humberto garza
acuarelaRespirabas en mí, en mí; pero muy dentro, / como los tiernos brotes de una planta pequeña. / El aire de tu vaho llegaba al pensamiento / dándole vida al canto del pájaro que sueña. / Corrías en la sangre
agoníaDondequiera, ya no es alguna parte, / ya no es hotel ni plaza ni alameda, / ya no es un restaurante / ni una casa friolenta / donde todos acechan, / amargando el frescor de la sorpresa. / Se terminaron todos
deseoHoy mi halcón degollador / en las embriónicas aguas / busca espiritosa noche / para clavarle las garras. / El crimen del paraíso / siendo negro y siendo blanco, / es congruente silogismo / entre Sanguinario y S
diluvioAyer fui con los curas de mi pueblo / a exorcizar el angustiado azogue / del misterioso rostro de tu espejo. / Se disfrazó la rosa con tu nombre / en la frase más triste que han escrito / mis manos, al lleg
evocaciónNos amaremos más cuando la hierba crezca / y envuelva los caballos que asustaban al aire, / y envuelva aquellos potros que iban cual cometas, / convulsionadamente, en un macabro baile. / Le robaré tus bes
mañanaNo bordaste el pañuelo / que te pedía, / voy a marchar sin él / por esta vida. / Si llego al cielo / no llevaré de ti / ningún recuerdo. / Todos están cantando / mientras te busco / entre los ruidos grandes / que hay
marinaSurgías como hada en el silencio / de mi deseo amargo, / tu piel iridiscente semejaba / divina flor de mayo. / Mis ojos perseguían tu mirada / y el rumor de tus labios; / rompía los hechizos de la noche / con a
morfinaA todo renuncié por ser tu amigo / cuando eras flor de luz y de sorpresa; / mi confesión, tal vez no te interesa, / yo, de todas maneras te la digo. / Tu sinfonía de nardos y castigo, / mi piel rasgada en e
profecía a una moderna penélopeNegarás para siempre los recursos alternos / y espiarás, en el agua, galaxias reflejadas. / Escucharás secretas canciones de los remos / y suspiros de naves bregando en la distancia. / La patrulla distant
sin rumboVamos sin paradero como todas las cosas, / tropezando en los cuerpos de minutos vacíos; / nos oprime el rumor más actual de las rosas / y el faraón vehemente que oprimió a los judíos. / Enloqueció la noch
sólo yoSe van muriendo tus palabras, / el viaje termina sin tu voz. / ¡Sólo yo! / ¡En el peñón altivo de tu alma, / en el silencio grande de tu alma, / ¡Sólo yo! / Tu mano cruza por el aire y deja / vorágines de amor
sueñoVoy a dormir de nuevo, en el penacho negro / que llevan en la cresta aquellas nubes altas. / Voy a escapar del mundo y a disfrutar el sueño / que nos brinda el descanso que ya nunca se acaba. / Voy a deja
transformaciónEmergeré apacible, en el mundo del sueño, / con el rostro azotado por aires fantasmales, / y vagaré en el cielo, cubierto de silencio, / llevando entre mis ojos las hogueras de antes. / No tendré ya la fi
yo no quisiera cantarYo no quisiera cantar / porque mi voz ha dejado / un rastro de sombra negra / en el blancor de tu paño. / Por ti, me volví poeta, / por ti, recorrió sonámbulo, / y en total desequilibrio / el trote de mi caball