horacio
a delioAcuérdate de conservar una mente tranquila / en la adversidad, y en la buena fortuna / abstente de una alegría ostentosa, / Delio, pues tienes que morir, / y ello a
a la fortunaOh diosa, tú que riges la grata Ancio / y eres capaz, con tu presencia, de elevar / a un mortal del peldaño más bajo / o trocar en exequias las soberbias victoria
a la fuente de bandusia¡Oh fuente de Bandusia, más clara que el cristal, / digna del dulce vino puro! Mañana, y no sin flores, / te inmolaré un cabrito, cuya frente, ya hinchada / de su
a licinioMás rectamente vivirás, Licinio, / si no navegas siempre por alta mar, / ni, mientras cauto temes las tormentas, / costeas el abrupto litoral. / Todo el que ama una
a mecenas¿Por qué me quitas la vida con tus quejas? / Ni a los dioses es grato, ni a mí, / que mueras antes, Mecenas, tú, / pilar mío, toda mi gloria. / ¡Ah! Si una fuerza p
a melpómeneTerminé un monumento más perenne que el bronce / y más alto que las regias Pirámides / al que ni la voraz lluvia ni el impotente Aquilón / podrán destruir, ni la
a torcuatoHan huido las nieves y ya vuelve / el verdor a los campos, el follaje / a los árboles. Muda la tierra su destino / y los ríos decrecen y fluyen por sus cauces. / La
el don de la musaA aquel a quien miraste, Melpómene, al nacer, / con ojos apacibles no lo ensalzará púgil / el esfuerzo en el Istmo, ni un fogoso caballo / lo conducirá vencedor e
el viaje de virgilioQue la poderosa diosa de Chipre / y los hermanos de Helena, lucientes astros, / y el padre de los vientos te guíen, / y sople el Yápige favorable, / oh nave que me
la nave del estado¿Te llevarán al mar, oh nave, nuevas olas? / ¿Qué haces? ¡Ay! No te alejes del puerto. / ¿No ves cómo tus flancos están faltos de remos / y, hendido el mástil por
me evitas, cloe, como el cervatillo…Me evitas, Cloe, como el cervatillo / que por desviados montes busca / a su asustada madre, no sin vano / temor del aire y del follaje. / Si se agitan al viento las
mientras que te agradaba…«Mientras que te agradaba / y ningún otro joven preferido / rodeaba con sus brazos / tu blanco cuello, / florecí más feliz que el rey de los Persas.» / «Mientras no a
odio al vulgo profano y lo rechazo…Odio al vulgo profano y lo rechazo. / Tened las lenguas: sacerdote de las Musas, / voy a cantar versos jamás oídos antes / a los niños y a las doncellas. / A sus pr
odio, niño, la pompa persa…Odio, niño, la pompa Persa. / No me gustan esas coronas / tejidas con las hojas del tilo. / Deja de perseguir el lugar / donde aún florece la rosa tardía. / Solícito,
oh venus, reina de gnido y pafos…Oh Venus, reina de Gnido y Pafos, / abandona tu Chipre tan querida / y acude a la adornada estancia / de Glícera, la que te invoca / con numeroso incienso. / Venga co
venus tardía¿Mueves de nuevo guerras, Venus / después de paz tan prolongada? / Déjame, te lo ruego, te lo ruego. / Ya no soy como era bajo el reinado / de la buena Cinara. Cesa
¡ay, ay, póstumo, póstumo…¡Ay, ay, Póstumo, Póstumo, / fugaces se deslizan los años / y la piedad no detendrá / las arrugas, ni la inminente vejez, / ni la indómita muerte! / No, amigo, ni aun