ismael enrique arciniegas
a solas¿Quieres que hablemos?… Está bien… empieza: / Habla a mi corazón como otros días… / ¡Pero no!… ¿qué dirías? / ¿Qué podrías decir a mi tristeza? / No intentes discul
delirium tremensLlegaron mis amigos de colegio / Y absortos vieron mi cadáver frío; / «¡Pobre!» exclamaron, y salieron todos… / Ninguno de ellos un adiós me dijo. / Todos me abando
el último cantoAl través de las brumas y la nieve, / En el rostro el dolor, la vista inquieta, / El pie cansado vacilante mueve… / Allá va, ¿no lo veis? ¡Pobre poeta! / Sobre el h
en coloniaEn la vieja Colonia, en el oscuro / rincón de una taberna, / tres estudiantes de Alemania un día / bebíamos cerveza. / Cerca, el Rhin murmuraba entre la bruma, / evoc
en el silencioCortina de los pilares / es la enredadera verde. / ¡Cuál se amontonan pesares / cuando la ilusión se pierde! / ¿Ya olvidaste la canción / que decía penas hondas? / De u
en marchaAl distinguido poeta mejicano Justo Sierra. / Al porvenir con paso giganteo / Avanza ¡oh Juventud! ¡Sonó la hora! / Potente, de la sombra enervadora, / El pensamien
en sueñosYa aspiro los aromas de su huerto; / Las brisas gimen y las hojas tiemblan. / Cuán bella ¡oh luna! a nuestra cita vienes… / Sueña, alma mía… ¡sueña! / Herido traigo
éxtasisLeía y meditaba. Era la hora / En que el alma en la carne se agiganta. / El sol caía en la naciente sombra; / La tarde se apagaba. / Meditaba, y mi espíritu subía, /
hojeando un libroDe láminas un libro yo hojeaba, / Y en un extremo de la sala, Lola, / Junto a su madre ?que también cosía? / Cosía silenciosa. / De pronto «¡Watherloo!» dije en voz
la flauta del pastorUna flauta en la montaña… / es la flauta del pastor… / la luna los campos baña… / ¡Vuelve el antiguo dolor! / Esa música que viene / un recuerdo a despertar, / ¡cuán ho
las garzasSe aleja el barco. Luz de madrugada. / La aurora alumbra el peñascal sombrío, / y de garzas el vuelo ligera bandada / tiende en la quietud del río. / En sus alas la