PAIS POEMA

Libros de ibn sara as-santarini

Autores

ibn sara as-santarini

admonición
Oh tú que escuchas a quien llama a los coperos, / cuando gritan las canas y la edad, / anunciando la muerte; / si no oyes la llamada al arrepentimiento, / ¿para qué crees que en la cabeza tienes / esas dos
aprensión
Siempre miro tu rostro con aprensión: / eres el agua clara donde abundan / los cocodrilos.
boca deforme
Hasta el fin de los tiempos / alabaré sus dientes. / Cuando los miras, ante tus ojos aparecen / como una de las muelas de pulir. / Dirías que los genios de Salomón / construyeron su boca, como Palmira, / con
castidad
¡Cuántas veces ha venido a visitarme / en una noche oscura como su cabello, / y se ha quedado junto a mí / hasta la aurora, clara como su rostro! / Bebíamos juntos / y era el amor udrí nuestro tercero / cuand
censura de la época
Que el hombre libre permanezca / en moradas indignas es signo de flaqueza: / parte, y si no encuentras hombres generosos, / tendrás que seguir yendo / detrás de hombres mezquinos.
desengaño
Los hombres, ignorantes,glorifican al mundo, / a sus ojos magnífico, siendo despreciable, / y combaten por él unos con otros / como los perros se pelean por un hueso.
el infierno después del paraíso
El que fue paraíso de la casa / se fue, y en su lugar vino el infierno: / heme aquí desdichado después de venturoso. / Llegó el ocaso del sol / y le siguió una negra noche.
el mal aliento
Uno con mal aliento habló / y los presentes exclamaron: / ‘ Pedorreó el muchacho’. / Y yo les dije: ‘ Marchaos sin demora; / el pedo es el heraldo de la mierda’
el rubor
Es un joven delgado que, en su manto envuelto, / se diría una rama flexible retozando / al soplo de los vientos del sur. / Su rostro he visto en el espejo de mi fantasía / y he limitado el efecto de sus o
epigrama
La elocuencia reparte sus dones / entre los poetas y vosotros; / reparto injusto, favorable a unos / y contrario a los otros: / cuando recitan fluye de sus bocas / la miel de las abejas, mientras sus aguijo
hermosura fatal
Oh, tú que me atormentas, cuando eres dueño mío, / ¿qué quieres con dañarme y torturarme? / Causas admiración por tu hermosura, / mas en ti la muerte se une a la belleza / como al brillo en la espada y en
invitación 2
Oh tú, en quien concurren las virtudes, / incapaces aún de concebir tu esencia, / en el cuello de la nobleza / el collar de nuestra amistad / no tiene perla central: / ven a serlo tú.
invitación i
Oh diadema en la frente de la gloria, / perla central en el collar de las nobles acciones, / tú, cuyos beneficios se levantan / como estrellas brillantes en el cielo / de la prosperidad, / las constantes ll
la berenjena
Redonda y agradable al gusto, / agua abundante la alimenta / en todos los jardines; / y tal como el peciolo la sustenta / parece el corazón de una oveja / en las garras de un águila.
la espada
Es una lámina brillante / donde se encuentran los caminos de los astros / aunque sobre ella nadie, / desde que existe, ha caminado. / Purificó la paja su fulgor / y ahora es un agua / en cuya superficie arde
la muerte de una hija
Oh muerte, has sido compasiva con nosotros, / y has vuelto a visitarnos. / Benditos sean tus hechos, dignos de gratitud, / pues has traído abundancia y has cubierto / algo que había que ocultar; / hemos cas
la vejez
¿Qué excusa puede haber? / No, no la tiene un hombre de setenta años / de pasión inflamado: / era agua, / pero en el vaso de la vida / el tiempo no ha dejado / más que heces.
los impuestos
Si no existieran los impuestos, / saldría de la miseria, / y las vicisitudes de la fortuna / no se presentarían a mi mente. / Dicen: ‘ Son los impuestos’. Y les digo: / ‘Quitad im y serán pústulas en los oj
meta inalcanzable
Con empeño busqué agradar a los hombres, / pero satisfacerlos / es una meta inalcanzable. / Creo que la templanza es un tesoro / para el buen caballero / y la piedad es la virtud / donde mejor depositar la co
noche oscura
¡Qué negra noche! Se diría / que el Tiempo la ha alargado sumándole su vida / y, vuelve, al terminar, a su principio; / habla la gente de su longitud / cuando sólo el crepúsculo ha pasado. / La sombra de la
poema del fuego no. 4
Llega hasta ti en su cálido brasero, / radiante en medio de la oscuridad. / Cuando su frente brilla en la negrura, / las tinieblas se visten / del delicado velo de la luz. / ¡Oh qué hermosura! Sus costados