PAIS POEMA

Libros de heberto padilla

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heberto padilla

autorretrato del otro
¿Son estremecimientos, náuseas, / efusiones, / más bien esas ganas / que a veces tiene el hombre de gritar? / No lo sé. Vuelvo a escena. / Camino hacia los reflectores / como ayer, / más veloz que una ardilla, /
berta
Estás contra mi pecho, / y sé que todo el aire desordenado / de mi vida / rinde ante ti los brazos, mujer mía. / Conmigo por tantas horas, / tú restauras mi profunda alegría / y la apuntalas a tu modo / en el m
día tras día
Cada noche me libras / de la corona turbia / que amenaza las horas de mi felicidad / y llegas en puntillas lentamente / y me arrancas los ojos de humanista / susceptibles al sueño / de modo que la muerte no p
dones (fragmento)
I / No te fue ddo el tiempo del amor / ni el tiempo de la calma. No pudiste leer / el claro libro de que te hablaron tus abuelos. / Un viento de furia te meció desde niño, / un aire de primavera destrozada.
el hombre junto al mar
Hay un hombre tirado junto al mar / Pero no pienses que voy a describirlo como a un / ahogado / Un pobre hombre que se muere en la orilla / Aunque lo hayan arrastrado las olas / Aunque no sea más que una fr
el justo tiempo humano
¡Mira la vida al aire libre! / Los hombres remontan los caminos / recuperados / y canta el que sangraba. / Tú, soñador de dura pupila, / rompe ya esa guarida de astucias / y terrores. / Por el amor de tu pueblo
el regalo
He comprado estas fresas para ti. / Pensé traerte flores, / pero vi a una muchacha que mordía / fresas en plena calle, / y el jugo espeso y dulce / corría por sus labios de tal modo / que sentí que su ardor y
en tiempos difíciles
A aquel hombre le pidieron su tiempo / para que lo juntara al tiempo de la Historia. / Le pidieron las manos, / porque para una época difícil / nada hay mejor que un par de buenas manos. / Le pidieron los o
entre marzo y abril está mi mes más cruel
Entre marzo y abril está mi mes más cruel / Apretado a tus brazos / ascua feliz / el más tierno y salvaje / te dije: / éstos tienen que ser los brazos del amor / Puse tus ojos y tus labios abiertos / debajo de
exilios
Madre, todo ha cambiado. / Hasta el otoño es un soplo ruinoso / que abate el bosquecillo. / Ya nada nos protege contra el agua / y la noche. / Todo ha cambiado ya. / La quemadura del aire entra / en mis ojos y
fuera de juego
A Yannis Ritzos, en una cárcel de Grecia. / ¡Al poeta despídanlo! / Ése no tiene aquí nada que hacer. / No entra en el juego. / No se entusiasma. / No pone en claro su mensaje. / No repara siquiera los milagr
hamburgo
Aquí los barcos entran lentos, / cuidando no escorar; son contemplados / por el ávido puerto. / La niebla inunda el apacible canal. / Y otros barcos de Holanda, de Suecia, / de Noruega, también entraron / len
la promesa
Hace tiempo te había prometido muchos / poemas de amor y -ya ves- no podía escribirlos. / Tú estabas junto a mí / y es imposible escribir sobre lo que se tiene. / Lo que se tiene siempre es poesía. / P ero
la vida contigo
Te levantas / y el día se levanta contigo / Se levanta todo lo que quedó / lo que salvó la noche / Y te mueves a tientas / parece que te unieras al mundo con cautela / como si hubiese que reaprenderlo todo / Y
la voz
No es la guitarra lo que alegra / 0 ahuyenta el miedo en la medianoche / No es su bordón redondo y manso / como el ojo de un buey / No es la mano que roza o se aferra a las cuerdas / buscando los sonidos / si
llegada del otoño
De un rumor / creciente y voluptuoso / se llenan para mí los días. / Dispongo de este mundo / exasperado / para mi ocio más largo; / de la noche más cruel, / para el inevitable maleficio. / ¡Llegadas / del Otoño, m
los viejos poetas, los viejos maestros realmente
Los viejos poetas, los viejos maestros realmente / duchos en el terror de nuestra época, se han puesto / todos a morir. / Yo sobrevivo, lo que pudiera calificarse de milagro, / entre los jóvenes. / Examino
madrigal
El sol ha cedido en la sombra / el mar encrespa de repente sus olas / Menea los manglares / donde flotan cientos de garzas / largas como preocupaciones / Y tú sales del mar / llenas / todo el centro del mundo / i
para escribir en el álbum de un tirano
Protégete de los vacilantes, / porque un día sabrán lo que no quieren. / Protégete de los balbucientes, / de Juan-el-gago, Pedro-el-mudo, / porque descubrirán un día su voz fuerte. / Protégete de los tímido
pausa
Abro el periódico / las puertas / respiro / y conmigo respira este jardín / cerca del mar / y el árbol detrás de la ventana / se mueve / con el ritmo de mi respiración / El día de ayer / ya es ruina / y el espasmo de
pero el amor
Sea la muerte de capa negra / y su aureola de un amarillo intenso / y tenga las costumbres que a ella le dé la gana; / pero el amor que sea / como se practica en los trópicos: / cuerpos en pugna con la tena
poética
Di la verdad. / Di, al menos, tu verdad. / Y después / deja que cualquier cosa ocurra: / que te rompan la página querida, / que te tumben a pedradas la puerta, / que la gente / se amontone delante de tu cuerpo /
puerta de golpe
Me contaba mi madre / que aquel pueblo corría como un niño / hasta perderse; / que era como un incienso / aquel aire de huir / y estremecer los huesos hasta el llanto; / que ella lo fue dejando, / perdido entre
que siempre exista tu cabeza
Que siempre exista tu cabeza / a poca altura de la mía / Una ciudad soltando pájaros / bodas / en fin / gaviotas en la espuma / Que haya un tonel de vino negro / como tus ojos / y naves altas y limpias / como la no
retrato del poeta como un duende joven (i)
Buscador de muy agudos ojos / hundes tus nasas en la noche. Vasta es la noche, / pero el viento y la lámpara, / las luces de la orilla, / las olas que te levantan con un golpe de vidrio / te abrevian, te re
siempre he vivido en cuba
Yo vivo en Cuba. Siempre / he vivido en Cuba. Esos años de vagar / por el mundo de que tanto han hablado, / son mis mentiras, mis falsificaciones. / Porque yo siempre he estado en Cuba. / Y es cierto / que hu
técnicas del acoso
Pueden fotografiarlas / junto a un rosal / en un jardín etrusco / frente a la columnata del Partenón / con sombreros enormes / entre cactus en México / llevando los colores de moda / el pelo corto o largo / y boi
última primavera en moscú
Mira esta primavera que ha llegado corriendo / y gira sobre las estaciones. / Mírala cómo llena las plazas de Moscú. / ¿Qué haces tú, solitario, que no vas a alcanzarla? / Gruñón, ¿qué estás haciendo / bajo