PAIS POEMA

Libros de irene sánchez carrón

Autores

irene sánchez carrón

al final
«Los ojos ven, el corazón presiente.» / Octavio Paz / Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo, / que se puede no amar de repente y no duele. / Duele el amor si pasa / hirviendo por las venas. / Duele la
amanecer
Mientras duermes te miro. / Me recuerdas / el frío de las fuentes en los labios, / el prado debajo de la espalda, / la indescifrable danza de las nubes, / el dulce sabor de diminutos dedos en la masa, / la ti
carpe diem para un amante indeciso
No entiendo tus palabras / ni los goces que ofreces / siempre para más tarde, / siempre un poco más lejos, / como una cena fría / tras el castigo impuesto. / Sólo sé dar razón de aquí, / de este momento, / de tus
de senectute
Cuando yo era muy niña / las viejas se peinaban como diosas. / Me gustaba acercarme y contemplar / el sencillo ritual de cada día: / las viejas, sentadas a la puerta, / esperaban tranquilas a sus hijas / que
el agua ciegamente
La costumbre me trae hasta tu cuerpo / o la necesidad de los planetas. / Esa costumbre ciega de semilla, / la que hace descender por las gargantas / el agua ciegamente, / la que guía a las aves migratorias /
el escondite
Tengo miedo. / Jugábamos al escondite. / Yo me ocultaba / y tú me perseguías. / Pasaron largas horas / y tú no me encontrabas. / Pasó la primavera, / se esfumaron los largos días de verano / y vino el otoño con s
el poeta aguarda, impaciente, la llegada de alguna musa
Que alguien recomponga los jarrones / rebosantes de rosas. / Necesito más luz / sobre el brazo desnudo que ahora escribe. / Los libros, que se vean desde todos los ángulos. / Unas hojas tiradas por el suelo
el sur, el sueño
Todo se ha ido borrando tiempo adentro / y he vuelto al sur inmóvil de la siesta. / Tú tal vez dormirás en la penumbra / de altos techos de cal. Te estoy buscando / entre el calor sin horas de la tarde / mi
en los parques
En otoño era fácil darnos a la emoción / de deambular sin rumbo y disfrutar pisando / las hojas en los parques. / Fue antes de que supiéramos que sólo caen las hojas / secas, envejecidas, amarillas y muer
equipaje
Mantén, camino, tú, la esperanza. / Van cayendo los días / en las secas cunetas de mis años, / pasan las estaciones, / otros son los viajeros que hoy marchan a mi lado, / ha caído algún árbol que estuvo ant
escultor con estatua
Duermo bajo tu luz y me despierta / un eco de latidos que viene de muy lejos. / Dejo caer mis dedos / por el caudal crecido de tu inmóvil cabello / y acaricio tu rostro, / tus mejillas, tus labios, / con mis
geografía
«Eres libre» -dijiste. / Yo te miré en silencio / con la expresión absurda / de esas viejas muñecas / que se pierden un día / tras haberse arrastrado / por todos los caminos / sin rumbo de la infancia. / «Puedes
infancia
Soñaba el corazón… / ¡Oh sueños de la escuela! / Concha Méndez / Calles estrechas, / balón, / cristales rotos, / la rodilla escociendo sobre el suelo, / última fila en clase, / solitarias vocales buscando consona
ley de vida
No pudrirse: / imposible deseo de las frutas. / No pararse: / ambición y condena de las fuentes. / Los pastos van cerrando / el camino sin nombre del collado / por el que tú volvías. / Conozco bien las piedras /
los obstinados
Al fondo de rincones escondidos / crecen flores ocultas entre hierba. / Hay raíces clavadas a la piedra / que aguardan impertérritas la lluvia. / Al sur del los veranos agostados / se oye la seca espera de
manos pintando en una cueva
Pasas las horas mirándote las manos. / En esta oscuridad tus manos son el fuego y las antorchas. / Hay un presentimiento que roza las paredes de tu alma. / Tus manos se parecen a árboles desnudos, / a rut
mensaje de robinson a todos los náufragos
No hay certezas detrás de tanta espera. / Náufragos que pobláis cualquiera de las islas / de este mar de silencio, transcurridos los años, / admitid de una vez que habéis sido olvidados. / Quizá pasaron b
motel, money, murder, madness
Todas las calles de aquella noche iban al cielo. / Ella surgió del fondo de su vaso. / Quiso beber con él sin prisa. / Quiso saber su historia / mientras le deshojaba el corazón. / Más tarde / le pidió con lo
mujer madura que contrata una cita
“Ante a ficçao da alma / E a mentira da emoçáo” / F. PESSOA / Nos movemos con tanta soltura. Nuestra elegancia es tal. / Gira a mi alrededor para que yo, detenida en mi espacio, te contemple
oráculo
No cruzaste aquel puente / y su remota voz de musgo / se enredará por siempre entre tus pasos. / Te dio miedo bajar las escaleras / y un negro precipicio de peldaños / se abrirá a tus pies cada mañana. / Desd
personaje a punto de cruzar la calle
Qué nostalgia infinita nos acecha / ahora que las ventanas sólo son / rectángulos vacíos de cristal y madera / contra la densa niebla de la tarde / y el otoño ha llegado / tras esa larga enfermedad que es e
razones
Y porque estamos solos empezamos un verso. / Porque sentimos frío acercamos las manos / al calor de unos seres imposibles y bellos / que nos prestan sus ojos para observar el mundo. / Porque tenemos miedo
reflexiones previas a la siguiente escena
El verdadero mérito de muchas acciones consiste en saber esperar. / Saber esperar es, en muchos casos, uno de los grandes méritos / de ser hombre. / Es preciso especializarse en esperar / un turno, / un día
silueta detrás de una ventana
Que no sepa la rosa que la miras / ni sepa nunca el agua de tu sed. / Que las nubes / no se sientan flotar / en el azul profundo de tus sueños. / Que nunca sepa el mar / que palpita tu ser al ritmo de las ola
sin edad
Hoy sueño que caminas a mi lado / y juegan en el suelo nuestras sombras / como gráciles aves sin edad. / Y la sombra sin edad de tu mano / acaricia un lugar en el suelo / donde podría estar mi corazón. / Y la
tienda en casa
Reciba, sin gastos de envío, / su sonrisa restaurada y blanqueada, / fácil de montar, / sin baterías, / biodegradable, / autoadhesiva, / inodora, / a prueba de bombas, / retransmisiones bélicas en directo, / genoci
una mujer madura que contrata una cita
Nos movemos con tanta soltura. Nuestra elegancia es tal. / Gira a mi alrededor para que yo, detenida en mi espacio, te contemple. / Ahora quieres quemarte y por eso te acercas. / Finjo que no te veo, ju