ida gramcko
amor invalidándonos reflejo…Amor invalidándonos reflejo / para trocarlo en cómplice sumiso. / Estupor, reto añejo, / humillación en ámbitos de hechizo / donde el tocado, el tímido, el perplejo / padece culpa y huele paraíso
arráncame las áridas raícesArráncame las áridas raíces / déjame suspendida en el espacio, / entre los vientos firmes. / Allí se está como en un gran regazo / maternal y sin límites. / Déjame con los pájaros, / indagan lo invisible. / ¡Ah
atienda aquel que dijoHallar dicha y sosiego / en un sueño beatífico y tranquilo; / atienda a lo que digo y lo que creo. / ¿Sabes, nocturno amigo, / a qué cosa en verdad llamamos sueño? / Atiende, hermano mío, / sin pena y sin rec
cámara…Cámara / de cristal / mi lágrima. / Y el mar. / Y alcoba pálida / mi sollozo. / Mundo de celofán. / Pecera de hondo / movimiento estelar. / Niebla de otoño. / Y algo más / que naufraga en mi llanto misterioso.
caracol, el hermanoCaracol, el hermano / el mismo yo, mas caracol. Concisa / su forma sigue sin barniz ni estrago / para que el hombre sufra un alma rica, / un alma suya en el vellón y el gajo, / íntima, inmensa, siempre en s
el cuervoSolo quedan, roídos, los peldaños / de una escalera en sombras; / una percha que incita con los garfios / de dos cuernos agudos, y unas ropas / sobadas por el tiempo y el espacio / y ausentes de calor y de
en lo quebrado un ámbito comienzaEn lo quebrado un ámbito comienza / nueva modalidad se imprime al mundo. / El dolor ya tan diáfano destrenza / venas que vibran; vástago rotundo / cristaliza en lo cárdeno, condensa / lo que quemó. Sin dejo
estar afuera es como estar adentroEstar afuera es como estar adentro / de inagotable intimidad creadora. / No es perder cuerpo, es descubrir un centro / mayor que lo interior que nos demora. / Estar afuera, a pleno sol, al viento… / La noch
esto soy todavía…Esto soy todavía: / un sosiego turbado por las lágrimas. / Esto fui: una pupila / húmeda, abierta y ávida. / Esto he de ser: el llanto mientras viva. / Un erguido sollozo me levanta, / me hace andar en las cu
hoja secaTu mínima mortaja puede cubrir mi rostro cuando muera; / tu mínima mortaja movida por el soplo / de la brisa, hoja seca. / Toda la sangre humana, todo el amor y el odio / caben en la columna vertebral que
la bella durmiente del bosque¿Desconoces / el milagro de la Bella Durmiente? / Mira tu corazón, íntimo bosque / donde ella está dormida— ¿Para siempre?— / Hasta que una manzana, un beso, un nombre / la despierten. / —¡Ah, párpado sin luz
la mariposa disecadaEras en el jardín, sobre los ramos, / ensueño real que aprisionara un niño / en un cesto de mimbre que su mano / agitaba por sendas y macizos. / Hoy eres cromo rígido del campo, / un paisaje minúsculo en un
la piedra cae el fondo. así caen todas…La piedra cae el fondo. Así caen todas / las piedrecillas. Un día, algo que remueve / las aguas las hace correr, precipitarse, / abriendo heridas en la fina arena. El / agua toda es llanto. Pero un rayo d
lo absolutoLo absoluto / no contiene recodo ni aledaño. / Libérrimo de pájaros y fruto, / de la escarcha o el pétalo del año. / Opuesto a ese despliegue disoluto / del cuerpo, de la cauda, del castaño. / Librado de lo m
no, la tierra no podrá ser la tierraNo, la tierra no podrá ser la tierra, / ni la muerte podrá ser la muerte, / ni la vida la vida, / hasta que mi alma no haya conocido toda / la espantosa pesadilla, / y no se haya internado hasta la entraña /
nunca amaste los pájaros. es cierto…Nunca amaste los pájaros. Es cierto. / Ni los niños que huyeron de tu sombra / ¡crucifijo del hombre contra el cielo! / Se deshizo la ronda / en el jardín; volaron los insectos; / después, las mariposas… / Só
paisaje al fondo de un espejoEstaba exhausta del paisaje eterno: / el mar, una cigarra, una columna, / yo, asomada a las aguas del espejo. / (La cornucopia era una crencha rubia). / Mirándome la frente y el pañuelo / en ascensión a las
plegariaNo te puedo nombrar. No tienes nombre. Eres lo que se siente. Nunca lo que se explica. ¡Oh mi Absoluto Amado, a quien descubro ahora sin que ninguna forma lo limite! Perdóname la antigua reflexión
tela de araña¡Oh, bailarina del desván, comienza! / La música del viento toca el arpa / carcomida y sin cuerdas. / Descorre el polvo su cortina opaca; / se encienden las luciérnagas. / ¡Oh bailarina del desván! Ya danza
tú, párvulo indefenso…Tú, párvulo indefenso, / encuentras cómo reventar el labio / para vengar con testimonio intenso, / el bello, el denso, / el increíble agravio.
vozHay alguien que llama desde remotas cimas, / hay una voz profunda que me pide estar cerca. / Los aires se arremansan en corrientes continuas / hasta fundir los ecos en la dormida piedra. / El camino es un