horacio castillo
anquises sobre los hombrosTodos llevamos, como Eneas, a nuestro padre sobre los hombros. / Débiles aún, su peso nos impide la marcha, / Pero luego se vuelve cada vez más liviano, / Hasta que un día deja de sentirse / y advertimos
arte poéticaSoltar la lengua, de manera que no trabe el producto / que viene desde adentro, impulsado / por una fuerza superior / y el hábil juego de riñón y diafragma; / insistir presionando los músculos / como para e
el pecho blanco, el pecho negroMi madre tenía un pecho blanco y un pecho negro. / Al despertar tomaba el pecho blanco en su mano / y acercándolo a mis labios decía: Bebe, hijo mío, / y yo bebía una leche blanca, espesa, dulcísima. / Lu
para ser recitado en la barca de caronteEl paisaje es más hermoso de lo que habíamos imaginado: / Estas murallas que caen a pico sobre nosotros, / Aquel sol negro descendiendo sobre la laguna, / Allá, a estribor, un arco iris que refracta la
tren de ganadoSomos inocentes, gritábamos desde los trenes. / ¿Era de noche o de día? ¿Estábamos vivos o muertos? / Asomados por el tragaluz mirábamos la inmensa llanura. / De pronto un mugido nos traía el recuerdo d
tuerto reyEsta mosca que desova en el pantano / y vuela de mejilla en mejilla, de párpado en párpado, / ha traído la peste a nuestros ojos: ya no vemos / las nubes sobre los techos de la aldea, / la sombra de la ga