicos en un nido, / sus picos abiertos de par en par en un frenesí estéril, / enja
evasiónSabes, amor, que siempre he querido huir al mar, / quizás porque es a él donde siempre vengo a buscarte, / como hoy, en este día de nacido invierno. / He deseado
irrealidadHoy me he levantado con un oscuro presentimiento: / este día ya lo he soñado. / No sé qué edad tenía, / pero era mucho más joven; / alguien con quien hablé me lo di
la verdadGrises sombras se proyectan / sobre un gris semblante anubarrado de incertidumbres; / todos los poros del día supuran el color gris, / en realidad, la negación de
limboUn cálido sol de invierno ha tejido sobre el cielo / una reverberante cortina de irrealidad; / ahora es un mundo renacido y extraño, / como el de ayer, / en el que
limpiezaLos espíritus de la casa observan inquietos / desde la penumbra de los rincones, / sus semblantes preocupados se desperdigaban / por el suelo abandonado de las es
lluvia en la montañaHoy he ido donde nacen las nubes, / al encuentro del cielo, / allí, donde todo comienza como un simple balbuceo / en la poesía subliminal del viento. / El mundo en
madrugadaNunca he logrado reconciliarme con la noche, / me han aterrado desde siempre sus esquivas metamorfosis, / sus oscuras sinrazones en el tránsito del tiempo: / una
meditaciónLa quietud me ha enseñado / que el espíritu no puede ser del todo prístino, / en su atadura sináptica a la solidez de la tierra, / convertido en luz transparente
mi tío carlosUn día brillante despuntaba / entre los repliegues de la imperceptible llovizna, / todo está dispuesto para el gran milagro, / como una ofrenda a los dioses del t
navidad¿Naciste, Señor, en la hoguera de este sol / que da inicio al invierno? / Antes ¿no ardía en él la potencia de dioses más pretéritos? / ¿No será, pues, que tan so
ofrendaLa llama de una vela, amor, / para apaciguar los espíritus de la casa, / y jazmines blancos perfumados / para purificar la nostalgia adherida a sus rincones. / Es d
oleajeHoy he querido buscarte en las aguas del mar, / un presagio de espesura violácea en el cielo / me ha empujado a tu encuentro. / Arreciaba un viento de grises somb
penumbraUn frío mineral se ha instalado en mis huesos, / palabras acuosas se deslizan y gotean en alguna parte: / mi cerebro desgrana los mensajes furtivos / que aletean
preludioFue en un día de lluvia, amor mío, / de alas de acero rotas sobre el duro asfalto, / allí, de pie, mis ojos se atornillaron a una puerta, / una puerta por la que
presagioUna luz exangüe asoma por una comisura del cielo, / mi consciencia está encadenada aún a la densidad de la noche, / flotando medio dormida contra un cielo laten
prisiónEra un mundo gris, / de grises silencios, / un mundo gris como una uniforme montaña de cenizas. / El gris se reflejaba en la pupila de los hombres encarcelados, / e
reuniónSi alguna vez tienes que recordarme, / recuérdame como poeta, / aquel que calla y observa sin ser visto / en un rincón cualquiera, / viajero en la periferia de la d
rima del martes 13Ni te cases ni te embarques, / pues ¿no sabes que es martes?, / y para colmo resulta ser trece: / ni despertar la pena te merece. / Libre merodea la mala suerte, / es
santos inocentesLa maldad de los hombres / dormía hoy en el algodón dulce de las sábanas blancas, / acurrucada en el duermevela al borde de la realidad; / intenté muñir alguna me
tempestad y lluviaMis párpados se revuelven en la pastosidad del duermevela, / anegados en el légamo de un lento despertar; / un hondo dolor habita en el quejido del viento, / y so
todavía inocenteLa niñez sigue adherida a la piel, / aunque ha pasado un día. / La multiplicidad del universo nos impide tener razón, / y la exactitud de los juicios / cae con estr
torbellinoLuces de Navidad perforan surcos diminutos / en la epidermis de la noche, / bocanadas coléricas de sal han anegado las agujas del reloj / y en las calles se abren
tormentaEl viento desarrapado del sur / la anunciaba calladamente desde días atrás, / mientras el mar desraizaba la arena de su fondo / y amontonaba castillos en la crest
tu llegadaVen, amor, / siento ya en el farfullar del viento, / en la voz del invierno que barre las calles, / tu abrazo alrededor de mi cintura. / No tardes, amor, / regresa co
tu recuerdoEl tiempo se escurrió entre las fisuras / desde sus dimensiones contiguas, / las cosas quedaron como atornilladas unas a otras, / retenidas en una gran telaraña / h
vísperaEl último día es también el más largo, / como sucedió con el primero, / una sombra en la llanura del atardecer, / alargándose hasta que se anula a sí misma / con la
vocesSi alguna vez has dormido en una prisión / llevarás para siempre grabadas en la piel / sus duras reverberaciones. / Ya no podrás curarte. / Te habrás asomado a un a
vuelve la lluviaVuelve la lluvia / desde otra dimensión del mundo, / dueña mía, / dueña de la lluvia. / Su cadencia constante / ha puesto orden en mis desvaríos oníricos. / «Despierta,