a la muerte de adonis En desmayada beldad / De una rosa, sol de flores, / Con crepúsculos de sangre / Se trasmonta oriente joven. / Cortóla un dentoso arado / Que, a no ser de ayal torpe, /
a un salto por donde se despeña el arroyo de chillo Corre arrogante un arroyo / por entre peñas y riscos, / que, enjaezado de perlas, / es un potro cristalino. / Es el pelo de su cuerpo / de aljófar, tan claro y limpio